domingo, 10 de noviembre de 2024

REMINISCENCIAS MUSICALES DEL COLEGIO

Por Joaquín Rivera Larios




En 1985 tuve el privilegio de ingresar al Colegio Bautista de San Salvador y alternar con una pléyade de jóvenes progresistas. Todo marchaba bien hasta que me reencontré con una pesadilla llamada matemáticas. Afortunadamente una compañera que no era un prototipo clásico de belleza, -pero también distaba mucho de ser "la Mujer que no soñé" que describe Ricardo Arjona en su famosa rola-, al verme atribulado, se conmiseró de mí y en recreos y horas libres dispuso explicarme con pasmosa paciencia los indescifrables ejercicios.




Respondía al nombre de Claudia Susana y era un verdadero portento de inteligencia y buena conducta, lo que a la postre la llevó a ser la Alumna Integral de nuestra promoción. Desde que la veía llegar al colegio, sonreír y recorrer los pasillos en los recreos, en mi mente resonaba aquella inolvidable canción del grupo Menudo: “Susana te veo cada mañana/con tu falda azul marino/con cara de colegio sonríe al destino/Melena, de puro color platino…”

RECUERDOS CON TRASFONDO MUSICAL 

Sin duda los recuerdos más sentidos suelen tener trasfondo musical. Veía a mis compañeras de bachillerato más galantes en el Colegio Bautista y de inmediato recordaba “Cómo te va mi amor” (1985), el tema insignia del trio mexicano Pandora,  escrito por el cantautor nicaragüense Hernaldo Zúñiga, mas creo que no hubo adolescente en aquellos aciagos años que cuando contemplaba una chica, apreciaba sus gestos, la candencia de su caminar, se deleitaba con su mirada, se guardaba un suspiro, echaba a volar sus sueños y entre nubes de algodón no escuchara a lo lejos esa entrañable tonada: “Como te va mi amor, cómo te va/era en silencio la pregunta entre tu yo/eres feliz mi bien, sin engañar/porque a mi puerta el amor nunca volvió”.




 

Ciertamente, la adolescencia es una época crucial de cambios físicos, psicológicos y además es el período propicio para el romanticismo idílico, y el trío mexicano Pandora que emergió en escena en 1985 con fuerza telúrica, apadrinado por el tenor continental Pedro Vargas (1906-1989), de manera formidable nos obsequiaron los temas, las tonadas para dar cuerpo y forma a nuestros enamoramientos platónicos.





En la agitada, ilusa y febril mente de un adolescente la devoción por las actrices, cantantes que nos arrancan suspiros, se entrecruza con la admiración por figuras del entorno cercano en la que vemos reflejadas algunos dones o rasgos físicos o de personalidad que proyectan las luminarias del espectáculo. 



Y las bellas y carismáticas vocalistas de Pandora (las hermanas Isabel y Mayte Lascurain, junto con su prima Fernanda Meade) fueron un símbolo y un referente que alimentaba e inspiraba el romanticismo en aquellos turbulentos años.

EL ENCUENTRO CON JOHN FRANK 

En el colegio alterné con un contingente de jóvenes entusiastas y visionarios, entre ellos  figuraba un compañero con una enorme retentiva, Juan Francisco Segura, autodenominado John Frank, oriundo de San Juan Nonualco, departamento de La Paz, con admirable facilidad para las matemáticas, así como para escribir y hablar el inglés y por si eso fuera poco, una innata capacidad para la música: de manera autodidacta había aprendido a tocar guitarra y teclado, destrezas que lo volvieron el protagonista por excelencia de las veladas y actos escolares. No era extraño que participara en más de un número en una velada.




Pues bien, el contacto de primera mano con la música, fue cuando conocí a John Frank. Antes de John percibía la música como un espectador pasivo que se solazaba oyendo una melodía; gracias a él, comprendí las dificultades que encierran la creación y la ejecución musicales. Juntos tuvimos innumerables conversaciones sobre los modelos ideales de belleza femenina, fútbol, literatura, política, religión, música, guerra popular prolongada, familiares y amigos. Juntos compusimos algunas canciones y desahogamos nuestras penas y alegrías juveniles al son de una guitarra, ansiando atraer a las chicas que capturaban nuestra admiración.





En un convivio de nuestra Sección (Tercer Año B), se dio una de las puntadas musicales protagonizadas por John, en la que acompañado de su guitarra, y con los acordes de "Casas de cartón", del cuarte venezolano Los Guaraguao, musicalizó algunas vivencias escolares, dejando entrever que la entonces Directora no comprendía a los jóvenes de la sección.





TERCEROS EN DESCONCIERTO

El momento de mayor frenesí sobrevino de la mano del show “Terceros en Desconcierto”, que último año de bachillerato ofrecía como despedida al resto de compañeros. En el Colegio Bautista de San Salvador, era costumbre que los terceros años ofrecían show de despedida. El de nuestra promoción tuvo lugar en 1986 y se llamó “Terceros en Desconcierto”. Fue sin duda un momento de frenesí al calor de parodias, humor, sátiras, fono mímicas, dramatizaciones, coreografías de tonadas de moda, llamativos vestuarios, entre otros atractivos.
                                    


Aquella cálida mañana en el salón de actos el aire estaba saturado de energía y el ánimo colmado de emotividad, las luces multicolores brillaban con intermitencia y en medio del sonido estridente, que se apaciguaba cuando aparecían los animadores Jorge Portillo y María José Peresantos, se iban sucediendo las diferentes actuaciones.

Abrió el telón Eugenia de Lourdes Artiaga (Gema), personificando a una artista de hermosas facciones, espigada figura y cabello largo, Daniela Romo, con la versión en español del súper éxito “Yo no te pido la luna”, un tema que en italiano interpretó Fiordaliso.




Acto seguido irrumpió en escena Lenev Pérez, enfundándose el traje de Billy Ocean, con el tema, “When the Going Gets Tough, the Tough Get Going”, que fue el fondo musical de la película La Joya del Nilo, auxiliado en los coros por Mirna López, Jorge Meléndez y Rubén Regalado.
                                                    


Para personificar fielmente a James Brown, el Rey Soul, Agustín González se vio obligado a teñirse el rostro de negro, a gesticular como Brown y desplegar la coreografía que se aprecia en el vídeo de “Living in América”, un tema que formó parte de la banda sonora del film Rocky IV de 1985.
                                    


Lorena Zelaya, Gloria Renee y Patricia Orellana, arrancaron aplausos llevando de manera precisa el ritmo y los movimientos del despampanante trío de color Pointer Sister con el éxito "Jump", mientras Lorena Vigil hizo saltar al salón de actos emulando la presencia escénica y el lenguaje gestual de Whitney Houston en el vídeo del tema “How Will I Know”.




