domingo, 12 de febrero de 2023

LA SUPERACIÓN DE NUESTROS LÍMITES


Por Joaquín Rivera Larios 
                       
Solemos ver la gloria pero no conocemos la historia. La superación de nuestros límites es imperiosa, en realidad la competencia debe ser con uno mismo, por ir mejorando nuestro desempeño, nuestro rendimiento día a día. Los dones que no se utilizan se pierden y deben emplearse en función de mejorar en algún sentido la vida de otros.

Para superar nuestros límites, hay que tener una buena actitud, contrapesar los pensamientos  negativos que nos restringen, ensanchar las estrecheces intelectuales, materiales, emocionales que nos constriñen, analizar los obstáculos o bloqueos internos o externos que nos obstruyen, enfocándonos en contrarrestar nuestras zonas erróneas. El General George Patton (1885-1945) dijo: “El éxito es qué tan alto rebotas después de que tocaste fondo”.

UNA EXISTENCIA FUERA DE SERIE

Es conmovedora la historia de superación de Nick Vujicic,  el joven orador motivacional australiano, nacido el 4 de diciembre de 1982, en Brisbane, Australia con el síndrome de tretra-amelia (sin brazos ni piernas), autor del best seller "Una vida sin límites"(2010) que ahora recorre el mundo dando charlas motivacionales, quien se autodefine como un arma de inspiración que invita a soñar en grande y a nunca rendirse.
                                            

Pero la situación no fue fácil cuando el estado australiano de Victoria, prohibió su ingreso a la escuela por su discapacidad. Cuando las leyes  cambiaron, Nick se convirtió en uno de los primeros alumnos con discapacidad en integrarse en una escuela común. Sufrió acoso escolar en su infancia y adolescencia, lo que le generó episodios de depresión e intentos de suicidio que descartó por el amor que le tienen sus padres.


Después de explorar su mundo interior, Nick entendió que, aunque tenía grandes limitantes  que superar, su vida podía ser fuente de  inspiración para  muchas otras personas como él. A los 21 años coronó una carrera universitaria, graduándose en Contabilidad y Planificación Financiera.

                                                

Poco después, se convirtió en orador motivacional, dando charlas a gente por todo el mundo: ¡ha visitado más de 60 países! Aparte de “Una vida sin límites", ha escrito otros libros: "Un espíritu invencible: El increíble poder de la fe en acción" (2012); "Un Alma Valiente: Descubre la fuerza que hay en ti para vencer el bullying (y otras adversidades)" (2014); "Un corazón sin fronteras" (2014); "Amor sin límites" (2015); "Se las manos y los pies de Cristo" (2019) que han sido traducidos a más de 30 idiomas y han vendido millones de copias en todo el mundo.



A veces el mejor método para salir del bache o para sortear un obstáculo, es tratar de mejorar tu existencia o la de otros. Sócrates dijo: "Aquel que quiera mover el mundo, deberá moverse a sí mismo primero". Nick Vujicic escribe en su citado libro: “Cuando parece que la vida no te da tregua, trata de darle tregua a alguien. Cuando algo te golpea y te tira, algo como una pérdida o una tragedia abrumadora, date tiempo para llorar y luego actúa para sacar algo bueno de la tragedia”. (Nick Vujicic, Una vida sin límites, Inspiración para vivir completamente feliz, Editorial Aguilar, noviembre 2010, Pág. 129).


                                          
   

Es estremecedor el impacto que tuvo la entrevista de Nick en el programa chileno "Buenos días a todos", justo un día antes que pereciera en un accidente aéreo el presentador Felipe Camiroaga (1966-2011) en el Archipiélago Juan Fernández el 2 de septiembre de 2011. Felipe se emocionó por la profunda fe en Dios del joven con discapacidad. En 2012 Nick contrajo matrimonio con Kanae Miyahara. El primer hijo del matrimonio nació en febrero de 2013 completamente sano.

                                        
    

DEL HOSPITAL A LA CÚSPIDE

Otro caso sorprendente de superación es el de Julio Iglesias, 
reconocido como el cantante europeo con más éxito comercial a nivel internacional hasta hoy día.  

