Por Joaquín Rivera Larios
El viernes 23 de enero a las veinte horas cerró sus ojos a la eternidad nuestro compañero de bachillerato, Jorge Alberto Meléndez Aquino, médico, graduado de la Universidad Evangélica de El Salvador (promoción 1994). Al fallecer fungía como Colaborador Técnico del Ministerio de Salud (MINSAL). Fue miembro del equipo de la Dirección Materno Perinatal de la Niñez del MINSAL.
Nació el 31 de mayo de 1968. Le sobreviven su esposa Juana María Núñez de Meléndez y seis hijos: Andrea, Mariana, Fernando, María Celeste, José Sebastián y María Valentina.
Nos deja el grato recuerdo de un ser con gran calidad humana, muy simpático, juguetón, respetuoso, suave, sereno, bromista, afectuoso, empático y noble en el trato, amoroso esposo y padre de familia. Muy buen estudiante, de aquellos que sin petulancia ni jactancia, siempre le apuntaban al diez. Gozaba de la simpatía de la inmensa mayoría de compañeros.
Nos deja el grato recuerdo de un ser con gran calidad humana, muy simpático, juguetón, respetuoso, suave, sereno, bromista, afectuoso, empático y noble en el trato, amoroso esposo y padre de familia. Muy buen estudiante, de aquellos que sin petulancia ni jactancia, siempre le apuntaban al diez. Gozaba de la simpatía de la inmensa mayoría de compañeros.
Toda su formación básica y media la recibió en el Colegio Bautista de San Salvador, al que ingresó en parvularia en 1974, hasta su graduación en 1986. Desde su ingreso alternó con compañeros con los que después culminaría el bachillerato como Flora Carolina Peña, Gilda Laura Ortiz Jiménez, Jorge Portillo, Rafael y Emilio Duran. Por varios lustros fue miembro activo con su esposa e hijos del movimiento neocatecumenal de la Iglesia Católica.
Cuando llegué al Colegio Bautista en febrero de 1985, como todo estudiante nuevo me sentí extraño, cual mascota recién comprada, pero Jorge Meléndez fue el compañero que me trató de manera más afectuosa y me hizo sentir en ambiente. Nunca olvidaré la efusividad con la que me saludo la primera vez que tuve el privilegio de verlo. Yo lo percibía como parte de la élite del grado, porque solía hacer grupo con las compañeras y compañeros que habían hecho sociedad con la excelencia.
Corría agosto de 1986, era una tarde muy soleada, me encontraba en el camposanto "Jardines del Recuerdo", con motivo del sepelio de mi abuela Marcelina Larios, cuando de repente veo aparecer entre los verdes pastos a Jorge Meléndez, junto a Mario Guerra, Agustín García, Flora Peña, Ana del Rosario Nájera, quienes me acompañaron en el duelo. Nunca olvido ese gesto de solidaridad de mis compañeros y de Jorge en particular.

Agustín González compartió aulas y clases con Jorge en el Colegio Bautista y en la Universidad Evangélica, comentó en Facebook: "Jorgito fue uno de esos regalos que Dios todo poderoso nos permite tener...muchos recuerdos desde estudiar juntos matemáticas en el Bautista hasta estudiar micro anatomía en universidad o de jugar futbol en la playita a jugar billar en la sociedad Dental...bueno hasta luego...un abrazo para mi Jhonny ( no solo por haber sido primero amigos de trinchera y luego una fiel esposa de Jorgito )".
Jorge Portillo, trajo a cuenta anécdotas con el extinto compañero de aula: "Te adelantaste mi querido Jorge, fuiste un gran amigo, siempre voy a recordar tus regaños y consejos, cuando íbamos a tu casa a estudiar o al consultorio de tu padre; en la tristeza me queda la alegría que nos volvimos a ver, de nuevo hablamos sobre tu afición a los Lakers y yo a los Celtics, al fútbol americano y tú afición por los patriotas y nuestra afición a la UFC, jodimos y nos reímos, pero así es la vida, Dios sabe porque. Dejas un gran legado con tu familia que se que te amó y los amaste, mejor premio que eso, nada. Nos volveremos a ver espero..."

En su trajinar como médico del Ministerio de Salud, coincidió con el ex Alcalde de Santiago Texacuangos y actual concejal del municipio de San Salvador Sur, Alberto Estupinián Ramírez, quien comentó en la red que Jorge era muy recordado en aquella localidad y que venían a su mente las reuniones de trabajo que tuvieron para construir la Unidad de Salud.
Sin exagerar, con su prematura y abrupta partida, siento que una parte de mi ha muerto, porque con Jorge “el gordito”, nos hermanaba muchas cosas: la misma promoción de bachillerato, los mismos maestros abnegados, las mismas vivencias, el profundo amor al Colegio Bautista y a los valores cristianos que encarna, formar parte de la misma generación, y haber sido golpeado por los mismos siniestros, como el terremoto de 1986 que disolvió de golpe la fiesta de graduación.
Jorge Meléndez junto a un selecto grupo de compañeros y compañeras me transmitieron con su ejemplo de superación y con su talante moral una energía que aún hoy, cuarenta años después, me sigue inspirando. ¡ Hasta siempre Jorge "Gordito" Meléndez!












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