Mario Guerra hizo una fono mímica de Steve Wonders, con todo su grupo, estrella no vidente que cuando le tocó bajar del escenario no encontraba la salida; Juan Francisco Segura (John Frank) y Beatriz Guzmán, flanqueados por bailarines y bailarinas, hicieron lo suyo con “Caribe”, popular rola de salsa que cantaban Ángela Carrasco y Willie Chirino a mediados de los ochenta.




Pero la actuación más memorable fue la que protagonizó Odir Ruiz, el de más baja estatura de la promoción, con Sonia Mirna Osegueda Martínez, la chica más alta, en la que el primero cantaba “Pienso en ti”, de Fernando Ubiergo. El estruendo de las sonrisas de oreja a oreja dominó el salón de actos, y al bajar del escenario el cómico protagonista pasó a llamarse “Odir Ubiergo”.
                                              

 


Por cierto el mismo “Ubiergo”, cerró con broche de oro la velada, haciéndole de árbitro en una parodia sobre Rocky Balboa, que dio comienzo con la clásica música. Samuel Gálvez interpretó a Rocky y Francisco Cerna Castillo, encarnó a Iván Drago, el boxeador ruso. Así en medio de desaforadas carcajadas se cerró uno de los capítulos escolares más memorables.

No todo fue color de rosa, la velada musical trastabilló cuando por poco no pasa la férrea censura de la señora Directora, quien detectó contenidos que a su juicio reñían con la moral y aparente desorden en los ensayos. Por fortuna ese impasse fue superado por la feliz mediación de la Presidenta de la sección A, Ivanova Vaquerano y otros compañeros, y fue así como "Terceros en desconcierto" se constituyó en una de las páginas más renombradas de aquella fase colegial.


EL GRUPO DE ALABANZA 

Días después de “Terceros en desconcierto”, gracias a un préstamo de instrumentos que hizo la Iglesia Nazareth de San Salvador, los músicos de Tercero año “B” armaron un grupo de alabanza (entonaban entre otros cánticos el Salmo 113), figurando en los coros Claudia Jeannette Jiménez, Claudia Georgina Muñoz y Roxana Yanira Ayala, John Frank tocaba la guitarra, Samuel Gálvez la batería y Sandra Peraza el teclado. Ensayaban en la Iglesia Nazareth, pero la vida de esta agrupación fue fugaz.

Con mucha expectación la agrupación actuó en el auditórium del Colegio Bautista de Santa Ana, mi persona como maestro de ceremonias tuvo el honor de hacer una emotiva presentación, pero para sorpresa de todos, los escasos asistentes que estaban al inicio del concierto se fueron retirando poco a poco. Al final el recital solo lo escucharon tres o cuatro alumnos del colegio santaneco. Siempre recordaré con cierta tristeza aquel auditórium vacío, como una muestra de la indiferencia, displicencia y hasta del rechazo que suele sufrir el artista que con tanto esfuerzo prepara su obra.




El rechazo no termino allí. A mediados de 1986 yo mataba el ocio escuchando en una vieja radio casetera a “Runaround sue” (Leif Garret), “el Tigre” (Cesar Costa), “Buen rock and roll esta noche” ( Enrique Guzman y Los Tin Tops). En 1982 mi hermano César Edmundo (1949-2021) grabó “el Tigre” en un disco de vinilo 45 revoluciones y yo abrigaba la esperanza de entonar ese tema en una velada escolar, cuya versión original en inglés “Tiger” fue grabada por el cantante estadounidense Fabian en 1959. 

Insistí con John Frank, para lograr el acompañamiento de los músicos que integraban el grupo de alabanza, pero al final John me confesó que aquellos no querían, aduciendo que yo carecía de métrica y desentonaba. Así se abortó la tentativa más relevante que tuve de pararme en un escenario y cantar frente a un público.




jueves, 31 de octubre de 2024

HERMANADOS POR LA ADICCIÓN A LA MUSICA

Por Joaquín Rivera Larios




Durante 1986 Juan Francisco Segura, John Frank para sus compañeros del Colegio Bautista, me invito a visitar su terruño natal, San Juan Nonualco, un pueblo pintoresco, enclavado en el departamento de La Paz, con algunas calles adoquinadas y otras empedradas, elevado a la categoría de ciudad durante el gobierno del General Salvador Castaneda Castro mediante Decreto Legislativo de 29 de junio de 1946.

Cuenta aquel terruño, cuna de la danza del tigre y el venado, con una preciosa iglesia, pintada de rojo y anaranjado, con ribetes blancos, que atesora las reliquias del Padre franciscano, Cosme Spessotto (1923-1980), quien durante 27 años fue el párroco de San Juan Nonualco, hasta que fue asesinado el 14 de junio de 1980. Oriundo de Treviso (Italia), fue el responsable de la construcción de la imponente iglesia Juan Bautista que conserva en exhibición la sotana ensangrentada del religioso. La vida, obra y muerte de Fray Cosme, impactaron a John Frank y reforzaron sus ideas progresistas.








EL OFICIO DE ESCRIBIR CANCIONES

Lo más impresionante de San Juan Nonualco es el trato cálido y fraternal, uno podía entrar a cualquier casa como si fuese la suya, y más aún, con la carta de presentación de ser amigo invitado de John Frank. En ese entorno tan acogedor, tuvimos la osadía de componer canciones. Francisco Medrano Valencia, otro entrañable amigo y mi persona, escribíamos las letras y John les ponía las melodías. 

Y al calor de la inspiración juvenil, fueron surgiendo espontáneamente canciones:  “Pequeña golondrina”, “Las Fuerzas doradas”, “Despierta señor”, “La reina de mis sueños”, “Adelante juventud", “Basta ya”, “Quisiera retornar contigo”, “Triunfó el amor”, “Obsequiemos amistad”, “Quiéreme”, “Romántico de profesión”. Las dos primeras fueron de la autoría de Francisco Medrano  y las siguientes de mi creación.



En dos de los temas de mi autoría “Despierta señor” y “Obsequiemos amistad”, aparte de los acordes de guitarra, se les incorporó arreglos de teclado, gracias a la valiosa colaboración de Abo Solano, quien después fue tecladista de “Lora”, de la “Orquesta de Quique Samour” y de la “Raza Band”, actualmente es un reconocido cantante de bachata en Estados Unidos y ha popularizado “Oh Babe” y “Pensando en ti”, inclusive ha actuado en el programa “Doce Corazones” de Penélope Menchaca, vídeos que se pueden apreciar en YouTube. Con el tema “Despierta Señor” John Frank y quien escribe, participamos en las eliminatorias preliminares del Festival OTI Nacional en 1987.




Tengo presente la enorme facilidad con que John compuso la música de “Las fuerzas Doradas”, una canción escrita por mi amigo Francisco Medrano Valencia que denunciaba la manipulación de conciencias, la distorsión de la realidad y la pérdida de identidad que generan los grandes medios de comunicación, así como la promoción de los valores aparentes(lujo, belleza, comodidad)

En una estrofa de "Las fuerzas doradas" se criticaba el fenómeno de la transculturización (la adopción de formas culturales de otros lugares y sustituirlas por las propias), más o menos decía: “Sanas costumbres y valores solemos olvidar, por corrientes extranjeras que nos vienen a implantar". En esta parte John con una chispa de ironía dispuso ponerle acordes del tema “New York, New York”, que popularizara Frank Sinatra.