Julio Iglesias nació en Madrid el 23 de septiembre de 1943 con buena estrella, es hijo de dos padres sobresalientes: María del Rosario de la Cueva (1919-2002), una mujer bellísima al punto que en su mocedad fue comparada con “Gilda”, la despampanante protagonista de la película homónima que estelarizó Rita Hayworth en 1946; y su padre, el famoso médico ginecólogo Julio Iglesias Puga (1915-2005), pionero en aplicar la técnica del parto sin dolor.

Julio estudió desde los cuatro años en el Colegio Sagrados Corazones que estaba frente a su casa en Madrid, y el padre Anselmo,  luego de escucharlo cantar el Ave María de Bach en el coro  le presagió: “Julio, tú al fútbol, que lo tuyo no es cantar”. 

Aquel chaval era el portero de la clase, cuando se lo proponía le paraba un penalti al alumno más bestia.  Justamente el sueño inicial de Julio era ser portero del Real Madrid. Jugaba en la categoría Juvenil B  e incluso, llegó debutar en el primer equipo.  Tal sueño fue abortado por un grave accidente de tránsito ocurrido el 22 de septiembre de 1963 (un día antes de su cumpleaños número veinte). 

Con el devenir de los años, los presagios negativos del padre Anselmo, se estrellaron con el meteórico triunfo de Julio: Ha vendido más de trescientos cincuenta millones de discos, cifra que lo ubica entre los cinco artistas más vendedores de todos los tiempos.  Ha actuado para Jefes de Estado, reyes y princesas. Ha cantado con Frank Sinatra, Charles  Aznavour, Plácido Domingo y el mismo Bob Dylan. 


                                                

Fue un enfermero y amigo, Eladio Magdaleno, que lo atendía en el Hospital quien le abrió el camino a la fama, al obsequiarle la primera guitara. Escribir poesías y componer canciones aliviaron su tortuoso camino a la rehabilitación de una semi parálisis, cuyo diagnóstico inicial indicaba que no volvería a caminar. 

Solo una persona que vio la muerte cara a cara, pudo componer una canción tan sencilla y compleja a la vez como “La vida sigue igual”, con la que ganó en el Festival Internacional de la Canción de Benidorm de 1968, un tema que además de revelar la dinámica cotidiana de la vida y el sentido fugaz de la existencia individual, encierra un gran mensaje inspirador, de cara al aporte que debemos dar a las nuevas generaciones.
                                                    


Con una voluntad inquebrantable, Julio Iglesias, se empeñó por ser en todo el primero, como lo expresa en su celebre canción "Me olvide de vivir", y superó en éxito comercial y universal a voces españolas más privilegiadas y esplendorosas como las de Nino Bravo, Raphael, Camilo Sesto, Juan Bau.

Al principio de su vida artística el mismo no se consideraba un cantante, ya que buscaba en disqueras que otros interpretes cantaran sus composiciones. Me impacto cuando en una entrevista televisiva dijo: "No podía andar, corrí, no podía cantar y canté, no podía ser el más guapo y a veces lo parecí".
                                        


Julio Iglesias no solo se rehabilitó y triunfó, es el cantante español más internacional, ha vendido discos en más idiomas que ningún otro artista en la historia de la música. Se estima que durante su carrera ha ofrecido más de 5000 conciertos, también ha actuado para más de 60 millones de personas en los cinco continentes.

                                        

JULIO EN EL SALVADOR

La primera vez que sedujo al público salvadoreño en persona fue el miércoles 23 de mayo de 1973, saludando a sus fans en Almacenes Kismet, donde firmó autógrafos de cuatro a cinco de la tarde, posteriormente se presentó en el Cine Libertad a las ocho y treinta y en el Hotel El Salvador Inter-Continental a las once de la noche. En esa misma gira también actuó en el Gimnasio Don Bosco de Guatemala, a un precio de dos quetzales.


 
También ha contribuido en causas benéficas. La noche del  sábado 28 de abril del 2001, subió al escenario del Anfiteatro de la Feria Internacional, en la capital salvadoreña, y ante miles de personas cantó, investido de su calidad de Embajador de la UNICEF, para recaudar fondos destinados a la reconstrucción del centro escolar San Isidro, municipio de Santa María Oztuma, departamento de la Paz, centro escolar dañado por el terremotos del 13 de enero de ese año, y donde una maestra murió por salvar a 25 niños de primero y segundo grados.
                                                            
                                                    










viernes, 3 de febrero de 2023

EL INOLVIDABLE TÍO GABRIEL

 Por Joaquín Rivera Larios                                     


Uno de los tíos más memorables, cuyo vacío no se logra llenar, ratificando una vez más que pertenecía una legión de hombres de otra madera. El tío José Gabriel Rivera (1933-1998) fue un hombre  visionario, emprendedor, un motivador, inspirador y organizador nato, con gran olfato para los negocios.

