Por Joaquín Rivera Larios
Tengo algunas coincidencias con Lil Milagro Ramírez (1945-1979), ensayista, poeta y referente de la lucha social y el compromiso revolucionario, ella vivió en el Barrio San Jacinto de San Salvador y yo en Candelaria, barrio contiguo, ambos estudiamos en el Instituto Cultural Miguel de Cervantes y tuvimos una inclinación temprana hacia literatura.

Nació en San Salvador el 3 de abril de 1945. Fueron sus padres José Ramírez Ávalos y Transito Huezo Córdova de Ramírez, maestros de enseñanza primaria. Tuvo tres hermanos: Luz América, Amada y José Napoleón.
En su adolescencia aprendió a tocar la guitarra y el piano, y la música la incentivó a adquirir dotes poéticos en la escritura y la declamación. Era vegetariana y solía practicar yoga junto a su madre.

Lil Milagro, como toda poeta buscaba atrapar la belleza, la armonía, maximizar la imaginación, la creatividad y a su vez utilizar la literatura como herramienta para activar la lucha social, verter sus ideas de cambio, con miras a cimentar un estado de conciencia proclive a la revolución.

Escribió al menos dos obras: el poemario “Del hombre, del tiempo y del amor”, editado por el Departamento de Letras de la Universidad de El Salvador (2003) y “La caja de pandora” (obra inédita). Fue muy amiga de Marianela García Villas (1948-1983), joven abogada y filósofa, asesinada el 14 de marzo de 1983.

En 1963, cuatro años después de la revolución cubana, Lil ingresó a la Universidad de El Salvador, para estudiar Ciencias Jurídicas. Estudiaba mucho y obtenía excelentes notas. Al concluir su formación, tomó una decisión que definió su coherencia ética: se negó a graduarse como abogada.

En 1966 inició su labor social y política de la mano de la Juventud Demócrata Cristiana, pero abandonó dicha organización al radicalizar sus ideas y ser influenciada por el marxismo, lo cual la llevó a militar en la organización

Rehusar al ejercicio la abogacía fue para ella un acto de rebeldía contra un sistema político que consideraba injusto y opresor, al cual decidió no servir desde la legalidad institucional. Dado su peculiar ideario político, su vida estuvo marcada por la búsqueda de justicia para las clases más desfavorecidas.
Recién había egresado de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales en 1970, muy decidida, abandonó su hogar en el barrio San Jacinto, San Salvador, donde vivía con sus padres, dando inicio así, a su vida en la clandestinidad.
Al abandonar su hogar, le dejo solo una carta a su madre, en la que en lenguaje poético le decía: "Mírame madre y por tu bien no llores. Si esclavo de mi edad y mis doctrinas tu mártir corazón llene de espinas. Piensa que nacen entre espinas flores."
Lil Milagro aparece en un pequeño movimiento llamado simplemente, "El Grupo", responsabilizado del secuestro del empresario Ernesto Regalado Dueñas, más tarde ingresó como líder y fundadora a las primeras organizaciones guerrilleras como el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Durante un tiempo Lil Milagro Ramírez y Roque Dalton sostuvieron una relación amorosa entre 1970 y 1975.
Según el canal Casos Crimines y Misterio que se puede apreciar en YouTube, Lil Milagro era una guerrillera serena, que se retiraba tranquila y disparaba muy segura. Siempre cargaba una pistola de cacha plateada, a la que llamaba "Santa Sofía de la Piedad".

Dagoberto Gutiérrez, uno de tantos compañeros de armas, describe a Lil como “la jefa guerrillera, maestra del pensamiento e instructora de la paciencia, que amaba la poesía por encima de todo. La Revolución fue siempre su sueño y desvelo y el socialismo su utopía más segura”.
En 1975, tras diferencias ideológicas irreconciliables en el ERP que resultaron en los trágicos asesinatos de Roque Dalton y Armando Arteaga en mayo de ese año, Lil junto a Eduardo Sancho fundaron la Resistencia Nacional (RN), que en 1980 conformarían el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
En noviembre de 1976, fue capturada por la Guardia Nacional en una casa en San Antonio del Monte, Sonsonate. Su paradero fue ocultado, convirtiéndose en un símbolo de las víctimas de desaparición forzada. Testigos de la época afirman que permaneció en la sede de la Policía de Aduanas hasta finales de 1976, luego fue traslada a las cárceles clandestinas de la Guardia Nacional.
En diciembre de 1976 fue ocultada junto a Ana Guadalupe Martínez, militante del ERP, en las cárceles clandestinas de la Guardia Nacional. A Lil le preguntaban si conocía a Martínez. A pesar de permanecer en diferentes celdas lograban comunicarse y se lamentaban que el enemigo estaba dando un duro golpe al movimiento revolucionario, que estaba desunido.
Durante los tres años que estuvo en poder de la milicia, sufrió torturas, fue conminada a permanecer desnuda, esposada y agredida sexualmente e inyectada con Pentotal, sustancia llamada “suero de la verdad”.
Según crónicas que circulan en la red, el General Alfredo Alvarenga ordenó su asesinato, el cual fue consumado en la carcel el 17 de octubre de 1979, cuando Lil Milagro tenía 34 a años de edad, dos días después del golpe de Estado al general Carlos Humberto Romero. Sus restos nunca fueron entregados a su familia, siendo su cuerpo incinerado en un lugar aún no esclarecido.

En 2013, Miriam Medrano publicó el libro “Milagro de la Esperanza”. El libro contiene una recopilación de cartas, poemas y poemarios realizados por Lil Milagros Ramírez, en donde se plasma su importancia para la poesía salvadoreña y latinoamericana.
De la contraportada: «Estudiante de Derecho de singular brillantez, poeta revolucionara y lírica, cantora y compositora rebelde y exquisita, estratega de la revolución, pionera de la lucha armada en El Salvador, compañera de nuestro poeta mayor Roque Dalton en la clandestinidad, la intimidad, la poesía y la lucha; dueña de una ternura y una dulzura ilimitadas junto a una voluntad acelerada, puso al servicio de los más desprotegidos del país sus dones magníficos hasta ofrendarles la rosa roja de su vida».

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