FESTIVAL OTI EN LA MIRA

En el tema “Obsequiemos amistad”, con el que pretendíamos participar en el Festival OTI Nacional 1988, contamos con la valiosa colaboración de Abo Solano, en el teclado, pero se suscitaron discrepancias creativas. John le hizo arreglos de balada pero al estribillo le puso una melodía muy rítmica similar a la rumba. Abo era más partidario de aplicarle arreglos de salsa a todo el tema, incorporándole un puente propio de ese género. La propuesta de Abo era más rítmica y bailable. 
                                            

Las discrepancias consumieron nuestras energías y no concluimos la composición. Recientemente he visto documentales sobre The Beatles, Duran Durán, Soda Stereo, Guns N’ Roses, y pude darme cuenta cómo dichas bandas se disolvieron en gran parte por diferencias creativas.                                            


LA CENSURA

Gracias a la feliz iniciativa de John Frank que pertenecía al grupo de música andina “Raíces”, éste me hizo el favor interpretar mi primera composición "¡Despierta señor!", pero la retiraron de su repertorio, porque sectores del público la censuraron. Esta agrupación estuvo integrada por Rafael Reyes, Daniel Urrutia, David Flores, Abo Solano, Pedro Doño, Juan Carlos Cárcamo.
                                


La censura no solo provenía del público sino también de esferas estatales. De hecho, David Flores, un integrante de “Raíces”, tuvo que salir para Australia debido a amenazas en su contra después de una presentación. Le llamaron del cuartel para que declarase sobre el contenido de las canciones

Antes de recalar en la música comercial, como bajista del cuarteto tropical “Las nenas del grupo Caña”, con quienes recorrió Estados Unidos y Canadá, John Frank  integró varios grupos que ejecutaban música de protesta: el denominado Anastasio Aquino, Guinama que después pasó a llamarse Teosinte (este último formado en la Universidad de El Salvador).

VELADA ESCOLAR

A mediados de 1989 el Instituto Salvadoreño de Superación Integral “Isaac Newton” (INSSI), organizó en el auditórium del Ministerio del Interior, hoy Gobernación, un agasajo en honor a las madres. El maestro de ceremonias fue Mario de Jesús Machado, el Director del Instituto. Francisco Medrano Valencia estudiaba allí y participó con dos canciones: “Pequeña Golondrina” (balada) y “La reina de mis sueños” (rock), ambas con arreglos en teclado de John.

Durante la actuación, en el intervalo entre una canción y otra, mi amigo logró convencer a unas jovencitas que lo acompañaran en la coreografía, con el propósito de darle más vistosidad al número de rock. La presentación fue un éxito, pero ciertas secuelas de la misma no le cayeron en gracia a Francisco: sus compañeros le llamaban “Vaselina”, y luego de esa actuación mutaron su apodo a “Vaselina rocanrolero”. Y dado que Francisco estudiaba en la nocturna, estábamos en pleno desgarramiento bélico y los apagones eran recurrentes, se produjo otra secuela: cuando la luz se iba en el salón de clases, sus compañeros exclamaban: “¡Qué baile Vaselina!”

ASIDUO LECTOR Y ESCRITOR

Francisco Medrano Valencia era un lector compulsivo. Había leído muchas veces Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, El túnel, de Ernesto Sábato. Tenía una facilidad enorme para escribir canciones, cuentos y poemas, adquirió una gran capacidad dialéctica, que a la postre lo catapultó para un nuevo rol: misionero evangélico en el Petén, Guatemala, en parte gracias a los forcejeos verbales con sus compañeros Alcohólicos Anónimos

Escribió dos libros de poemas, dedicados a una chica de la que se enamoró, los empastó primorosamente y los obsequió a la destinataria de sus sueños. Creo que no los reprodujo para nadie más. En un mueble de madera guardaba cientos de canciones manuscritas de su autoría. Un día gris sufrió un ataque de depresión y lanzó al fuego todas sus composiciones.

MUSICA EN LUGARES SOMBRÍOS

A veces la música nos conecta con parajes sórdidos. A finales de los ochenta en un nauseabundo mesón de la Calle Modelo del Barrio Candelaria, rodeado de personajes sombríos con olor a droga y alcohol y de damas de la noche, con la música melancólica de cinquera de fondo, pernoctaba Rubén Paz, quien consolaba sus penas cantando baladas al son de una guitarra.




Rubén solía llamarnos a sus amigos “Carnales”, yo lo saludaba afectuosamente diciéndole “Carnal boy”. Lo visitaba para que cantara mis canciones, les hiciera arreglos y grabarlas en un casete. Regularmente mis temas no le gustaban. Al verme me decía “¿Has escrito una nueva canción carnal?” A veces dejaba entrever un gesto de desánimo o desaprobación, creo que veía mis letras como cursis y su lenguaje lírico como trasnochado. 

Aun así, me hizo el honor de cantar “Quiéreme”, “Jamás, jamás”, “Frente a frente”, “Triunfo el amor”. Un buen día “Carnal boy” se juntó providencialmente con otro guitarrista y le hicieron arreglos a “Triunfo el amor”, lo grabó y me dijo “Carnal te tengo una sorpresa” y me obsequió el casete. Aquellos preciosos acordes de guitarra que acompañan mi canción y las noches tarareando tonadas con Rubén Paz y Francisco Medrano Valencia constituyen lo mejor de mis andanzas juveniles.


sábado, 19 de octubre de 2024

TALENTOS DE LA MUSICA FALLECIDOS EN CARRETERA

 Por Joaquín Rivera Larios



A raíz de un aparatoso accidente de tránsito, falleció el gran cantante español Nino Bravo (Luis Manuel Ferri Llopis), a la edad de 28 años, famoso intérprete de “Un beso y una flor”, “Te quiero, te quiero”, “América”, “Noelia.” La tragedia ocurrió la mañana del día 16 de abril de 1973, a la altura y de la ciudad de Talancón, Kilometro 95 de la Carretera Nacional Valencia-Madrid, el vehículo BMW Automático en que se conducía al tomar una curva a demasiada velocidad se salió de la calzada y volcó. El cuerpo del artista entró a la Ciudad Sanitaria Francisco Franco de Madrid, ya sin vida. Su sepelio tuvo lugar en Valencia, su ciudad natal, y fue una verdadera manifestación de duelo popular.



La única española en el Club de los 27, que engrosan Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain y Amy Winehuose, es la cantautora Evangelina Sobredo Galanes más conocida como Cecilia (1948-1976) que popularizo temas como “Amor de medianoche”, “Dama, Dama”, “Nada de nada”, “Mi querida España”, falleció la madrugada del 3 de agosto de 1976 a raíz de la colisión de su coche contra un carro de bueyes que transitaba sin luces en el pueblo de Zamora, mientras viajaba dormida en el asiento trasero a tan solo meses de cumplir 28 años de edad. Era considerada junto a Mari Trini las más grandes cantautoras españolas de los setentas.





