sábado, 27 de abril de 2024

LA SEÑORITA EL SALVADOR QUE FUE PROTOTIPO DE BELLEZA EN LOS SETENTA

Por Joaquín Rivera Larios    




La memoria colectiva es un tanto injusta, a veces margina  a quienes formalmente no obtuvieron un galardón a nivel internacional, en 71 años que lleva el concurso Miss Universo desde su primera edición en 1952, El Salvador ha  tenido una finalista Maribel Arrieta Gálvez (1955) y cuatro semifinalistas: Carmen Elena Figueroa (1975), Eleonora Carrillo (1995), Milena Mayorga (1996) e Isabella García Manzo (2023).

                                           



 


Pero además de esas beldades que se labraron un nombre por mérito propio en el concierto internacional, hemos tenido misses muy bellas y carismáticas que han gozado de enorme admiración, una de ellas fue Iris Ivette Mazorra Castro, que participó en la 27 a. edición de Miss Universo el 24 de julio de 1978, en el Centro Internacional de Convenciones en Acapulco, Guerrero, México. Esta edición fue ganada por Sudáfrica, representada por Margaret Gardiner, Modelo de 18 años.
                                                    

 


Posteriormente viajó a Londres, Reino Unido, para participar en Miss Mundo en ese mismo año, cuya final se llevó a cabo el 16 de noviembre  en el Royal Albert Hall. La ganadora fue Silvana Suárez de  de Argentina,  siendo así la segunda vez que su país ganaba Miss Mundo en 18 años.
                                        



De la semblanza que de nuestra candidata divulgó el Concurso Miss Mundo, traducimos del inglés el siguiente texto: “ Ivette, estudiante universitaria, visita Londres, por primera vez y espera ver el Palacio de Buchingham. Le gusta más bailar y sus idiomas son el español y el inglés. En su concurso nacional, Ivett fue nombrada no solo la representante de Miss Mundo, sino también la competidora más fotogénica. El baloncesto es el deporte favorito de Ivette y su ambición es ganar este concurso. Edad 18 años, pelo castaño, ojos amarillos/verdes”.
                                                                                                                                                                                        
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           
Tanto en Miss Universo como en Miss Mundo alternó con otra bellísima Centroamericana: la costarricense Maribel Fernández García, conocida artísticamente como Maribel Guardia, nacida en San José el 29 de mayo de 1959,   quien fue Miss Fotogénica en México y Semifinalista en Londres. Maribel ha tenido enorme éxito en México como actriz, modelo, cantante y presentadora de televisión.





                                                                    

                                                                                                                                                                                                    
                                                                                                                                                                             
 
                           
       
                                                    
Iris Ivette obtuvo el título de Miss El Salvador, el jueves 6 de abril de 1978 en el Teatro  Presidente, a la edad de 18 años, representando a San Salvador, superando así a trece contendientes representativas de los restante departamentos de El Salvador. Para esa fecha, a nivel internacional había sido “Segunda Princesa” del “Festival Internacional del Coco”, isla San Andrés, Colombia, donde obtuvo por unanimidad la presea de “Reina de Los Periodistas colombianos” en diciembre de 1976.
                                  

                                    

En pleno apogeo de su popularidad Iris Ivette apareció en un anuncio de cigarrillos Baronet en la playa, bailando al son de una contagiosa música y un precioso retrato dibujado de ella apareció en la portada del suplemento dominical de la Prensa Gráfica. He conocido al menos tres jovencitas que nacieron en 1978, y sus padres les pusieron Iris Ivette.
 



                                                                                                                                            
                                                                                                                                                            
                                                                                                                         
                

La predecesora de Iris Ivette fue la también encantadora Altagracia Arévalo,  originaria de Ilobasco,  la candidata que representó al departamento de Cabañas. Abanderó la belleza salvadoreña en el concurso Miss Universo que se llevó a cabo el 16 de julio de 1977 en el Teatro Nacional de Santo Domingo,  República Dominicana. Altagracia Arévalo debuto en 1985 como presentadora del noticiero "Al día" de Canal 12.      


  
                                                                                                   
Iris Ivette Mazorra Castro, nació en San Salvador, a las trece horas y cuarenta minutos del día diez de agosto de mil novecientos cincuenta y nueve, hija de Oscar Raúl Mazorra y de Gladys Ismenia Castro, ambos originarios de Santa Ana. Arquitecto de profesión, contrajo nupcias con el ingeniero Jaime Rafael Romero Prado el 6 de diciembre de 1983 ante los oficios del Alcalde Municipal de San Salvador, José Alejandro Duarte.










