domingo, 29 de marzo de 2026

COMPAÑEROS DE LA PDDH QUE SE NOS ADELANTARON

Por Joaquín Rivera Larios





La muerte nos pisa los talones, los seres humanos nos evaporamos tarde o temprano, y después solo vivimos en la memoria de quienes nos conocieron. Mientras transcurre nuestra existencia, cada vez tenemos que ir lidiando con el recuerdo de más familiares y amigos fallecidos.

La remembranza de quienes emprendieron viaje a la eternidad, depende de quienes sobrevivimos. Mientras alguien mantenga vivo la huella de una persona que ha partido, sus historias, sus enseñanzas y su esencia siguen presentes en este mundo.

Debemos evitar lo que algunos llaman la "segunda muerte": la primera es cuando el cuerpo deja de funcionar, y la segunda es cuando ya no queda nadie invoca tu nombre y tus anécdotas. Como dice la famosa frase inspirada en la cultura popular y que resuena mucho en la película “Coco” de Disney”: "Solo se muere de verdad cuando se te olvida".

Traigo a cuenta un listado compañeros y compañeras fallecidos casi desde la fundación de la PDDH, entre ellos cuatro compañeros asesinados: José Eduardo Pineda Valenzuela en 1992, Jorge Antonio Iraheta Peña en 2010, Mario García Reyes, quien laboraba en la delegación de Sonsonate y la señora Berta Marina de Mejía en 2021. Un caso especial es el de Nelson Morales, que decidió quitarse la vida en marzo de 2010, en medio de una situación apremiante.


El primer Jefe del Departamento de Investigaciones, ahora Departamento de Procuración, fue José Eduardo Pineda Valenzuela, que había sido Jefe del Departamento de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la República y Fiscal asignado al caso jesuitas junto a Sidney Blanco y Henry Campos, profesional que sufrió un atentado el 30 de julio de 1992, el cual lo dejo cuadrapléjico por seis meses, muriendo al término de ese período.




Los primeros tres jefes de personal de la PDDH, tuvieron una muerte relativamente prematura. Dos murieron en el ejercicio del cargo, tales son los licenciados Augusto César Hernández, egresado de Psicología de la Universidad Francisco Gavidia y Tomás Felix Castaneda, era licenciado en Administración de Empresas, murió en septiembre de 2000. El licenciado Edgardo René Pacheco, que  era psicólogo, falleció luego de haber renunciado durante el mandato de la doctora Victoria  de  Avilés.








Pacheco fue profesor de educación primaria, graduado de la Escuela Normal Alberto Masferrer en 1958, editó tres obras: Estadística Aplicadas I, Estadísticas Aplicadas II y Metodología de la Investigación, fue también Presidente y Secretario de la Junta de Vigilancia de la profesión en Psicológica. Hernández, trabajó en el Instituto Geográfico Nacional. Tomas Félix Castaneda fue gerente del extinto Instituto Regulador de Abastecimientos (IRA) y encargado de asuntos administrativos de la Escuela Militar Gerardo Barrios y de la Primera Brigada de Infantería.




El doctor Ruy Cesar Miranda Lupone, Procurador Adjunto para la Defensa del Adulto Mayor (1992-2000), murió el 10 de noviembre del 2000, fue Ministro del Interior y Embajador de El Salvador en Nicaragua en los sesenta. En su adolescencia vivió en Nicaragua y fue compañero en el colegio de Pedro Joaquín Chamorro, el Director del reconocido periódico La Prensa, lo que generó según comentaba Miranda Lupone  que este periódico diera una cobertura favorable a El Salvador durante el conflicto con Honduras de 1969.



Traigo a cuenta a mi amigo Jorge Antonio Iraheta (San Vicente, 17 de enero 1951-Lourdes, Colon, 3 de marzo de 2010), fue educador del Instituto Salvadoreño de Derechos Humanos, y colaborador del Departamento de Verificación y Observación Preventiva (VOP), con un carácter muy recio y deliberante que se caracterizó por defender causas justas, hasta que un la mañana del 3 de marzo de 2010 la violencia social que impera en el país devoró su vida en Lourdes, Colon. En la red se puede leer una crónica sobre esta muerte denominada "Prófugos de la no justicia",  escrita por Jessica Avalos, publicada en La Prensa Gráfica del 14 de noviembre de 2010.

En marzo de 2010, pereció el compañero vigilante de la Delegación de La Libertad, Nelson Morales, quien se quitó la vida en el mismo lugar de trabajo, luego de encontrarse suspendido sin goce de sueldo. Al deducirse responsabilidades por este hecho, a requerimiento de SEPRODEHES, se produjo la renuncia del Jefe de Departamento Jurídico.