La madrugada del 16 de febrero de 1985 abandonó este mundo terrenal una de las voces más representativas de la música de protesta, el cantautor venezolano Alí Primera, autor de “Casas de cartón”, “No basta rezar”, su deceso se produjo en la Autopista Valle-Coche de Caracas, donde se estrelló con su Wagoneer, luego de salir del estudio de grabación en el que preparaba un álbum. Las últimas palabras que profirió a su esposa Sol Mousset antes de marcharse de su hogar fueron: “Mi vida te amo. Mis hijos los quiero”. Aunque oficialmente su muerte se produjo a raíz de un accidente, no se descarta la hipótesis de un atentado orquestado por sus adversarios políticos, dado que por su militancia de izquierda y la temática de sus canciones, fue objeto de múltiples persecuciones.




Pocas veces coincide el ascenso vertiginoso al pináculo de la fama, con la muerte abrupta. Tras permanecer en coma varios días, Freddy Zelada (1967-1992) falleció el 6 de octubre de 1992, luego de ser impactado por un microbús de la ruta 9 cuando viajaba en su moto en el Barrio San Jacinto de San Salvador; fue el popular intérprete de “Mentiras”, original de Marito Rivera y su grupo Bravo. La muerte trágica de Freddy y sus melodías marcaron mis primeros días como Agente Auxiliar de la Fiscalía General de la República, adscrito a los Juzgados de Hacienda. Lo que más me gusto de sus canciones, fue el estribillo de “He vuelto a recordar”: “Ámame sin condición/entrégame tu corazón/porque siempre/en mi mente vives amor…”
            
                   

Muchos recuerdan el  homicidio de Valentín "El Gallo de Oro" Elizalde (1979-2006), la estrella de la música de banda sinaloense, perpetrado el 25 de noviembre de 2006 en Reynosa, Tamaulipas.  Pero ignoran que su padre, el también cantante Everardo "El Gallo" Elizalde (21 de noviembre de 1940 / 23 de noviembre de 1992), otro de los ídolos de la música sinaloense,  falleció en Villa Juárez (Sonora), cuando la camioneta en que viajaba salió en una curva de la autopista, dejando así a su viuda Camila Valencia con 4 hijos, entre  ellos el futuro cantante Valentín que en ese momento solo tenía 13 años.
  


El propietario, director y fundador de “Espíritu Libre” y “Bongo”, Luis Felipe Aguiñada, hermano de Jhose Lora, murió atropellado la noche del 4 de diciembre de 2017 en la Calle San Antonio Abad de San Salvador. Las dos agrupaciones tuvieron gran protagonismo en la farándula nacional las últimas tres décadas del siglo pasado.



Una gran perdida para el canto y el teatro de El Salvador fue el deceso de Adriana Mojica, a la edad de 19 años, quien pereció en España el jueves 5 de septiembre de 2024, a raíz de accidente ocurrido a la altura de la localidad de Torrelodonesa, kilómetro 31,5 de la vía, cerca de las 7:35 a.m. (hora de España). La hipótesis inicial apunta a que la joven salvadoreña caminaba hacia una parada de autobuses cuando fue atropellada.
                                


Para septiembre de 2022, Adriana Isabel Mojica Trabanino, debutó como Esperanza Cladwell, cantante principal en el musical "Urinetown", producido por la compañía teatral Black Coyote. Migue Siman, el fundador de dicha compañía, escribió en redes sociales con motivo del deceso: "Adri, apareciste de la nada con una avalancha de talento y energía. Tu sonrisa era rebeldía y revolución. Hoy perdimos esa voz que levantó almas, reventó techos y calmó tormentas. Nos vemos en el río”.



miércoles, 11 de septiembre de 2024

VENTURAS Y DESVENTURAS EN LA FGR

Por Joaquín Rivera Larios



Antes de iniciar mi periplo en la Fiscalía General de la República (FGR), oficie matrimonios, tramité diligencias de asentamiento subsidiario de nacimiento, uno que otro juicio ejecutivo y concluí mis practicas penales y civiles en los Juzgados Séptimo de lo Penal y Primero de lo Civil de San Salvador, a cargo en su orden de los doctores Edgardo Cierra Quezada y Mario Alberto Flores Hidalgo (QDDG).

Mi compañero de estudios Carlos Alfredo Cativo Sandoval, hijo del reconocido abogado tecleño, doctor Carlos Mario Cativo Rivas, se retiró de la FGR donde había fungido con mucho éxito, desenvolviéndose con acierto en casos muy delicados, como el proceso penal que se siguió contra Luis López Cerón, el Ministro de Obras Públicas del régimen democristiano (1 junio de 1984- 1 junio de 1989), funcionario que coordinó la recolección del ripio derivado del terremoto del 10 de octubre de 1986.
                                        


MI INGRESO A LA FGR

Una bendita mañana de septiembre de 1992, vi a Carlos Cativo en el Centro Judicial Isidro Menéndez, en las instalaciones provisionales en que estaba después del terremoto del 10 de octubre de 1986, y me contó que había dejado la FGR y que las autoridades de esa institución  le pidieron que recomendara una persona que se quedara en su lugar y me dijo que valorara si quería enrolarme en la FGR.

Así fue como me fui entrevistar con el doctor Salvador Edmundo Chica Helena, en ese momento Fiscal General Adjunto, antes había sido Fiscal General de Hacienda y Director para la Defensa de los Intereses del Estado. A finales de los noventa y principios del nuevo siglo  fungió como Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de la Judicatura, cuando el Consejo era presidido por Rafael Durán Barraza
                         
   
  

 
                    
Cuando llegue a ver al doctor Chica Helena en su despacho, éste estaba preparando el discurso que correspondía pronunciar al titular de la Fiscalía con motivo del mes cívico en septiembre de 1992. En el período de Alfredo Cristiani, todos los días previos a la independencia habían desfiles y actos en la Plaza Libertad, y el gobierno asignaba un día del mes a cada institución.

                            



El doctor Chica Helena me pidió las notas de la Universidad de toda la carrera y alguna recomendación de algún personaje importante de la política. Me preguntó si había litigado en materia penal, desafortunadamente no había tenido experiencia en litigios penales. Acto seguido en mi presencia se comunicó telefónicamente con el Fiscal General, Roberto Antonio Mendoza Jerez (QDDG), quien autorizó mi nombramiento. 
                                                              

 
    



                                                            
Fue así como en virtud de acuerdo número 299 del 18 de septiembre de 1992, rubricado por el entonces Secretario General, Maximiliano Monterrosa Henríquez (QDDG),  me designaron en la Plaza de Colaborador de Segunda Clase y no en la plaza de Fiscal Específico que estaba vacante. Pero las funciones eran de Agente Auxiliar de la FGR, adscrito a los ahora extintos Juzgados de Hacienda.

