domingo, 21 de noviembre de 2021

HAY QUE CAMBIARLE LOS PAÑALES AL DOLOR

Por Joaquín Rivera Larios
                                      
                                   
                                                             
El dolor es una sensación inevitable, buscando felicidad tropezamos con el sufrimiento. Lo peor es que nos condiciona negativamente a no atrevernos a tomar una decisión, a no asumir riesgos, a no decir un sí frente a una propuesta, por esquivar el dolor. Pero ocurre que el dolor y la dicha son eslabones de la misma cadena. Sin haber experimentado el escarnio del dolor no podemos saborear el manjar de la dicha.

El dolor nos hace valorar la dicha y el placer, tiene un valor purificador y aleccionador enorme. El valor de una persona se puede medir por la forma en que ha enfrentado los infortunios, dolores y pesares. Nuestros detractores con sus criticas hirientes deben ayudarnos a ser mejores, los dardos de odio que nos arrojan deben hacer surgir los tesoros que tenemos ocultos.                    
                                                                                                                                             

                                                                   
Pese a la injusticia, el rechazo, el abandono, la traición, hay que cultivar el arte de ser uno mismo, evitando hacer sufrir a ningún ser viviente. Ser uno mismo tiene costos, pero es una aventura que puede darte satisfacciones en el plano interior. Basta analizar la fórmula la aporta Martin Luther King Jr.: “Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra, basta con decir lo que se piensa“.

Para llegar a la tierra prometida, tenemos que cruzar un árido desierto, donde no hay ríos ni manantiales. Hay que arroparnos con una armadura interior e ir hacia el frente como guerreros, para salir del lago profundo de dolor y angustia. Esa travesía nos dará madurez, fortaleza, autoconfianza, músculo espiritual. Debemos descubrir el propósito en esta vida, ello nos va a permitir encontrar el "cómo" salir del escollo. 
                      
 
                                                         
 
Si queremos disfrutar la fragancia y la belleza de la rosa tenemos que lidiar con las lacerantes espinas. Es virtualmente imposible cortar solo la flor y conquistar solamente lo mejor de cada instante, sin pagar los cuantiosos costos. Como dijo Marilyn Monroe, la máxima diva de Hollywood: “Si no puedes lidiar conmigo en mi peor momento, definitivamente no me mereces en el mejor”.

Disponemos de tiempo y espacio limitados para materializar nuestra existencia, y el dolor será un compañero perenne, tenemos que aprender a lidiar con él sin desfallecer. Hay que administrar bien nuestros talentos y no olvidar que todos los instantes tienen un sentido de eternidad. Recuerdo aquella frase típica de un líder: “Pensé rendirme, pero luego noté que alguien seguía mis pasos”. 

                                                                             
                   
No permitas que el dolor se convierta en tristeza y ésta se desborde en ira que al echar raíces te robe la sonrisa. Cuando no podemos cambiar las situaciones que nos hacen sufrir, debemos elegir la mejor actitud para enfrentarlas. Lo que determinan quienes somos no son las condiciones, si no nuestras decisiones que deben regirse por principios y valores.

El éxito lo consigue el que sabe resistir la adversidad, soportar las caídas, no es solo un resultado, conlleva un proceso, marcado por el esfuerzo, privaciones, sinsabores, disciplina, perseverancia, inteligencia. Nos enamoramos de los resultados, pero no del proceso del que emanan. Los errores y tropiezos del pasado debidamente analizados, te aportan sabiduría en el presente. 
                                                                          



 
                            
Hay que romper el determinismo que nos hace pensar que no podemos trocar el sufrimiento en momentos prolongados de solaz y de deleite que dejen huellas imperecederas. Todo lo que ocurre en el mundo material, primero ocurre en el mundo espiritual. La ilusión es el hilo conductor que hábilmente direccionado puede guiarnos a transformar la realidad. Si la ilusión no es efímera y volátil, y va impregnada de fuerza, voluntad y brújula nos puede guiar a la cima de la autorrealización.

La ilusión es el mejor antídoto para contrarrestar esta pesadilla llamada realidad que nos estrangula, ya que nos hace vislumbrar un horizonte en medio de la penumbra, una luz al final del túnel, que nos anuncia que luego de un tortuoso pasado de desamor, podemos construir el amor, extrayendo y procesando la moraleja de cada experiencia tormentosa.
                                                            





sábado, 20 de noviembre de 2021

LA ÉTICA EN LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

Por Joaquín Rivera Larios





Es imperioso moralizar la administración de justicia. La vida tribunalicia no está exenta de argucias, fraudes, malos tratos a empleados y usuarios, retardaciones, no respuesta a peticiones, acciones alevosas, tráficos de influencias, resoluciones incongruentes, infundadas o ilógicamente motivadas, condenas severas sobre la base de un acervo probatorio mínimo que contravienen la presunción de inocencia y el principio indubio pro reo. 