Era aguerrido, luchador, indoblegable, emprendedor en grado superlativo, de aquellos que modifican las circunstancias adversas a su favor, capaces de crear su propio clima. Diez ocasiones vio derrumbarse su taller de carpintería a raíz de una adicción alcohólica que no lograba exorcizar y cuando todos pensábamos que su destino estaba finiquitado, resurgía como el ave fénix con su taller, cada vez con más máquinas y más trabajadores y en locales más espaciados. 
                                             

Tío Gabriel libró una batalla personal contra la bebida que lo llevó a tener protagonismo en grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) del centro de San Salvador, y en su esfuerzo por ayudar a la sobriedad de otros, fundó un grupo de AA en  la ciudad de Guatemala denominado "Amanecer en Belén", al punto que después de su muerte llegaron a buscarlo a la casa de tía Mercedes para invitarlo a la celebración del aniversario de la fraternidad que organizó.   

Mi prima María Auxiliadora, hija de tío Gabriel, cuenta en Facebook que su papá era muy dulce y muy enojado a la vez. Todas las mañanas oraba por sus hijos (Norma, Francis Armando, Cecilia, María Auxiliadora, Roxana). Relata que hay un consejo que marcó su vida para siempre y que le ha dado mucho al buscarlo: “que nunca pidieran riqueza, sino que le pidieran a Dios sabiduría porque con ella podrían lograr todo lo que quisieran”.

Acota  María Auxiliadora que en su ignorancia de niña siempre creció deseando ser un niño, para involucrarse en el taller de carpintería  y ayudarle a trabajar a su padre. Lo veía trabajar hasta avanzada las madrugadas, entonces le barría el taller y tomaba un imán y se ponía a recoger todos los clavos y las chinches que los trabajadores se les caían.

Reseña que recuerda la hora del te o del café al mediodía. Le preguntaban ¿Papá quiere café o té? ...y él respondía con un tono suave: ”Te quiero…” Añade que le puso a un estilo de muebles que fabrica su sobrenombre “Capricho” en su honor.




Por mi parte, lo recuerdo haciendo derroche de optimismo, de jovialidad, desplegando un gran sentido de humor, una empatía y una capacidad de conversación envidiable. Hacía unas celebraciones de cumpleaños muy bonitas, me invitaba de manera muy cordial, una vez no llegué y me preguntó “¿Por qué no llegastes?, empezamos como dos horas después por estarte esperando”. Cuando tomaba era todavía más generoso, una vez me llevó a las ventas de calzado que están en el Barrio Concepción, para comprarme unos zapatos, no recuerdo porque no me los pudo comprar, pero valoro con mucha gratitud su noble intención.

Como a mí me gustaba dibujar, recuerdo que me decía “yo soy muy amigo de Carlos Saz, (un periodista que publicaba una página infantil en el Diario de Hoy), y le voy a decir que publique tus dibujos”, el ofrecimiento no se concretó, pero sus palabras me sirvieron de gran estímulo. En 1998 mi madre departió con él por última vez  en la fiesta de graduación de Luisito Vásquez, en Santiago María, Usulután, y me contaba que no paraba de contar chistes. 
   
                                 

Se dice que el sentido de humor es la capacidad para experimentar y/ o estimular una reacción muy específica, la risa, generando un estado de ánimo positivo. Pues bien, tío Gabriel,  como relacioné antes tenía un excelente sentido de humor. Contaba mi madre que en la fiesta de graduación de Luis Alonso Vásquez hijo  que tuvo lugar en Santiago María, Usulután,  allá por 1998, no paró de contar chistes, arrancando carcajadas a los asistentes.   

Mi hermana Gladys traza un símil entre los hermanos: “Veo cuanta similitud había entre …mi papa y él. Para empezar ambos tenían pasión por lo que hacían y un noble corazón. Ah! pero una característica especial, ambos tenían lo ‘riveresco’ de enojón. Pero quizá papá lo tenía más acentuado”.

