martes, 4 de agosto de 2026

JOSÉ ADOLFO "CHORRO DE HUMO" PINEDA: GLORIA DEL BALONCESTO SALVADOREÑO



Por Joaquín Rivera Larios







Dos importantes escenarios deportivos llevan el nombre José Adolfo “Chorro de humo” Pineda, en memoria del héroe de varias gestas que cubrieron de gloria el baloncesto cuscatleco, uno en San Salvador (Gimnasio Nacional) y otro en Santa Tecla. Nació en Santa Tecla el 1 de julio de 1926, hijo de Adolfo Pineda y María Cubías de Pineda.





TRAJINAR EN EL BALONCESTO

Desde niño exhibió sus habilidades en los juegos de barrio y luego en el Colegio Champagnat, donde se formó en la parte académica. Con 12 años de edad (en 1937), su manejo de balón despertó admiración y un año después (1938) ya formaba parte del Torbellino, equipo tecleño que participó en un torneo federado que lo dio a conocer.



José Adolfo Pineda –conocido también como “el Gigante de Ébano”– ha sido un referente para las generaciones de basquetbolistas salvadoreños. Su estatura de 1.90 metros, habilidad con el balón y los logros colectivos –en los que fue pieza angular– le permitieron ser considerado el mejor y ganarse un sitio privilegiado en las memorias de los amantes del baloncesto criollo.

Al comenzar la década  de los 40 y con un José Adolfo Pineda de 14 años cumplidos, los equipos capitalinos fueron una excelente vitrina para “Chorro de Humo” para  trascender en el baloncesto con los Diablos Rojos y el mítico Bui-3, equipo con el cual ganó muchos títulos. Bui-3  impuso superioridad en los años cincuenta, al grado de constituirse en la base de la selección nacional de esa época y permitió al jugador terminar de pulir sus condiciones hasta que le llegó la oportunidad de brillar plenamente.



MATRIMONIO



Se casó el 1.º de julio de 1955 con Marta Lidia Ávalos, con quien formó un hogar conformado por cuatro niños. Su esposa compartió con él la pasión por el baloncesto, pues jugaba para el Contribuciones Directas, equipo donde ella trabajaba




EL TRIUNFO QUE LO INMORTALIZO



Pineda fue parte de la selección de baloncesto que ganó la recordada medalla de oro en los VIII Juegos Centroamericanos y del Caribe que se disputaron en Caracas (Venezuela) del 6 al 15 de enero de 1959, la primera gran gesta para un quinteto salvadoreño. Era el capitán de la Azul de esa época –varios de sus compañeros también le llamaron de forma cariñosa “la Perla Negra Salvadoreña”–.



Triunfo altamente meritorio porque superaron a potencias deportivas de la región como Puerto Rico y Panamá, una tarea que se planteaba difícil, pero que con el paso de los juegos se fue volviendo una posibilidad para terminar en una realidad.





Para lograr el título regional, El Salvador ganó por 76-60 a Colombia en una final inolvidable. Pertenecieron a este equipo también jugadores de calidad, como José “Chomingo” Chávez, Nicolás Nasser, Ernesto Rusconi, José Miguel Bandek, entre otros que eran dirigidos por el entrenador Adolfo “Jocote” Rubio.




En la hoja de la Azul de baloncesto en ese torneo está también una victoria ante Panamá con el marcador de 76-73 en segunda ronda, después dieron cuenta de Puerto Rico por 69-57 y justo el 17 de enero José Adolfo Pineda subía al podio para recibir el trofeo de campeón, una postal que no ha sido repetida en los 67 años posteriores. 

Un año antes,  el 23 de marzo de 1958  en Managua, Nicaragua,  este mismo grupo había conquistado el  VI Centroamericano de Baloncesto Amateur,  venciendo en la final a los locales con un contundente 80-38,  ante la ausencia de los panameños.  





La plantilla completa que logró la hazaña en Caracas fue la siguiente: César “Nene” Escalante,  Roberto “Ratón” Selva,  José Domingo “Chomingo” Chávez, Mauricio “Pachín” Ibarra, José Mauricio Lemus, Ricardo Arévalo, Luis García, Pío Salomón Rosales, Adolfo “Chorro de Humo” Pineda,  Alejandro Pereira,  Juan Mateu Llort,  Fito “Jocote” Rubio (Director técnico).



GÉNESIS DE LA MEDALLA DORADA

En una interesante crónica de Rodrigo Baires, publicada en El Diario de Hoy, da cuenta que la historia de esa medalla dorada se empezó a gestar quince años antes, cuando un puñado de cipotes se divertía tirando un balón en los aros de la cancha del Campo Marte.



Refiere Baires que otros tantos ya descollaban en los equipos de la Liga Mayor en el desvencijado Gimnasio Nacional de aquel entonces, ubicado cercad del Cuartel de la Policía Nacional por la cuesta del Palo Verde.

TRABAJO EN OBRAS PUBLICAS


José Adolfo Pineda alternaba el baloncesto con su trabajo en el Ministerio de Obras Públicas como operario de maquinaria pesada (excavadoras). Su nivel técnico le valió para ser nombrado como capitán en la mayoría de equipos que jugó, incluidas las selecciones nacionales.



“Chomingo” Chávez, tecleño al igual que José Adolfo, recuerda que Pineda manejaba maquinaria pesada del MOP durante el día y por la tarde se entregaba en cuerpo y alma al deporte de las cestas.“Cucalón” también era motorista y “Pachín” sargento del Ejército, entre otras de las ocupaciones que tenían los jugadores de aquella época.

PERSONAJES QUE CONOCIÓ

El baloncesto le abrió la oportunidad de conocer personajes coo los entrenadores German Arriaza, José López, el mexicano "Charro" García, el estadounidense Míster Park y Adolfo “Fito” Rubio.

RETIRO


Después de 32 años de carrera se retiró del baloncesto con Exsal para dedicarse a su familia. Uno de los máximos reconocimientos fue el bautizo del gimnasio nacional con el nombre de Adolfo “Chorro de Humo” Pineda en 1982 y el mismo jugador fue el encargado de develar la placa el 23 de abril de 1982 en un acto sin mucha pompa pero que significó un homenaje para el mejor basquetbolista que ha tenido el país.



DUELO PRECIPITÓ SU MUERTE



El deceso de su hijo mayor, José Adolfo, en un accidente de tránsito fue un duro golpe para “Chorro de Humo” Pineda, quien cruzo el umbral a la eternidad el 2 de diciembre de 1982, a la edad de 56 años, agobiado por una enfermedad, y dejó un invaluable legado al BKB nacional que después de 67 años no ha podido igualarse. Sus compañeros de equipo lo recuerdan como un jugador nato del baloncesto y un tipo noble que siempre intentó mantener la unidad en el grupo.








Referencia

La Prensa Gráfica, Gigante del BKB Nacional, 5 de junio de 2015


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