A raíz de un accidente ocurrido mientras reparaba el techo de su casa en Santa Ana, falleció el 22 de julio de 2011 el compañero vigilante de la sede central, José Ángel Escalante Beltrán (1966-2011). Fue un activo colaborador de la lucha gremial que se libró en la institución en pro de mejorar las prestaciones que recibe el personal.


El departamento de transporte contó por varios años con un mecánico automotriz, cargo que recayó en  Carlos Ramírez Flores,  (4  de junio de 1957-28 de junio de 2017), era Bachiller Académico. Falleció a  la edad de sesenta años.  Ingresó a la PDDH el 20 de mayo de 1996.  Su muerte generó señalamientos a raíz de un traslado en el que al parecer desmejoraron sus condiciones de trabajo. 

 


Vale mencionar que de los primeros delegados departamentales de la PDDH, han fallecido dos: Cecilia Margarita Turcios Barraza, delegada departamental de La Unión, nacida el 14 de octubre de 1968, quien fuera graduada de la Universidad José Simeón Cañas (UCA) en 1993 y al momento de su deceso, ocurrido el 10 de agosto de 2015, era Jueza de Sentencia de Santa Tecla; por su parte, el trece de septiembre de 2018 entregó su alma al creador David Josué Vanegas Padilla, delegado departamental de Sonsonate





Después de un corto período de hospitalización, fue sorpresivo el deceso de Lorena del Carmen Torres Alfaro, ocurrido el 14 de marzo de 2019. Ingresó a la PDDH el 5 de junio de 1995 como Secretaria del Departamento de Recursos Humanos, fue colaboradora jurídica en la Delegación de La Libertad, Jefe de la Unidad Técnica, de los Departamentos de Denuncias y de Procuración.


                                                                                       
Se desempeñó en la Procuraduría Adjunta para la Defensa del Medio Ambiente, durante los mandatos de Eduardo Antonio Peñate Polanco y Beatrice de Carrillo, era Ingeniero Agrónomo, originario de Usulután, me refiero a José Roberto Arce Osegueda, quien falleció en San Salvador, el 12 de abril de 2019. Recuerdo que solía replicar una frase que cita Mario Puzo en la novela “El Padrino”: “Detrás de cada gran fortuna hay un crimen”.



Cuando recalé en el Instituto Salvadoreño de Derechos Humanos de la PDDH en junio de 1995, fui asignado a un área de estudios jurídicos, allí estaba el doctor Julio Cesar Fernández Quiteño, quien después paso a ser Magistrado de la Cámara Primera de lo Laboral, puesto del que se jubiló. Según la página de La Prensa Grafica que registra los decesos, el doctor Fernández falleció el 24 de mayo de 2019.





Causo consternación el deceso de Mirna del Carmen Rojas Márquez (Santa Ana, 23 de febrero de 1966-Dallas, Texas, 28 de mayo de 2019), ex Secretaria General de la PDDH, ex Delegada Departamental en Sonsonate, Ahuachapán, Santa Ana. Ingresó a la PDDH el 22 de julio de 1992. Fue separada del cargo en enero de 2018. Su muerte ocurrió en espera de su reinstalo, luego que éste fuese ordenado por el Tribunal de Servicio Civil en abril de 2019.





Menos de tres meses después, se conoció el deceso  de Sandra Carolina Rivera, exprocuradora Adjunta para la Defensa de los Derechos Civiles, ocurrido el 22 de agosto de 2019. Se retiró de la institución en septiembre de 2016 cuando Raquel Caballero asumió su primer mandato como Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos. Sandra Rivera fue colaboradora jurídica de la Procuraduría Adjunta para la Defensa de los Derechos Mujer en el período de la doctora Victoria Marina de Avilés.



La mañana del 4 de mayo de 2020, desayuné con la noticia de la muerte del licenciado José Antonio Pérez Castillo (1949-2020), Jefe del Departamento de Observación Preventiva y Atención a Crisis de la PDDH, licenciado en ciencias políticas, docente en la Universidad Nueva San Salvador  (UNSSA) y otras casas de estudio, Masón grado 33 y un gran conocedor de la política y la historia, amante empedernido de la lectura que dejó como legado una vasta biblioteca.



Durante el 2020, luego de lo más fuerte la pandemia COVID-19, cerraron sus ojos al mundo el 13 de septiembre Pablo Leiva Portillo (1960-2020), quien fuera Jefe del Departamento de Derechos Políticos y el 6 de octubre Carlos Alberto Martell Brizuela  (1970-2020), Delegado Departamental de Cuscatlán. Leiva Portillo ingresó a la PDDH el 23 de julio de 1992 y Martell el 15 de febrero de 1996.