Ambos sufrieron el duro calvario de la orfandad, ambos se batieron solos con el mundo desde la más temprana infancia, pero ambos tenían la fe y el optimismo por coraza. En 1993 cuando visité a mi tío Gabriel para invitarlo a mi fiesta de graduación de la universidad, me dijo: “Nunca debemos sentirnos solos ni desamparados si tenemos a un Dios allá en lo alto que nos protege”.






Por residir en el mismo Barrio y por su proximidad en edad con el autor de estas líneas, fui testigo de mi primera fila de la devoción que tío Gabriel profeso a sus hijos e hijas, en especial a Norma Aracely (1967-2018) y a Francis Armando (1969-2023), cuyas existencias se apagaron en la flor de la edad. 

Al evocar a Francis Armando el 31 de enero de 2023, con motivo de su vela, saltó del silencio una constelación de anécdotas que iluminó la noche, mientras su imagen desde el más allá me colma de preguntas sobre los factores que propiciaron prematuramente ese viaje sin retorno.      
                                                      
 
            
                                        
José Gabriel Rivera fue el quinto de siete hijos de Arcadia Rivera (1904-1994) que llegaron a la edad adulta. Vio la luz por vez primera a las 22: 00 horas del 18 de marzo de 1933 en el Barrio San Jacinto de San Salvador. Abandonó la morada terrenal a las 11:00 horas del 15 de septiembre de 1998, con 65 años cumplidos, dejándonos el recuerdo de una vida trepidante, llena de altibajos, impulsada por un espíritu inquebrantable que supo zanjar la adversidad tanto en el ámbito personal como empresarial.
                                        



miércoles, 25 de enero de 2023

PERSONALIDAD EQUILIBRADA

Por Joaquín Rivera Larios
                                             


Cuesta tener una personalidad equilibrada, hay personas muy cultas, pero carecen de dinero, la cultura a veces hace perder la fe en Dios (la letra mata), otros se dedican a hacer dinero, y pasan por alto la moral, el desarrollo intelectual. Algunos cuidan su cuerpo, pero descuidan su alma. A veces el cultivo de algunas cualidades, supone el abandono de otras áreas de nuestra vida.

Algunas cualidades o atributos (belleza, dinero, prestigio), son caldo de cultivo para la arrogancia y la altivez que malogran a la persona. Elizabeth Taylor dijo: "El problema con la gente que no tiene vicios es que, por lo general, podemos estar seguros de que tendrán virtudes un tanto molestas." Y Alejandro Jodoboski acotó: “Los vicios son exageraciones de la virtud”. 
                                        


Las combinaciones de dones generan un balance. Me gusta mucho eso de ser osado pero prudente, ser recio pero sensible, idealista pero pragmático, racional e intuitivo, idealista y pragmático, tener mano de hierro en guante de seda, ser rígido en ciertas posiciones pero flexible cuando sea necesario. Ese manejo balanceado de los dones genera un carácter equilibrado, que debe administrarse de acuerdo a las exigencias que plantea la cotidianidad.

                                            

Es un verdadero contrasentido, pero a veces una adecuada conjunción de virtudes y defectos pueden catapultar a un artista o a un profesional al éxito. Cuando se conmemoró el cuadragésimo aniversario luctuoso del comediante mexicano German Valdez “Tin Tan”  apareció publicado en un matutino que el humorista era indisciplinado, parrandero, mujeriego, impuntual, desorganizado, pero también era muy inteligente, simpático, generoso, bondadoso, trabajador y muy profesional. Esta rara mezcla de rasgos puesta en escena lo llevó a ser una de las estrellas más influyentes y queridas del séptimo arte. 


                                              

 
    
En lo que concierne a la personalidad de la mujer, es imprescindible también ese justo equilibrio en la administración de los dones que demanda el adecuado cumplimiento de sus roles en una sociedad tan convulsa como la nuestra. Al respecto en un separador de páginas encontré una frase que capturó mi atención: “Mujercita sé amable, pero no fácil; se digna, pero no orgullosa, ríe, pero no a carcajadas; mira, pero con recato, se tierna, pero no flexible, se alegre, pero no frívola; conversa, pero con mesura; se dulce, pero no empalagues; ama, pero con cautela; oye, pero no siempre creas; se, mujer, pero no muñeca”.