LOS ORIGENES DE LA FGR

La Fiscalía General de la República de El Salvador, tiene su origen en la Constitución de 1950, donde se estableció que el Ministerio Público lo constituirían la Fiscalía General de la República y la Procuraduría General de Pobres, definiendo las atribuciones de ambas Instituciones y confiriendo a la Fiscalía, la defensa de los intereses del Estado y de la sociedad; la denuncia y la acusación ante la Asamblea Legislativa o ante la Corte Suprema de Justicia de los funcionarios implicados en delitos; la acción en todos los juicios penales que dan lugar a procedimiento de oficio; la representación del Estado en toda clase de juicios y contratos que determine la ley y la defensa de los intereses fiscales.









Esas facultades y atribuciones constitucionales, llevaron en 1952, a la emisión de la primera Ley Orgánica del Ministerio Público, con la cual nació de manera oficial, la Fiscalía General de la República, estableciéndose además de sus atribuciones, la estructura de funcionamiento, distribución y personal con que contará la Institución.

La Constitución de 1983, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, estableció en su Art. 191 que el Ministerio Público será ejercido por el Fiscal General de la República, el Procurador General de la República y el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos; elegidos por la Asamblea Legislativa por mayoría calificada de los dos tercios de los Diputados electos, es decir, antes eran 56 votos, hoy con la reducción de los diputados a 60 la mayoría calificada se obtiene con 40 votos.

El ejercicio de sus cargos será de tres años y podrán ser reelegidos. La destitución solamente procederá por causas legales con el voto de los dos tercios de los Diputados electos.

FISCALES GENERALES A LO LARGO DE SEIS DECADAS

Los regímenes militares, bajo la cobertura partidaria del partido de Conciliación Nacional (PCN), eligieron cuatro Fiscales Generales Ricardo Ávila Moreira (1962-1967), Francisco Arturo Samayoa (1967-1972), Alberto Castro Núñez (1972-1977), Fabio Hércules Pineda (1977-1979), cuando los presidentes de la República  y no la Asamblea Legislativa elegían al Fiscal General y al Procurador General de Pobres.





La Junta Revolucionaria de Gobierno nombró tres Fiscales: Roberto Suarez Suay (1979), Guillermo Guevara Lacayo (1980), Arturo Argumedo (1981-1982). El Gobierno de Unidad Nacional del doctor Álvaro Magaña Borja (2 de mayo de 1982-1 de junio de 1984), eligió al doctor Mario Adalberto Rivera (1982-1984).

                                


El día 22 de mayo 1985 fue destituido el doctor José Francisco Guerrero (Santa Tecla, 2 de marzo de 1937-Santa Tecla, 4 de julio de 1994), por la Asamblea Legislativa dominada por el PDC, en su lugar fue nombrado Santiago Mendoza Aguilar. Guerrero fue restituido en su cargo de Fiscal General el 12 de diciembre de 1985 por una sentencia de la Sala de lo Constitucional que anuló el nombramiento de Mendoza Aguilar.








El doctor Girón Flores fue destituido por la Asamblea Legislativa el 23 de diciembre de 1988, a petición del entonces diputado, mayor Roberto D´Aubuisson, ese mismo día lugar fue nombrado José Roberto García Alvarado, quien duró menos de cuatro meses en el cargo, ya que fue asesinado el 19 de abril de 1989.




En medio de la conmoción y el pánico generados por el asesinato de su predecesor, el 28 de abril de 1989 fue juramentado el doctor Mauricio Eduardo Colorado,  robusteciéndose la seguridad con la que el nuevo Fiscal contaría. En abril de 1990 dejaría el cargo Colorado y asumiría el doctor Roberto Antonio Mendoza Jerez. El 30 de  junio de 1993  fue electo el doctor Manuel Laínez Méndez  que renunció a los pocos días  y luego el doctor Romeo Melara Granillo que condujo la FGR hasta 1996.




Le correspondería al doctor Manuel Córdova Castellanos (junio1996-junio1999) implementar la reestructuración y expansión de la FGR en oficinas departamentales en los trece departamentos del país, más oficinas fiscales en San Marcos, Soyapango y Apopa, para hacerle frente a las exigencias de los nuevos Códigos Penal y Procesal Penal, que entraron en vigencia en abril de 1998. 




                                            

                                            

El 23 de noviembre de 1999 fue electo con 139 días de atraso, Belisario Amadeo Artiga, quien es el único Titular en seis décadas en ser reelecto, cumpliendo su segundo período el 24 de noviembre de 2005. Le sucedió en la FGR Felix Garrid Safie Parada (abril 2006-abril 2009), quien fue Director Ejecutivo del Centro Nacional de Registros de mayo de 1999 a abril de 2006. 

                                            


El 19 de septiembre de 2009 fue electo Fiscal General Romeo Benjamín Barahona Meléndez,  cuyo mandato expiró el 18 de septiembre de 2012.  En abril de 2012,  con cinco meses de antelación al inicio de sus funciones  fue electo titular de la FGR,  Astor Escalante Saravia por la Legislatura 2009-2012, para el período 19 de septiembre 2012-18 de septiembre de 2015.

La Sala de lo Constitucional en sentencia pronunciada a las 10:00 horas del 12/07/2012, con motivo del recurso de inconstitucionalidad Ref. 29-2012, invalidó el nombramiento de Astor Escalante, por lo que no pudo asumir el cargo.  Escalante había fungido como Fiscal General en funciones de abril a septiembre de 2009.



El controversial Luis Antonio Martínez, fue nombrado Fiscal General el 4/12/2012  y fungió hasta el 3/12/2015. 
El 6/01/2016 fue nombrado Douglas Arquímedes Meléndez
quien fungió hasta enero de 2019. 


Luego de señalamiento que había pertenecido al partido ARENA y de haber participado en la campaña presidencial de Carlos  Calleja en 2019, fue electo el 21/12/2018  Raúl Melara Morán  para el período 2019-2022, pero no concluyo su mandato  por haber sido destituido sin debido proceso el 1/05/2021 por la Asamblea Legislativa controlada por el partido Nuevas Ideas. Ipso facto en la misma plenaria fue juramentado Rodolfo Delgado Montes.      


En estas seis décadas han sido destituido al menos tres Fiscales: José Francisco Guerrero (1985), Roberto Girón Flores (1988) y Raúl Melara Morán (2021). Fue asesinado un Fiscal General, José Roberto García Alvarado (19 de abril de 1989) y el ex Fiscal Manuel Córdova Castellanos ( 11 de octubre de  2007). 



En un hecho sin precedentes históricos,  el ex Fiscal General de la República, Luis Antonio Martínez,  fue  procesado y condenado el  5  diciembre de  2018  a cinco años de prisión por revelar conversaciones privadas  del sacerdote español Antonio Rodriguez, conocido por el padre Toño.     