SEPRODEHES experimento una baja sensible con la muerte de Marvin Alexander Cordero Zaldaña, (Quezaltepeque 25 de diciembre de 1974-San Salvador, 22 de noviembre de 2020), del sector transporte, quien fue directivo de SEPRODEHES y fue pieza clave para la consecución del primer Contrato Colectivo de Trabajo que entró en vigencia en 2013. Ingresó a laborar en la PDDH el 6 de noviembre de 1995, cuando solo tenía 20 años y se retiró en mayo de 2018.







La primera Secretaria que tuvo el despacho del Procurador, fue Berta Marina Miranda de Mejía, de 95 años, quien murió en un cuadruple homicidio el 18 de marzo de 2021 en Ayutuxtepeque, San Salvador Centro. Junto a ella murieron otros familiares, entre ellos: Óscar Mejía Velasco, de 94 años; y Óscar José Mejía, de 36 años.



El 14 de septiembre de 2022 falleció Juan Rosales Mejía, del sector transporte. Menos de seis meses después, concretamente el 3 de marzo de 2023 falleció el compañero Julio Hernández Ibañez (1948-2023), tramitador financiero, destacado en el Área de Correspondencia de la Pagaduría. Ambos ingresaron a laborar a la PDDH el 17 de enero de 1994, durante el mandato del doctor Carlos Mauricio Molina Fonseca.








Un fotógrafo incansable fue Gustavo Roberto Flores Álvarez, del sector transporte. Ingresó a laborar en la PDDH el 16 de febrero de 1994. Falleció el día 8 de abril de 2023. Gracias a él, han quedado plasmadas para el recuerdo estampas bellísimas de la playa El Tunco y de los eventos de surf que allí se desarrollan, así como de muchas actividades de SEPRODEHES (nuestro sindicato), desde sus orígenes.




Desde su ingreso a la PDDH el 1 de octubre de 2010, se desempeñó como Jefe del Departamento de de VIH y Derechos Humanos, Jaime Ernesto Argueta (1964-2023), ingeniero agrónomo zootecnista, falleció el 26 de junio de 2023. Al año siguiente de su defunción la institución le tributó un homenaje colocando un vídeo en Instagram que rememora su trayectoria al frente del Departamento de VIH.










En un lapso de seis meses perecieron dos ex trabajadores de la Delegación Departamental de Santa Ana: el 3 de octubre de 2023 murió José Adrián Ramírez, vigilante, quien ingresó a laborar en esa Delegación el 25 de mayo de 1993; y Rosa María Sifontes, jurídico, falleció el 9 de marzo de 2024. Ingresó a la PDDH el 10 de marzo de 1999.






Tan solo tres meses después de haberse retirado de la institución, falleció el compañero vigilante de la Delegación de San Miguel, Modesto Pineda Medrano (11 de febrero de 1958-30 de marzo de 2024). Falleció a  la edad de 66 años. Ingresó a laborar a la PDDH el 9 de febrero de 2004.   



Causó consternación el deceso de nuestra excompañera de trabajo, María Teresa Torres Arias (13 de noviembre de 1955-2 de abril de 2024 ), Secretaria Ejecutiva I, quien ingresó a trabajar a la PDDH el 23 de septiembre de 1993, durante el mandato del primer Procurador, Carlos Mauricio Molina Fonseca. Laboró en varios departamentos: Observación y Verificación Preventiva, Resoluciones, Activo Fijo, Unidad de Reproducciones, entre otras dependencias. Fue secretaria del despacho de varios alcaldes de San Salvador(1978-1988).



Seis días después ocurrió el deceso del compañero jurídico Miguel Antonio Bonilla Amaya, jurídico. Falleció a las 11:00 horas del 8 de abril de 2024. Ingresó a laborar en la institución el 1 de febrero de 1995, durante el mandato del primer Procurador, Carlos Mauricio Molina Fonseca. Se retiró el 31 de diciembre de 2023. Fungió en la Delegación Departamental de Cabañas, pero también se desempeñó en la Delegación de San Vicente.






El departamento de Contabilidad de la PDDH sufrió el 26 de junio de 2024 la pérdida de Claudia Patricia Recinos Ayala, licenciada en Administración de Empresas, quien fungía como Técnico Administrativo. Ingreso a laborar el 25 de mayo de 1994. Falleció a la edad de 53 años.