Hay que tratar de salir del común denominador, sacar a luz nuestros dones, pero no para alimentar el ego, sino para mejorar de alguna forma el entorno, contribuir al crecimiento de quienes nos rodean, visibilizando sus talentos y potencialidades. Hay que ser lámparas en nuestro entorno, luchar contra las sombras de la mediocridad, pero cultivando permanentemente la humildad. 
                                                


El equilibrio personal depende de varios factores entre ellos, conocerse uno mismo, saber tus flaquezas, tus debilidades y fortalezas y tener la habilidad de administrarlas sabiamente, así como una voluntad fuerte, firme, reacia, segura, consistente, para no ser veleta frente a las circunstancias adversas y siempre cambiantes. Debemos ser sentipensantes, es decir procurar un equilibrio entre la razón y los sentimientos. 
                                                        

    
                                                
La Biblia nos enseña en Proverbios 16: 32 que mejor es dominarse a sí mismo que conquistar una ciudad, es decir ejercer el gobierno de uno mismo, no dejarse llevar por la tentación, los instintos, o las bajas pasiones y no perder los estribos, a pesar de las provocaciones, dificultades y presiones negativas del entorno. Es importante ver los problemas con objetividad y serenidad. No guiarse por las apariencias, aprender a desdramatizar, es decir, no hacer de cada percance un drama.

Es muy cierto que se hace camino al andar y que sobre la marcha se arreglan las cargas, pero hay que tener una hoja de ruta, trabajar con planes, tiempos, metas. La motivación debe ir unida a la disciplina, al orden y la constancia. No llegaremos a buen puerto guiados por la improvisación. No tener un propósito claro en la vida nos conducirá a la infelicidad.
                                                    
                    

                                                
Si bien es importante para la salud mental el solaz y la recreación, la cultura del deber debe prevalecer sobre la cultura del placer. Debemos ir al recate de la solidaridad, del cumplimiento del deber, interiorizar que en el hogar y en el mundo somos socios de un esfuerzo común. Tener presente que ante los ojos de Dios todos los seres humanos son importantes.

Debemos cultivar una memoria selectiva, recordar tus logros y éxitos como una forma de motivarse, y no dejar que los fracasos dañen tu optimismo. El pasado no se puede cambiar, solo podemos obtener lecciones de vida y tratar de paliar o menguar sus efectos negativos, algunos daños son irreparables o de difícil reparación. Pero no permitas que las secuelas del pasado obscurezcan tu horizonte y sean piedra de tropiezo en tu trajinar.
                                                      
 
        
El conferencista y escritor mexicano Carlos Cuacthemoc Sanchez escribió sobre el equilibrio de la personalidad: "Existen dos extremos mortales en la personalidad: la soberbia y la inseguridad; el secreto para proyectar una imagen magnética se llama equilibrio; ser seguros de nosotros mismos, pero humildes y sencillos a la vez".

                                                    

domingo, 22 de enero de 2023

EDUARDO RIVERA LARIOS: INCANSABLE LABRIEGO DEL ESPIRITU

Por Joaquín Rivera Larios     

                                            


Nació el 14 de diciembre de 1950 en San Salvador, justo el día en que el gobierno del Teniente Coronel Oscar Osorio conmemoraba en la capital salvadoreña con desfiles militares, música de marimba, pólvora, el segundo aniversario de la revolución de 1948 que depuso al General Salvador Castaneda Castro, fiesta que enaltecía al decir de sus promotores una gesta que había cambiado el destino de la nación.

Al tratar de crucificar la naturaleza humana pecaminosa, ha buscado que la presencia de Dios inunde su alma, a través del cultivo de la espiritualidad, manifestada en la búsqueda de los tesoros de sabiduría que anidan en la Biblia, la oración, el ayuno y la congregación constante. Ha sido iluminado por un rayo de fe que le ha permitido percibir resplandor de Cristo y acceder a un torrente de bendiciones que ha envuelto a sus descendientes.
                                                  

                                            
Toda su vida ha sido un esfuerzo constante por ajustar o compatibilizar sus acciones cotidianas a su fe cristiana. Se congregó desde 1966 en la Iglesia Misión Centroamericana, cuando el pastor era el Reverendo Eliseo Hernández Echegoyen (QDDG). Posteriormente se congregó en la Iglesia Apostólica, donde perfeccionó sus dotes de predicador. Dirigió programas evangélicos en “Radio Progreso” y en los años 2007 y 2008 tuvo el programa “Las riquezas del evangelio”, en Radio Sanidad Divina.