EL FISCAL MENDOZA JEREZ

El Fiscal General de la República en el trienio 1990-1993, era el doctor Roberto Antonio Mendoza Jerez, fallecido el 28 de octubre de 2013. Fue Viceministro de Relaciones Exteriores en el período del Gral. Carlos Humberto Romero (1 de julio de 1977-15 de octubre de 1979), Jefe de la División de Investigaciones Criminales de la Policía Nacional Civil, Presidente de la Federación Salvadoreña de Baloncesto en los años noventa, profesor de Teoría de Estado en la Universidad Alberto Masferrer y Derecho Internacional Privado en la Universidad José Matías Delgado.




 





ANECDOTAS

Un lunes 21 de septiembre de 1992 de manera impensada, ya estaba en el Departamento de Procuración de la FGR, cuyo jefe en ese momento era el licenciado Juan José Guzmán Castillo que renunció al cargo a los meses para irse a trabajar al Ministerio de Hacienda. Lo sustituyó la licenciada Rosa Elda Hernández. El Director para la Defensa de los Intereses del Estado, era el doctor José Pedro Avalos Laguardia.
                                            
                                                        
El Departamento de Procuración se dividía en un área civil y en un área penal, donde se veían peculados, negociaciones ilícitas, exacciones, enriquecimiento ilícito, y demás delitos contra la Hacienda Pública. Muchos de los casos que se promovían eran por remisión de arqueos que hacía la Corte de Cuentas de la República. 

En 1992 la FGR era una oficina minúscula, con escasa tecnología, comparada con el gigantesco aparato que ahora es, con cerca de veintiséis sedes, incluyendo las trece oficinas departamentales y las cuatro locales (Apopa, San Marcos, Mejicanos y Soyapango). La mayoría de oficinas operaban con maquinas manuales de escribir. Los fiscales se desplazaban desde San Salvador a cubrir diligencias en todo el país, especialmente vistas públicas con jurados.



La sede central estaba ubicada en Edificio PRODISA, Séptima Avenida Norte, Final pasaje 3, Urbanización Santa Adela, Centro de Gobierno (el edificio que aparece en la foto que antecede  y que actualmente ocupa la Dirección General de Centros Penales). En esa época solo existía la Oficina Regional de San Miguel. Yo estuve presente en 1995 en la inauguración de la Oficina Regional Paracentral de la FGR, con sede en San Vicente, cuyo primer jefe fue José Carlos Cornejo Palomares.  
 



Mis primeros días como Agente Auxiliar de la FGR fueron marcados por la agonía y trágica muerte de Freddy Zelada, el popular cantante de “Mentiras”, tonada de Marito Rivera y su grupo Bravo, quien falleció el 6 de octubre de 1992, luego de ser impactado por un microbús de la ruta 9 cuando viajaba en su moto en el Barrio San Jacinto de San Salvador. En esos días el estribillo de su canción “He vuelto a recordar”, me caló hondo: “Quiéreme sin condición/entrégame tu corazón/porque siempre/en mi mente vives amor…”




Tuvimos un diferendo con nuestra secretaria, Regina Flores, una persona ya de edad, cercana a la jubilación, porque un grupo de fiscales le presentábamos nuestros escritos manuscritos y ella los transcribía en las antiguas máquinas de escribir manuales, labor en la cual se tomaba la tarea de hacerles algunas modificaciones.


Le planteamos la inquietud al Jefe de Departamento y ella se molestó, increpándonos que agradeciéramos su colaboración secretarial, porque lo hacía para que no quedáramos mal en los tribunales con nuestros planteamientos erróneos o mal redactados a su criterio

Mis últimos días en la FGR transcurrieron en medio del escandalo que generó la designación de Lázaro Tadeo Bernal Lizama (San Miguel, 31 de enero de 1950- San Salvador, 4 de julio de 2005), como Procurador General de la República, ya que existía una denuncia de la compañera de vida de Bernal en el Juzgado Noveno de lo Penal interpuesta el 24 de julio de 1992 por una golpiza recibida en la acera de su casa cuando solicitaba a Tadeo Bernal ayuda alimentaria para sus dos pequeños hijos. ( Revista El Salvador Proceso, UCA,  Julio 7 1993, año 14, número 570). Este escándalo obligó a Bernal a renunciar al cargo a los pocos días de haberlo asumido.


CASOS QUE CONOCÍ 

A raíz del escandalo financiero que estalló en noviembre de 1992, con motivo al cierre de operaciones de la sociedad Fomento de Importaciones y Exportaciones (FOMIEXPORT), que se le atribuía una defraudación de cuatrocientos millones de colones a cerca de cinco mil ahorrantes, se nos pidió agilizar todos los casos que tuviéramos de sociedades en situación de irregular que nos informaba la Superintendencia de Sociedades y Empresas Mercantiles.

Un par de días llegaron cientos de afectados a la FGR y varias secciones de la institución, nos tuvimos que abocar a tomar denuncias de esas ofendidos, que narraban haber perdido los ahorros de todo una vida, enfermedades y muertes aceleradas por la angustia y la depresión.




Veíamos muchos casos de corrupción, participé en el interrogatorio de un auditor de la Corte de Cuentas de la República (CCR) que le había hecho reparos a un alcalde. Me contó el auditor que se había visto obligado a renunciar a la CCR porque el alcalde lo acusó que los reparos en la auditoría eran producto de una represalia, porque el edil se había negado a darle un soborno.

                                                                

Un caso emblemático en aquel momento que se investigó con mucho rigor fueron los daños que un joven ocasionó al rostro y a la mano la estatua de Cristóbal Colon, que se alza a la par del portón principal del Palacio Nacional. De reojo vi los álbumes fotográficos que la Comisión Investigadora de Hechos Delictivos (CIHD) recopiló escrupulosamente los seguimiento que se le hizo al hechor desde el momento justo que causó el daño y con posterioridad al mismo, cuando se desplazaba por la calle.

Un trabajo de indagación altamente profesional, que si no me equivoco lo hizo un investigador con cursos de especialización en el FBI, que después apareció vinculado al homicidio del comandante del FMLN, Darol Francisco Veliz, hecho perpetrado el 25 de octubre de 1993 mientras dejaba a su pequeña hija al kinder. 





El Juez Primero de Hacienda era Carlos Guillermo Muller Delgado,  y el Secretario, Roberto Antonio Urrutia Cáceres; el Juez Segundo de Hacienda era Carlos Alberto Panameño Ortiz y el Secretario, René Arévalo Pujol. En este último juzgado a principios de los noventa fue Secretaria mi compañera de estudios, Claudia Raquel Méndez.

Por supuestos actos que menoscaban la labor de la FGR, el Secretario del Juzgado Primero de Hacienda, fue sujeto de una queja ante la Corte Suprema de Justicia por parte de algunos agentes auxiliares, frente a la cual Urrutia Cáceres manifestó sentirse sorprendido porque a su juicio nunca había estropeado el trabajo de los agentes auxiliares.