Menos de seis meses después, se experimentó la pérdida del compañero Samuel Rivas Tobar (16 de mayo de 1980-15 de diciembre de 2024), quien laboraba en la Unidad de Activo Fijo. Al momento de su deceso tenía 44 años.



Con el revuelo de las supresiones de plaza en la PDDH, tuvo relevancia mediática la muerte de Edgar Remberto Minero, quien falleció el 31 de diciembre de 2024, luego que días atrás le fuera notificada la supresión de su plaza de colaborador en la Delegación Departamental de La Paz. Noticias aparecidas en la red indican que sus compañeros relataron que desde que le comunicaron el despido su ánimo decayó.



Después de padecer una prolongada enfermedad y de varios días de hospitalización, la mañana del 2 de diciembre de 2025, entregó su alma al creador José Ovidio Ardón, jurídico del Departamento de Derechos Políticos, que ingresó a la PDDH el 24 de julio de 1995. Laboró en los departamentos de Denuncias y Procuración. Estuvo involucrado en la investigación de casos muy delicados como el homicidio de Katia Miranda, el grupo de exterminio La Sombra Negra y del sindicalista José Gilberto Soto, del sindicato de choferes de Estados Unidos.



En fechas no determinadas fallecieron Erlinda Mojica, jurídico del Departamento de Denuncias, Mario García Reyes, auxiliar de servicios generales de la Delegación de Sonsonate, Juan José García, jurídico de la Delegación de Ahuachapán, Mario Fernando Castro jurídico del Departamento de Seguimiento, Ricardo Amory Flores y Oscar Castro Montano, estos dos últimos fungieron como motoristas de la sede central.




Oscar Castro Montano, nacido el 20 de octubre de 1950, fue líder comunitario y concejal de la Alcaldía Municipal de San Salvador por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), en tiempos del edil José Antonio Morales Erlich. Ingresó a laborar en la PDDH el 28 de julio de 1992. De motorista pasó a Auxiliar Administrativo.





El 12 de marzo de 2026, se conoció  la muerte de José Audberto Morales Pineda (1971-2026), quien laboró como motorista en la Delegación Local de Apopa y en la sede central. Ingresó a laborar a la institución el 7 de agosto de 2006, durante el mandato de la doctora Beatrice de Carrillo.    














sábado, 28 de marzo de 2026

MI AMIGO GEORGIO Y MISS EL SALVADOR

Por Joaquín Rivera Larios





Corría el segundo lustro de los años setenta, El Salvador vivía un período convulso, una gran violencia, secuestros, homicidios, cárceles clandestinas, denuncias de fraude electoral en 1972 y 1977, sonaban tambores de guerra, surgieron organizaciones estudiantiles, sindicales y campesinas como el BPR y FAPU.




En este período surgieron y cobraron fuerza organizaciones político militares como Fuerzas Populares de Liberación (FPL), comandada por Salvador Cayetano Carpio, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), lideradas por Alejandro Rivas Mira y Joaquín Villalobos, la Resistencia Nacional (RN), encabezada por Ferman Cienfuegos, el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), organizaciones que a principios de los ochenta se unificarían en el FMLN. Por el lado oficial desde los años sesenta se organizó ORDEN para contrarrestar esa efervescencia revolucionaria y los tradicionales cuerpos de seguridad.

Por habito heredado de mi padre, siendo un niño de ocho años me estrené en la lectura escudriñando con avidez en El Diario de Hoy las noticias de los secuestros y posteriores asesinatos de Roberto Poma, Presidente del Instituto Salvadoreño de Turismo, Mauricio Borgonovo Pohl, Ministro de Relaciones Exteriores, el homicidio del expresidente octogenario, Osmín Aguirre y Salinas, hechos ocurridos en 1977.



En ese contexto aterrador que dibujaba una densa noche sin estrellas, habían figuras del espectáculo que iluminaban mi mundo infantil: “Las Ángeles de Charlie” que engalanaban la pantalla chica, integradas por la bellísima rubia Farrah Fawcett, la trigueña Jaclyn Smith, Lynda Carter “La Mujer Maravilla”, Jaime Sommers “La Mujer Biónica” y Raquel Welch, sex symbol considerada la sucesora de Marilyn Monroe en la industria del cine.

Y a nivel nacional, fueron coronadas dos señoritas El Salvador que capturaron toda mi admiración: Altagracia Arévalo (1977) e Iris Ivette Mazorra (1978), ambas chicas encantadoras gozaron de amplia aceptación. Me gustaba también la gracia y carisma de Patricia Buitrago que presentaba los sábados por la mañana en Canal 4 “El Club del Hada Madrina y don Gato”. Patricia salía platicando con un títere “Don Gato”, al estilo Raúl Astor y Topo Gigio.