En el preámbulo de su participación en ambos concursos de trascendencia mundial, Iris Ivette gozó en sus presentaciones de cobertura mediática. Investida con la banda de Miss El Salvador, viajó a Guatemala, a coronar a Claudia Uriarte “Señorita Guatemala 1978", durante acto efectuado en el Teatro Reforma de la Capital Guatemalteca, tal como lo compartió en sus páginas la Prensa Gráfica del viernes 16 de junio de 1978.
   






Su trajinar en las pasarelas y en los concursos de bellezas comenzó desde la adolescencia. La portada de El Diario de Hoy del 3 de agosto de 1975, dio cuenta que Iris Ivette Mazorra, de dieciséis años, fue electa Reina de las Fiestas Agostinas de San Salvador, en representación del Barrio Concepción.  Compitió entre 47 candidatas de los barrios, colonias, comunidades y clubes de servicios.      





Años antes de su consagración como máxima embajadora de la belleza salvadoreña, Iris Ivette tuvo protagonismo en actividades sociales y benéficas. La Prensa Gráfica del lunes 15 de noviembre de 1976, presenta a Iris Ivette coronando a la Reina del Carnaval de San Miguel 1976-1977, Daysi Guadalupe Ramírez Alvarado, representante de la Cruz Roja. El Diario de Hoy en su edición del lunes 20 de septiembre de 1976 publica el apoyo de Iris a una campaña del Patronato Nacional Antituberculoso.





                                


Debo decir que mi extinto hermano mayor César Edmundo (1949-2021), a diferencia de mi persona, tuvo el privilegio de alternar con nuestra flamante Miss El Salvador 1978, como presentador de radio y televisión. Así, que al evocar a Iris Ivette Mazorra Castro, me lamento que él ya no esté físicamente entre nosotros, porque con su memoria prodigiosa hubiese aportado valiosa y exclusiva información a este artículo.  




NUNCA DEJAMOS DE SER NIÑOS

Por Joaquín Rivera Larios


Hay una reflexión de Kevin Arnold en la entrañable serie televisiva "Los años maravillosos" que me acompaña continuamente en mis cavilaciones y es justamente la que cierra el último episodio: "Crecer sucede en un latido: un día estás en pañales y al día siguiente te vas, pero los recuerdos de la niñez permanecen contigo todo el camino. Recuerdo un lugar, un suburbio, una casa como muchas casas, un patio como muchos otros patios, una calle como muchas otras calles, pero lo curioso es que después de todos estos años, aun lo recuerdo maravillado".

                            

Aprendemos a esconder los ímpetus infantiles, aquellos gustos o manías que dominaban nuestro tiempo los primeros años, pero llevamos la niñez con nosotros. Frecuentemente viajamos a reencontrarnos con esos seres que brillan como luces intermitentes en nuestra imaginación  con quienes compartimos vivencias memorables, muchos de ellos ya extintos.


La infancia es un huerto pletórico de creatividad,  donde germinan los sueños, una patria ilusoria  iluminada por momentos mágicos, donde abrazas la felicidad disfrutando pequeñas cosas, en cada juego creas un universo nuevo.  
Para la mente pura e inocente de un niño todo es posible,  la senda hacia la gloria y el éxito es una avenida fácil de transitar, despejada de obstáculos. 



El poeta chileno Pablo Neruda escribió: " Quien diría que un día extrañaríamos la infancia, si nuestro mayor deseo era crecer". Queríamos crecer para valernos por nosotros mismos, para no necesitar la venia de nuestros padres e ingresar al cine a ver películas vedadas para niños, pero luego reparamos que queremos retornar a la patria añorada de la infancia, donde los sueños se confundían con la realidad, donde la ilusión se desbordaba, donde no nos asfixiábamos con el peso de tanta responsabilidad.  

                                         





Recorrer desde la adultez ese territorio de la infancia puede ser gratificante o desagradable, partiendo de  nuestra  filosofía de la vida y de nuestra actitud hacia el pasado. Debemos tener una memoria selectiva para exaltar las buenas experiencias y saber desconectarnos del dolor que provocan los infortunios.   
                                    

De dos libros escritos por  autores salvadoreños “Niñerías” (1892) de Alberto Masferrer y "Tierra de Infancia" (1958) de Claudia Lars,  se desprende que independientemente el período histórico  que abarque nuestra infancia, hay cualidades esenciales en la niñez que se mantienen invariables:   la autenticidad, curiosidad, inocencia, capacidad de soñar y  la genuina habilidad de vivir en el presente.    
                           