Recuerdo que una vez me citaron del Juzgado Primero de Hacienda para una diligencia de destrucción de licores a las 10:00 de la mañana y eras las 10: 20, no se vio ninguna acción del tribunal para cumplir la diligencia. Cuando consulté a Urrutia Cáceres si se iba a realizar la misma, me contestó que fuera al albañal que estaba en la acera anexa al juzgado para constatar que los licores habían sido destruidos.


                                                    
                                                                        
Con Luis Edgardo Vides Martínez, nos asignaron una causa por una malversación de alimentos atribuida a un profesor que pertenecía a ANDES 21 de Junio (Asociación Nacional de Educadores), el caso había sido muy bien documentado por la Comisión Investigadora de Hechos Delictivos (CIHD), creada por ley durante el período de José Napoleón Duarte, y que entre bastidores era señalada de armar casos con trasfondo político. 
                                        


Este proceso generó una airada protesta del entonces Secretario General de ANDES 21 de Junio, profesor Julio César Portillo, que llegó con periodistas de radio y televisión a reunirse con el Fiscal General Adjunto, doctor Salvador Edmundo Chica Helena, y a calificarnos a los fiscales de incompetentes  ante los medios de comunicación en tono bastante confrontativo.

Vides Martínez tenía  22  años y yo 24 en esa época,  debo confesar que nos asustamos. Después de la reunión con el Secretario General de Andes 21 de Junio, acompañamos al doctor Chica Helena en una conferencia de prensa en la que defendió la posición institucional. Al final de la conferencia el Fiscal Adjunto escuetamente nos dijo: “Una raya más al tigre”.


                                


Mientras no se había implementado la oralidad en los procesos penales, era usual que se interrogara testigos de cargo o de descargo en ausencia del juez, solo con la presencia de la resolutora que transcribía la declaración en las maquinas de escribir manuales, el defensor y el fiscal. Al no haber una figura de autoridad que dirigiera los interrogatorios, se daban excesos.

En ese contexto, presencié sin ser el fiscal asignado al caso, el interrogatorio de un arqueólogo estadounidense que declaraba en un proceso sobre destrucción de patrimonio cultural, por parte de una empresa urbanizadora. El defensor de la sociedad constructora era el famoso abogado Juan Jerónimo Castillo (QDDG), quien con voz fuerte y en un tono efusivo interrogaba al arqueólogo, pretendiendo hacerlo incurrir en contradicción y modificar su declaración, sin que hubiese un juez que dirigiera el interrogatorio y sin el que el fiscal pudiese contrarrestar el ímpetu del defensor.

En mi estancia de nueve meses en la FGR, entendí que el Fiscal tiene cierta libertad de acción, pero siempre que sea para acusar, pero hacer una petición favorable al reo sin consultar con el superior jerárquico, puede significar el fin de la relación laboral con la institución. 

La CCR nos remitió un arqueo contra un ex director del Centro de Rehabilitación de Ciegos, por manejos de fondos públicos en cuentas bancarias privadas. El monto reclamado eran quince mil colones. El delito imputado era peculado.  Interpuse requerimiento en el Juzgado Primero de  Hacienda, con base en los procedimientos regulados en el Código Procesal Penal de 1973.

Una vez admitido judicialmente  el requerimiento fiscal, el imputado, de manera muy respetuosa y educada, de inmediato se puso en comunicación telefónicamente conmigo y me solicitó que este tema  no fuera a trascender a la prensa  y que él pagaría el monto reparado. Con el aval de la Jefa del Departamento de Procuración, le ofrecimos un plan de pago de tres cuotas de cinco mil colones cada una, pagaderas los días quince de cada mes, cuotas que cumplió a cabalidad y mi persona solicitó al tribunal el sobreseimiento definitivo.          

Conocimos un hecho de negociación ilícita en el que un síndico en su carácter personal vendió un camión a una tercera persona en cinco mil colones, y luego esta última vendió el mismo vehículo a una Alcaldía de Usulután en cincuenta mil colones. La CCR en su arqueo determino que el camión había sido vendido con sobreprecio, ya que ni por cerca valía ese monto. El meollo del asunto era determinar qué miembros del Concejo Municipal que autorizó la compra, sabían la defraudación a la comuna que se hacía con tal compraventa.

Llamamos a varios concejales para interrogarlos, a fin de indagar que tanto sabían de ese negocio oscuro. Sin manejarse hace treinta años un conocimiento de técnicas de oralidad y de interrogatorio, como se estila hoy, me sorprendió la habilidad para interrogar testigos e imputados que mostró mi Coordinadora, licenciada Migdonia Mariel Martínez Zavaleta, quien interrogó de diferentes formas a los testigos durante un par de horas, para desentrañar si ellos conocían el trasfondo de esa transacción turbia. Al final determinamos que no podíamos atribuirles dolo, es decir conocimiento y voluntad de cometer el ilícito.


Se dio un caso en uno de los Juzgados de Hacienda, en el que hice 
una petición a favor de un imputado que llevaba dos años detenido por el hurto de un televisor de una escuela. La Jefa del Departamento de Procuración, licenciada Rosa Elda Hernández,  me llamó diciéndome que este tipo de peticiones no se podían hacer sin consultar con el superior jerárquico, porque generaban dudas sobre los motivos que impulsaba al fiscal a formular esas solicitudes.

En el Departamento de Procuración interveníamos en representación del Estado en procesos por despido injusto que ex servidores públicos promovían en las Cámaras de lo Laboral. Uno de estos casos fue el incidente de apelación referencia CLS315.95,  que promoví en la Sala de lo Civil de la CSJ, contra sentencia de la Cámara Primera lo laboral proveída a las 8:30 4/06/1993, en la que se condenó al Estado a pagar una suma en concepto de salarios no devengados, y otra en concepto de prestación pre y post natal.

Era el caso de una señora despedida del Ministerio de Salud, en estado de embarazo, quien me suplicó que desistiéramos de nuestra apelación. Tantas fueron sus suplicas que le pedí a la Jefa del Departamento de Procuración que la recibiera, confiriéndole ésta audiencia, pero la jefatura posteriormente me reconvino en el sentido que no se pueden dar concesiones, porque el departamento estaba para defender los intereses del Estado y si se puede evitar que el estado pague una prestación, había que hacerlo.

EVENTOS 




Estando en la Fiscalía llegó Florentín Meléndez a darnos una capacitación sobre Derechos Humanos, cuando era oficial Jurídico de ONUSAL, junto a Felipe Villavicencio, jurista peruano de altos quilates ya fallecido, y nos obsequio un libro sobre los principales tratados en Derechos Humanos que tenía un lápiz en la portada.

Uno de los eventos más memorables en la FGR fue la fiesta del “Día del Abogado”, celebrada el 30 de junio de 1993, en el que gozamos de la participación estelar del vocalista José Mario Machado Calderón, gran cantante y coreógrafo, acompañado por excelentes músicos:  Benjamín Ernesto Rivas Sermeño (guitarra), Moisés Arias (teclado), Edwin Flores (bajo), Keneth Bain(batería), imprimiéndole sabor y ritmo una velada inolvidable.