A partir de junio de 1995 coincidí en el Instituto Salvadoreño de Derechos Humanos de la PDDH con un personaje singular, Jorge Antonio Iraheta Peña (1951-2010), educador en derechos humanos, originario de San Vicente, a quien yo llamaba afectuosamente “Georgio Armani”, conversador excepcional, dotado de una vasta cultura, que afirmaba ser testigo presencial de muchos acontecimientos históricos claves en la vida del país.




Muchos datos que exponía en sus conversaciones cotidianas eran reales, lo que generaba duda es que él hubiese estado presente cuando se produjo ese suceso trascendental. Jorge fue colaborador y era visitante asiduo de la Comisión de Derechos Humanos no Gubernamental, que presidieron en tiempos de guerra Marianella García Villas y Herbert Anaya Sanabria y por esa vía se empapó de información sobre muchas violaciones de derechos humanos.




Uno de los hechos que narraba era el asesinato, precedido de secuestro, de los dirigentes del Frente Democrático Revolucionarios (FDR), encabezados por Enrique Álvarez Córdova, Juan Chacón, Enrique Escobar Barrera y otros. Fueron privados de libertad el 27 de noviembre de 1980, mientras sostenían una reunión en el Colegio Externado San José. Georgio comentaba que él había estado en esa reunión fatídica, pero se había levantado al baño, cuando retornó a la reunión los verdugos ya se habían llevado a sus compañeros.




No sé si en broma o en serio, Georgio alardeaba de un supuesto noviazgo  con una bellísima Miss El Salvador que en su época gozo de amplia admiración, relato que para mí era inverosímil. A veces pienso que fue un noviazgo de ojos como mi madre llamaba a esos amores platónicos, que solo existen en el sujeto envuelto en un idealismo febril que no logra distinguir la realidad de la ficción.




La señorita en mención es Altagracia Arévalo, poseedora de una presencia magnética, estilizada silueta, gracia y elegancia excepcionales. Después de ser la máxima representante de la belleza salvadoreña, tuvo un intermitente paso por la televisión nacional. Participo en programas de lo que hoy es TCS, canal 4 en aquella época.



Altagracia alternó con mi hermano César Edmundo (1949-2021) en más de algún evento televisivo. En la foto que publico aparece en el set de televisión en un evento en el que se premió al cantante Fermín Iglesias, el famoso intérprete de “Hoy solo estoy sin ti” y “Por el bien de los dos” y al músico Tito Quinteros (QDDG) de la Internacional Orquesta Casino, fundada en 1964.




En los ochenta Altagracia tuvo un paso estelar por el Noticiero “Al Día”,  específicamente en 1985, cuando  canal 12 lanzó al aire, un espacio que revolucionó el abordaje de las noticias en nuestro país, haciendo dupla con el locutor Ernesto Cortez, ya fallecido, dueño de una exquisita y bien modulada voz. Este telenoticiero posteriormente se llamó "Hechos", cuando Canal 12 fue adquirido por TV Azteca. 




Creo que Georgio coincidió en el tiempo y el espacio con la embajadora de la belleza: ella era originaria de Ilobasco, representó en el concurso nacional al departamento de Cabañas y aquel fue en el segundo lustro de los setenta Director de la Casa de la Cultura de aquella localidad famosa por la fabricación de figuras de barro. Fue tal el arraigo de la reina a su terruño natal, que cuando se presentó vistiendo traje típico en la gran gala de Miss Universo dijo: “Soy Altagracia Arévalo y vengo de Ilobasco”



Posteriormente, Altagracia participó en septiembre de 1977 en Miss Intercontinental, celebrado en Americana Hotel de Aruba, logrando ser la primera finalista, solo superada por  Elizabeth Ann Jonesla representante de Inglaterra, quien se alzó con la corona. 






Además de su amor por la historia de El Salvador, su hábito de lectura, su vocación por la política, puntos en los que coincidíamos plenamente con mi amigo Jorge Antonio Iraheta, afectuosamente “Georgio”, yo también fui deslumbrado por Miss El Salvador 1977, que hacía honor a su nombre “Altagracia”, una beldad que participó en el Concurso que tuvo lugar en República Dominicana, cuyo brillo y encanto mitigó para mí el dolor y el luto que inundó a nuestro país el segundo lustro de los setentas, época tenebrosa que tan solo fue preámbulo del conflicto fratricida  que sobrevino la década siguiente.