Sabedor que es tan importante alimentar el cuerpo como alimentar el espíritu, se ha abocado desde los quince años a atesorar las riquezas del Reino de Dios. De esta manera ha observado fielmente la advertencia de Gálatas 6: 8: “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna”.
                                           


                                                        
Colecciono imágenes memorables de Eduardo: lo recuerdo predicando desde el púlpito de la Iglesia Misión Centroaméricana los viernes por la noche, inclinado sobre una mesa de dibujo haciendo planos, abocado al estudio de la Biblia, o yéndome a dejar al colegio Unión 890 cuando cursaba primer grado en 1975.

Desde mi infancia lo he visto como un reservorio moral para la familia, aquel que daba respuestas a las peripecias de la vida desde un ángulo bíblico, tratando de responder a las diversas circunstancias que nos abruman como Cristo lo haría. Como una expresión de su bondad, cierta vez me obsequió un arco con flechas, cuando trabajaba de dibujante en la Empresa de Ingeniería Choussy a finales de los setenta.
                                                    

                
                                                        
Desde 1971 se ha congregado Iglesia Príncipe de Paz de la Colonia Manzano, Barrio San Jacinto, San Salvador, fundada ese año por el pastor Julio Arcia (QDDG). Ahora esa iglesia está a cargo del pastor Samuel Soriano. He tenido el privilegio de acompañarlo a los cultos dominicales y he percibido la deferencia con que lo reciben los hermanos y hermanas de ese templo.                                       
                                                    

 
            

Dadas la inclinaciones innatas de los seres humanos a desobedecer las leyes espirituales, el domingo 1 de agosto de 2021 le correspondió a Eduardo predicar sobre las implicaciones que tiene “Nacer de nuevo” y los siervos que lo han logrado, explicando que estas personas son las que el apóstol Juan llama en su Primera carta “nacidas de Dios”, son las que no practican el pecado (3:9); aman a Dios y a su prójimo (4:7) y reconocen a Jesús como el Mesías (5:1)

EDUCACIÓN PARVULARIA, BÁSICA Y MEDIA

Estudió en el Kinder Gustavo Guerrero, allá por 1956, y luego en la Escuela República de Chile, de primero a sexto grado (1957-1962), experimentando sus últimos tres años de primaria el rigor y la severidad de la Maestra, Concepción Elena de Mejía (QDDG), quien le inculcó la disciplina al estudio.
                                                    
En  1963 pasó los exámenes de admisión y se enroló en el Instituto Nacional Francisco Menéndez, cuando era un orgullo desfilar por las calles de San Salvador, con la gafete de dicho centro de estudios, con las correspondientes estrellas que acreditaban primer curso de plan básico, segundo, etc. Allí se forjaron ex presidentes de la república, como los coroneles Julio Adalberto Rivera y Arturo Armando Molina.                                                       
 
        
En el Instituto compartió el tiempo y espacio, con compañeros que después figuraron en la vida nacional como Alvaro Ernesto Guatemala, quien fuera destacado Director Ejecutivo de FUSADES y Campeón Nacional y Centroamericano de Esgrima; Roberto Rivera Campos, un ingeniero electromecánico que después se forjo como economista en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas(UCA) y se especializó en Inglaterra; Mauricio Jiménez Larios, destacado pintor y escultor, radicado en España; Omar Mejía, connotado pianista de fama internacional, entre muchos otros profesionales y artistas distinguidos.