El poeta hondureño Roberto Sosa, en uno de sus poemas dijo: "Entré/en la Casa de la Justicia/de mi país/ y comprobé/que es un templo/de encantadores de serpientes". No es extraño que la aplicación torcida y amañada de la ley se vea camuflada por un lenguaje rimbombante, ampuloso, plagado de tecnicismos para encubrir una "justicia" que suele plegarse a las directrices del poder político y económico.   

A veces la perversidad se ve en la manera de interpretar la ley y en la parcialidad o sesgo con que se valoran las evidencias o se construyen los argumentos, con frecuencia apartándose de los principios y garantías que rigen el derecho penal y procesal penal. Recuerdo una frase que encontré en la red: “Un buen abogado conoce la ley. Un abogado mejor conoce al juez. Pero el mejor abogado conoce la amante del Juez”.

                                                                  

El Salvador no ha estado exento de casos de corrupción en el Órgano Judicial. El 24 de febrero de 2017 la Fiscalía General de la República divulgó en una de sus páginas  “Condenan a exjueces del oriente del país por recibir dinero para ayudar a delincuentes”. Reseña la nota que el Tribunal Tercero de Sentencia dictaminó culpabilidad en contra  tres exjueces por los delitos de Cohecho Propio (solicitar dinero para favorecer casos) y Cohecho Impropio, (aceptar dadivas para incidir a favor o en contra de una persona).



En 1999 el doctor Jorge Eduardo Tenorio, Presidente de la Corte Suprema de Justicia en el trienio 1997-2000, recogió en un libro denominado “La hora de la justicia” una serie de discursos y de artículos de prensa de su autoría, en los cuales se plasman algunas ideas sobre lo que debería ser nuestro Sistema de Justicia, la enseñanza del Derecho, la ética judicial y administrativa, el combate a la delincuencia y una consecuente política criminal, así como otros temas de importancia.

                                                        

Sus propuestas para mejorar la justicia incluyen fortalecer los mecanismos de control, entre ellos la Fiscalía General de la República, la Corte de Cuentas de la República y fortalecer los esquemas de investigación de jueces, combatir la corrupción, mejorar la enseñanza del derecho, la transparencia, la generación de un nuevo sistema educativo para los salvadoreños. Enfatiza que en nuestro país existe una crisis generalizada de valores y que la ausencia de los mismos afecta la credibilidad de las instituciones.


     
En Introducción al Estudio del Derecho estudiábamos que el derecho es externo, coercible, coactivo y la moral es interna, incoercible, pero la Ley de Ética Gubernamental (LEG), vigente en El Salvador desde el 2006, tiende a ir disipando la frontera entre ambas ramas del saber y la actividad humana.

                                                



Las normas de la LEG, en su integridad son aplicables al rol de Magistrado/a, juez/a, empezando porque el Juzgador es un funcionario público y ejerce por ende una función que vincula al Estado al integrar uno de los tres órganos fundamentales del gobierno, cuyas atribución esencial es juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en diversas materias el Art. 172 de la Constitución. 
                                                            

   
                                                                                        
El inciso tercero del artículo 172 de la Constitución salvadoreña establece que los Magistrados y Jueces en lo referente al ejercicio de su función son independientes y están sometidos exclusivamente a la Constitución y las leyes, entre ellas la Ley de Ética Gubernamental (LEG).



                                        


La observancia de principios éticos como probidad, no discriminación, imparcialidad, transparencia, confidencialidad, responsabilidad, disciplina, legalidad, lealtad, decoro, eficiencia y eficacia, contemplados en el artículo 6 de la Ley de Ética Gubernamental, permite cumplir plenamente las atribuciones que establecen a los Magistrados y Jueces los artículos 57 y 58 de la Ley Orgánica Judicial.
                                                                         

   
        
Estos principios y deberes desarrollados de manera general en la Ley de Ética Gubernamental, están consignados de forma más pormenorizada en el Código de Ética Judicial de El Salvador, publicado en el Diario Oficial No.45, Tomo 402 del 6 de febrero de 2014, el cual establece  en el artículo 5 deberes para los operadores del sistema de justicia (Magistrados, jueces, secretarios, resolutores), como el conocimiento y capacitación, integridad, transparencia, prudencia, responsabilidad institucional, cortesía, diligencia, fortaleza, motivación, decoro, sensibilidad social, no discriminación, secreto profesional, aseguramiento del acceso a la justicia.
                                                            