La niñez salvadoreña de los setenta creció entre diversiones, pesadillas  y traumas, abrazando las ilusiones típicas de la edad, las piñatas, las fiestas, música,  juegos (piscucha, trompo, capirucho, yoyo), historias fantásticas,  pero ensombrecidas por  tiempos convulsos, plagados de sangre y fuego. La alegría inherente a la infancia se mezcló irremediablemente con eventos traumáticos que cegaron cuantiosas vidas de inocentes.    






Siendo niños no tenemos plena conciencia de la fugacidad de la vida, en esa etapa primigenia percibir el deceso de un ser querido puede ser especialmente devastador, así sea una mascota. Por varios años me mortificó la muerte de la una gatita llamada “Perla”, exponente excepcional de la ternura y la nobleza felinas.

Solo recuerdo que la gatita entró a la casa como un rayo, a caer muerta fulminantemente a un albañal. Quizás las circunstancias extrañas que precedieron su muerte una noche de noviembre de 1978,  me laceraron más. Las interrogantes sobre ese abrupto deceso, me acompañan desde niño.  Me acuerdo de ella  cuando oigo Progreso” (Quisiera ser civilizado como los animales), aquella canción de Roberto Carlos. 

                                    


Se nos cae el pelo, nos da artritis, vienen las canas, se nos arruga la piel y el alma, tenemos otros juguetes, mas añoramos los que teníamos cuando éramos infantes. Pero en el fondo de nuestra alma sigue habitando y revoloteando ese niño inquieto y soñador que jugaba futbol en terrenos polvorientos hasta avanzada la noche y gritaba los goles a todo pulmón.  

Mi infancia fue impactada por la clasificación de El Salvador a dos Mundiales: México 70 y España 82. En el segundo lustro de los setenta y a principios de los ochenta enfoqué mi atención en el futbol salvadoreño y en la Selección, las figuras del balompié que admiraba no eran las rutilantes estrellas del futbol internacional, si no las estrellas locales: Jorge “Mágico” González y Norberto “el Pájaro” Huezo. Pese a los magros resultados en los dos citas mundialistas, mi pecho de niño y adolescente con la ES pintada en la camisa, se inflamó de orgullo por la hazaña de haber clasificado.  
                                            


Creo que como niño fantasioso superé a mis congéneres hilvanando  aspiraciones totalmente descabelladas. Me temo que más de alguna vez dije el siguiente disparate: “ Cuando sea grande una de dos…o seré presidente o actor de Hollywood”, sin tener la más mínima idea del camino que hay que recorrer para llegar a esas cimas del poder y la celebridad, por estar totalmente desligado de esos entornos tan elitistas y carecer de referentes cercanos que me guiaran en esa senda, sin duda tortuosa, convirtiéndome así en el hazmerreir de quienes me escuchaban.

                     


                           

En mi adolescencia quise emular en vano los logros de Agustín Lara y Armando Manzanero, escribiendo canciones sin saber cantar ni tocar ningún instrumento. En mi edad postrera la única vez que he ido a Estados Unidos anduve visitando los lugares que piso Marilyn Monroe en San Francisco y en Los Ángeles. Estando en el Aeropuerto de Houston, me moría de ganas, por ir a Dallas, a conocer el lugar donde asesinaron al presidente John F. Kennedy, pero no tenía dinero. Es decir los sueños infantiles nos acompañan siempre, aunque sean aplastados por los impedimentos que nos impone la realidad.



Me asalta permanentemente el recuerdo de la Calle Concepción, el extinto Colegio Unión 890, el carácter solemne de su directora Margarita Espinal de Rivera Pino (1905-1987), tocando el piano, con las muletas a un lado, la disciplina y la recia personalidad de doña Elia Matilde Benavides (1917-2012), la profesora de sexto grado, los Titanes en el Ring, Kimba, el príncipe Namor, el Hombre Nuclear, el Monstruo Milton, el viejo televisor RCA blanco y negro y sobre todo, de Evelyn, la primera niña de tez blanca y cabello castaño que me embeleso.

                                    


Rememoro el enorme sobresalto que sentía al verla jugando en la acera cuando me aproximaba a la verja. Y sentir la enorme dicha que sentara junto a mí en la grada que daba a la puerta de su casa. Su presencia en la vecindad fue fugaz, con el mismo talante infantil se marchó, pero el niño interior que habita en mí añora verla para reescribir aquellos años maravillosos.

Las nieves del tiempo, no han nublado la imagen de Evelyn, la tierna niña que le inyectó luz a mis primeros días. En la distancia flotan más preguntas que respuestas, pero recuerdo vívidamente su complexión, su sonrisa, su ternura, su candor y sus caminatas en la acera que daba a mi casa. Y la misma pregunta vuelve a lacerarme: "¿Qué fue de ella?"