SU TRAJINAR EN LA ARQUITECTURA

Justo en 1968, año de mi nacimiento, recaló en Universidad de El Salvador, para cursar estudios de Arquitectura y allí recibió cátedra de destacados docentes, entre ellos “Dibujo” con el pintor y Premio Nacional de Cultura, Carlos Cañas, “Sociología urbana” con el arquitecto Wilfredo Martínez Cuellar, “Introducción a la composición”, con el arquitecto Bernardo Pohl Larios (padre de la actual Ministra de Medio Ambiente, Lina Dolores Pohl) y de Mauricio Arrieta Galvez (hermano de Maribel Arrieta Galvez, finalista en Miss Universo 1955), que le impartió “Composición”. Se graduó en mayo de 1985, con la tesis “Diseño de un Centro de Salud Mental para San Salvador”.
                                                      
            

SU INCURSIÓN EN LA DECLAMACIÓN Y EL TEATRO 

Un domingo de 1961, se presentó en un programa infantil que se proyectaba desde los estudios de Canal 6, ubicado en la sexta planta del Edificio Centro Comercial al costado poniente en la Plaza Libertad, para leer ante las cámaras una carta de elogio a Salvador Vega Hall “Tío Periquito” que escribió mi padre, en la que enaltecía el genio creativo del personaje, autor de ingeniosas canciones infantiles, entre ellas “Un sueño imposible” que relataba la historia de un niño que anhelaba volar. En respuesta Tío Periquito colmó de regalos al niño.

En mi casa los domingos se rendía tributo a la poesía y la declamación. Mi progenitor escuchaba con éxtasis un LP titulado Brindis del Bohemio, en el que José Bernal declamaba En paz y Amada imóvil, de Amado Nervo, Por qué me quite el vicio, de Carlos Rivas Larraudi, Nocturno a Rosario, de Manuel Acuña, entre otros poemas.
                          

             
Eduardo se inspiró tanto en las magistrales recitaciones, que se aprendió varios versos, y representó al Instituto Nacional Francisco Menéndez en un Concurso de Declamación que tuvo lugar en la Escuela Normal España el 28 de agosto de 1966. Eduardo obtuvo el primer lugar, recitando Los motivos del Lobo, de Rubén Darío, y su foto junto a los otros ganadores, apareció en los periódicos al día siguiente. Entre los jurados figuraban la actriz Adelina de Gumero y el escritor Hugo Lindo, autor de la novela “Justicia señor Gobernador”. 
                                                

Una noche de noviembre de 1966, se presentó en el Teatro de Cámara de San Salvador, la obra Los Habladores, de Miguel de Cervantes Saavedra, puesta en escena por el grupo de teatro del Instituto Nacional “Francisco Menéndez”, dirigido por el gran actor y director, Eugenio Acosta Rodríguez. Eduardo Alberto, interpretó el papel de “Roldán”, uno de los protagónicos, junto a su compañero Guillermo Polanco y la famosa actriz de teatro, Irma Elena Fuentes.

Entre los asistentes figura un inusual espectador: mi padre, quien tuvo una de las satisfacciones más grandes de su vida al ver actuar a su hijo. Quedó impresionado por el desenvolvimiento escénico de Eduardo y demás integrantes del elenco, y solía desbordarse en elogios, hacia aquellos actores y hacia su director, a quien llamaba cariñosamente “Chico Tren”, nombre de uno de los tantos personajes que Eugenio Acosta Rodríguez representó en su dilatada carrera.



jueves, 22 de diciembre de 2022

SIN MIEDO A NADA

Por Joaquín Rivera Larios 


Sin duda existe una la relación inversamente proporcional entre el miedo y la fe, cuanto más confianza hemos depositado en Dios, menos temor a los riesgos, peligros o asechanzas tendremos. La cantante cristiana, Lilly Goodman en su alabanza “Sin miedo a nada” retrata el valor que da la fe: “Ni hambre ni dolor/ angustia o traición/me podrán separar de tu amor…Yo vivo sin miedo a nada/ Yo vivo a prueba de toda lanza/Yo sé dónde estaré mañana…”

El miedo, la intranquilidad por los riesgos o peligros reales o imaginarios que nos asechan, se incrementan cuando nuestra alma se desconecta de la luz del Creador, lo que significa que una persona que, a través de su trabajo espiritual (estudio de la palabra, alabanza, la oración, meditación, el ayuno, permanecer activo en una congregación), logra una plena conexión con esa luz, minimiza la aflicción. Debemos reemplazar el miedo por la fe, la zozobra por la tranquilidad.