LA FISCALÍA BAJO ATAQUE

En enero de 2007, Mauricio Eduardo Colorado, Fiscal General del 28 de abril de 1989 a abril de 1990, publicó un libro llamado “La Fiscalía bajo ataque”, en el que relata sus días como Fiscal General. En el segundo capítulo del libro, Colorado afirma que desde que asumió el cargo se marcó como prioridad reunirse con el arzobispo de San Salvador, monseñor Arturo Rivera y Damas (1923-1994), escribe el exfiscal en su libro.



Aún no habían matado a los jesuitas. En otro capítulo, Colorado rinde tributo a los militares: “Vaya, pues, en esta oportunidad mi reconocimiento a todos los hombres de uniforme, por esa labor que cotidianamente desarrollan con tanto orgullo, y a los soldados del ejército por arriesgar su vida en nombre de la patria”.

                                    

El 18 de noviembre de 1989, dos días después del asesinato de los jesuitas, Colorado escribió una carta a Juan Pablo II. Según él, se sentía con el deber de notificar al papa su preocupación por la vida del arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, y de su auxiliar Gregorio Rosa Chávez. Si ya habían matado a seis jesuitas no era imposible que pudiesen asesinar a otros dos religiosos. En esa misma carta, el entonces Fiscal General prometió al papa esclarecer el asesinato de los jesuitas.






“No descansaré ni desmayaré en la investigación de los oprobiosos hechos criminales que segaron la vida de los seis sacerdotes jesuitas y sus dos empleadas, hasta conseguir que se haga justicia y se castigue a los asesinos...”, escribió. La carta, de acuerdo con el libro de Colorado, nunca llegó más allá de la nunciatura apostólica en San Salvador, pero sí se filtró a los medios de comunicación. 

En el capitulo IV narra otra discrepancia que tuvo el Fiscal  con el arzobispo  Rivera Damas y con el Presidente José Napoleón Duarte (1925-1990), en mayo de 1989  por la salida de unos lisiados de guerra de la guerrilla,  para recibir atención en el extranjero, ya  que el Fiscal era de la opinión que eso que no lo podía resolver solo el  Órgano Ejecutivo,  tenía que resolverse previo indulto concedido por el Órgano Judicial  o amnistía decretada por la Asamblea Legislativa. Colorado amenazó a Duarte que si dejaba salir a los lisiados le promovería un antejuicio, al final estos no salieron del país.       

En el libro relata cuando le proponen el cargo, que en ese momento nadie quería por el despiadado asesinato del antecesor, la juramentación.  El ataque en San Jacinto Guancorita, Chalatenango. El caso de la estadounidense Jean Casolo.  El manejo de su  seguridad personal. El asesinato de los sacerdotes jesuitas. La carta que salvó dos vidas. Una cena en la Nunciatura. La demanda judicial contra los cinco comandantes de la guerrilla. 

El ataque al hotel. El Movimiento Autentico Cristiano (MAC) partido disidente del PDC, pidió  su destitución. El caso del hospital. El poder de la Embajada Americana. Viaje de trabajo a los Estados Unidos. El apoyo de la gente común. Combatiendo la corrupción dentro y fuera de la Institución. Extrañas coincidencias.

COMPAÑEROS DE LA FGR

Al alternar con mis compañeros en el Departamento de Procuración de la FGR, comprendí que la posición de un profesional en la sociedad, depende en gran medida de su familia y de su ascendencia. Había un grupo de compañeros que eran hijos de importantes funcionarios de gobierno.

Esta situación privilegiada les comunicaba cierta madurez y conocimiento del manejo político de las instituciones, incluyendo algunos manejos y pactos que se dan detrás del telón, así como conocimiento de la trayectoria y la personalidad de abogados mayores, narrando anécdotas de algunos litigantes famosos. Yo percibía que veían la vida y el ejercicio profesional bajo el tamiz de la experiencia de sus padres. Era muy aleccionador hablar con ellos.

Para el caso, José Alberto Alas Gudiel hijo de Agustín Ernesto Alas, Secretario General de la Procuraduría General de la Republica (PGR); José Mario Machado Calderón, hijo de José Vicente Machado Salgado, Procurador General de la República (1990-1993); Mario Donald Salazar era hijo del Oficial Mayor de la Asamblea Legislativa del mismo nombre; René Ayala Olivares, hijo del doctor René Ayala Mendoza, Magistrado de la Corte de Cuentas de la República; Carlos Mauricio Molina Renderos, hijo del doctor Carlos Mauricio Molina Fonseca, Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (1992-1995); Walter Gilmar García Martínez, era hijo de la entonces Alcaldesa de Tapalhuaca, departamento de La Paz.

También tengo presentes otros compañeras que laboraban en el Departamento de Procuración de la FGR: Ciro LópezGabriela Elisa Pimentel Cuellar, María de los Ángeles Vanegas, Ana Ruth Martínez, Merlyn Judy Dinarte Hernández, Patricia Salaverría, todos ellos compañeros y compañeras en la Facultad de Derecho de la Universidad José Matías Delgado. La coordinara de área penal del Departamento de Procuración era la licenciada Migdonia Mariel Martínez Zavaleta.



En el grupo también estaban: José Leonidas Quijada González (Coordinador del Área Civil que veía la recuperación de multas e impuestos adeudados), Douglas Anselmo Castellanos Miranda,   Benjamín  Ernesto Rivas Sermeño, German Gilberto Pérez, Rosa Cecilia Santos de la Cruz, Luis Edgardo Vides Martínez, Norma Alicia Pérez, Silvia Alas de Cativo, Cristina Campos Ventura, Sandra Mercedes Garzona, Carlos Fuentes, padre del conocido fiscal, Juan Carlos Fuentes Villareal.

Otros compañeros fiscales de otras unidades que recuerdo de esa época: Jorge Figeac Cisneros, José Renato Mendoza Flores (QDDG), Ricardo Javier Portillo Toruño (QDDG), Miguel Ángel Francia Diaz (QDDG), David Ulises VillalobosRafael González Núñez, José Roberto Garay Pineda, cuyo hermano Rodolfo Garay Pineda, también fue fiscal y en los años noventa fungió como Director General de Centros Penales. También estaba de Asesor el doctor Armando Rodríguez Eguizabal que en el primer lustro de los ochenta fue Presidente del Consejo Central de Elecciones.





Al menos eran cinco compañeras secretarias en el Departamento de Procuración, recuerdo los nombres de: Ana Roxana Campos de Ponce, Elisa Edith Acevedo, Adilia de Escamilla, Regina Flores y Marta de Ayala. Las tres primeras se graduaron posteriormente de licenciadas en ciencias jurídicas y cumplieron en la FGR roles de acuerdo a su profesión.