                                            




miércoles, 24 de abril de 2024

LA FRANCESITA CONSENTIDA DEL PUBLICO MASCULINO DE LA TELETON

Por Joaquín Rivera Larios


Platicando con mi hermano César en Café Don Pedro una tarde de domingo, sobre la vedette francesa que armó revuelo en la franja masculina de la Teletón de El Salvador, en el primer lustro de los ochenta, aquel con la memoria prodigiosa que lo caracterizaba rápidamente me proporcionó su nombre: Brigitte Aubé.


                                            
Al escudriñar en la red, descubrí que Brigitte Aubé, la despampanante bailarina, cantante y ex Miss Francia 1977, Miss Mundo Turismo, nacida en Antony el 7 de abril de 1960, falleció a la temprana edad de 55 años en Niza el 28 de agosto de 2015.

                                        


Brigitte en los años 80s, radicó en México y se hizo muy popular por sus apariciones semanales en el programa “Siempre en Domingo” que conducía Raúl Velasco (1933-2006) y ella despedía el programa dando “el besito de las buenas noches”. Causó revuelo en El Salvador a mediados de los ochenta al presentarse en la franja nocturna de al menos dos Teletónes.




                             


Gracias a su descollante belleza, al igual que su compatriota, Cristiane Martel, Miss Universo 1953 y actriz de la Época de Oro del cine mexicano, se abrió puertas en México con políticos, productores, directores de cine y televisión. A diferencia de Aubé, Martel si se caso muy bien en tierra azteca con empresario y político, Miguel Alemán Velasco,  hijo del expresidente, Miguel Alemán Valdez (1946-1952), llegando a ser Primera Dama de Veracruz en el sexenio 1998 a 2004.       
                                        



                            
Hurgando en la Hemeroteca Virtual de la Universidad Tecnológica pude ubicar tres visitas en las que Brigitte Aube cautivó al público salvadoreño con su belleza, prestancia escénica, voz y coreografías: dos en las Teletones de 1983, en la que la figura principal fue Mario Moreno "Cantinflas" (9 y 10 de  diciembre)   y en 1985 (29 y 30 de noviembre), donde alternó con Raúl Astor (QDDG) y José Luis Rodriguez "El Puma".

                                            

El  viernes 13 de septiembre de 1985 paseo nuevamente su bella estampa por un escenario salvadoreño, presentando su show en el Hotel Sheraton de San Salvador   a beneficio del Jardin Infantil "Padre  Felipe Apóstol", de San Francisco Gotera.
                                    

En esta visita el país vivía momentos de alta tensión, porque aun estaba caliente y humeante el secuestro de Inés Guadalupe Duarte Durán, hija del presidente Napoleón Duarte, ocurrido tres días antes,  justamente a las 15: 30 horas del  martes  10 de septiembre de 1985, cuando salía de la Universidad Nueva San Salvador, donde estudiaba comunicaciones. En el atraco murió uno de sus tres guardaespaldas y otro resultó gravemente herido.   


Aubé filmó películas como "Entre cornudos te veas" (1989), "Un macho en el hotel" (1989), “El día de las sirvientas" (1989), "Dos cuates a todo dar" (1990) y “Mátenme que muero" (1991), al lado de Charly Valentino, Alberto Rojas "el Caballo", Lucila Mariscal y Pedro Webber "Chatanuga". 
                                            











Y en la película “Siempre en Domingo" (1984), la biografía fílmica del más exitoso programa televisivo de variedades transmitido por Televisa que estuvo en el aire desde 1969 hasta 1998, fue la única artista  que tuvo dos números musicales, superando a Luis Miguel, Lupita D'alessio y José José.




Editó varios discos de 45 revoluciones, entre sus éxitos podemos identificar “Hey Milady”, “Hurry up” y “I’ll Never Cry”, incluso se encuentra clasificada en el catálogo de Le Musèe de la Chanson de Francia y fue portada de varias revistas como “Diez Minutos”, “Impacto”, “Su otro Yo” y varias más.



La  Prensa Libre de Guatemala del 7 de diciembre de 1986 dio cuenta de la primera Teletón,  realizada los días 5 y 6 de diciembre  en la gran Sala de del Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias de aquel país, en la que sobresalió Brigitte Aube,  junto al  Chamo Gabriel, Cristal, Germain de La Fuente y los Ángeles Negros, Lucha Villa e Irma Serrano (1933-1923), entre otros. Se logró recaudar más de medio millón de quetzales destinados a construir un centro de rehabilitación para niños con discapacidad. 



Abandonó México, la meca del espectáculo en Latinoamérica,  a mediados de los años 90’s,vivió en Perú y posteriormente regresó a Francia, afincándose en Niza en donde dirigió el grupo Mambo Salsa en el que participaba como cantante.