Sylvester Stallone, a través del épico boxeador Rocky Balboa y una saga de ocho películas desde Rocky (1976) hasta Creed (2018), nos obsequió una filosofía de vida, que aborda la superación, el éxito, la capacidad de resistir golpes, disparando una frase memorable sobre el tema que nos ocupa: “El miedo es como el fuego, si lo controlas, te calentará y te mantendrá vivo, pero si te controla a ti, te quemará y te destruirá".

En medio de la gran crisis financiera mundial de los años treinta del siglo pasado que desato el pánico en la población, al provocar desplome de los ingresos fiscales, el descenso del comercio internacional, caída de los precios de las cosechas, el incremento desempleo y la miseria, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt expresó: “Nada hay que temer, excepto al miedo”.




Solo una fe vigorosa contribuye a menguar el miedo. ¿Quién no tiene miedo a la pobreza, a la inseguridad, a la pérdida de amor, al desempleo, al rechazo, a hablar en público, a hacer el ridículo, a ciertos animales, a volar, a conducir, al encierro, las tormentas, a la oscuridad, a los ascensores, al esposo, a la esposa, al jefe?

Al referirse a esta emoción que nos desquicia, el actor y cineasta Woody Allen dijo: "El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro". Ese pernicioso compañero le resta fuerza al individuo, le arrebata la confianza, menoscaba su competencia, diezma su asertividad, afecta la productividad individual y nacional, lo mantiene en una zona de confort, le impide tener éxito, genera propensión al fracaso y desasosiego. Con frecuencia tiene su raíz en la indecisión y la duda que producen inseguridad mental.




A veces el miedo genera una barrera o un vallado creada por el mismo sujeto para evitar ser lastimado, probablemente por traumas lesiones emocionales generados desde la infancia. Es una prisión que nos impide ejercer plenamente toda la gama de libertades.

Ahuyenta el amor, la inteligencia, la bondad, vacía la esperanza, que se ven alejados por la perturbación y la angustia que genera este estado. Distorsiona la realidad, al hacer ver las cosas peor de lo que en realidad son. Presenta diversos niveles o grados que van desde la
simple timidez hasta el pánico, pasando por la alarma, el terror.




El dominio de ciertas personas sobre otras con frecuencia descansa en el miedo. Los regímenes dictatoriales o autoritarios han utilizado el terror como mecanismos de control social. La ignorancia engendra miedo, porque los peligros desconocidos son los que generan más temor. El entendimiento desconecta muchos miedos que se nutren de la ignorancia, la superstición o la incomprensión.

Hay que perderle miedo al miedo, porque esta emoción nos debilita a la hora de una negociación, en la que es necesario actuar desde una posición de fuerza. El tímido o cobarde, le cede su puesto al más osado y le concede poder sobre él a alguien más resuelto. Nos hace huir del combate, nos impide llegar a la cima, hace con frecuencia que los riesgos o desgracias aumenten si no se enfrentan o encaren. Someter o conquistar el miedo nos eleva a la categoría de valiente.

Hay que derrotar el espíritu de víctima, no dejes que los ladridos ni los dardos envenados que te lanzan, detengan tu marcha ascendente. Con los ladrillos que te lanzan tus detractores, debes edificar un carácter fuerte que no claudique en el empeño de hacer realidad un propósito noble. Escucha atentamente las criticas solo cuando tengan  ingredientes constructivos que te ayuden a mejorar.   
                                                


El miedo nubla tu talento, aumenta tus partes oscuras, reduce tu campo de maniobra y el valor amplía y aclara tu visión, expande tu ámbito de acción.  Cuanto mayor sea la fe en Dios, tanto mayor será el valor del ser humano para transitar desiertos, a través de la fe el Creador nos capacitará para resistir las pruebas y lograr milagros.

                                                

No todo lo relacionado al miedo es negativo, esta emoción primaria es fundamental para proteger nuestra vida, porque a veces funciona como advertencia. Nos ayuda a regular nuestra conducta, a modo de poder adaptarnos al entorno, nos hace ser precavidos y cuidadosos en los aspectos que son importantes, por ejemplo el control de la ira o prevenir conductas precipitadas, autodestructivas o temerarias.

Salmos 27: 3 nos advierte: “Aunque un ejercito acampe contra mi, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado”, porque Dios en su infinita misericordia nos abrirá puertas, romperá ataduras, removerá barreras, proveerá recursos para cumplir sus planes y propósitos en nuestras vidas, en fin, será nuestro defensor en la batalla.