En claro detrimento de los derechos de los justiciables (en particular imputados), una de las garantías más vilipendiadas históricamente es la independencia e imparcialidad judicial, que suele quebrantarse bajo los vaivenes de grupos de poder (político, económico, social, religioso), garantía que esta desarrollada en los artículos 13, 15, 172 de la Constitución, 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, 4 del Código Procesal Penal, 7 y 8 del Código de Ética Judicial de El Salvador, entre otras disposiciones.   



En contraposición a la publicidad de los actos procesales y a la transparencia con la que los tribunales  deberían actuar por regla general, a partir del régimen de excepción vigente desde el 27 de marzo de 2022, cada vez se hace un uso más recurrente de la reserva total, lo que dificulta hacer un escrutinio de la ética judicial.   El Art. 307 del Código Procesal Penal prescribe: “Por regla general los actos del proceso penal serán públicos, pero el juez podrá ordenar por resolución fundada la reserva parcial o total cuando la moral pública, la intimidad, la seguridad nacional, o el orden público lo exijan o esté previsto en una norma específica”.



El cumplimiento de principios éticos, permite prevenir la comisión de faltas leves, graves y muy graves, contempladas en los artículos 50, 51 y 52 de la Ley de la Carrera Judicial (LCJ). Hay faltas que conectan claramente con incumplimiento de principios éticos, para el caso, la faltas de las letras a), b) y e) del artículo 50 del LCJ que se refieren en su orden a proferir expresiones irrespetuosas, no asistir a labores ordinarias sin causa justificada, no atender al público con el debido respeto y diligencia, están relacionados con la inobservancia de principios como la responsabilidad, la disciplina, el decoro, eficiencia y eficacia.
                                                            



Los principios, las prohibiciones y los deberes éticos, normas sobre dádivas y favores, son plenamente aplicables en el ámbito judicial y coinciden con postulados el acápite de ética judicial del Estatuto del Juez Iberoamericano, establecen el derecho al debido proceso (Art. 39), Limitaciones a la averiguación de la verdad (Art. 40), motivación de las sentencias (Art. 42). Resoluciones en plazo razonable (43) que aluden al derecho a una pronta y cumplida justicia.


                                                                                

Para hacer efectivo el principio de no discriminación, existen las Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de personas en condición de vulnerabilidad (mujeres, niñas y niños, adultos mayores, indígenas, personas con discapacidad, LGTBI), que establecen normas específicas sobre tutela de estos grupos. El principio de no discriminación está implícito en el principio de igualdad contemplado en el Art. 4 letra c) LEG.

                                                

El tema de las dádivas y favores, aparte de afectar la probidad, daña la garantía de un Tribunal competente, independiente e imparcial, contemplado en los artículos 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, porque con las dádivas se trata de inclinar la balanza a favor de una de las partes, impidiendo a los justiciable ser tratados por igual, sin ningún tipo de preferencias o consideraciones especiales. 
                                                                                


Es importante afianzar la independencia e imparcialidad de los juzgadores, evitando que éstos se reúnan a solas con los litigantes o las partes, conducta prohibida en los artículo 8 letra E y 27 letra C del Código de Ética citado, disposiciones en su orden  relativas a la imparcialidad y a la relación de los jueces y juezas con abogados, abogadas y justiciables.     

Explicado muy simplemente, el proceso judicial es un método dialectico concebido para permitir que el juez pueda tomar su decisión tras haber oído a ambas partes desde una posición de imparcialidad. Una de sus principales garantías consiste en que el juez, para formar su decisión, solamente tenga en cuenta lo que sucede en el proceso, como mecanismo para aislarlo de otras influencias que frustrarían las posibilidades de defensa de las partes o, lo que es peor, de una de las partes.

La reunión a solas con una parte material o procesal puede parecer una acción muy transparente, democrática, aperturista, etc., pero en realidad da lugar a una actuación cubierta por la más absoluta clandestinidad, porque la contraparte no se entera de nada de lo sucedido. Es absurdo pensar que lo conversado no puede influir al juez o, aún peor, que el mismo puede tener suficiente criterio objetivo para decidir si le ha influido o no o para aislarse de la influencia. 


                                                                            

    
                                                        

Como recuerda el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en materia de imparcialidad hasta las apariencias cuentan, y aquí la apariencia juega claramente en contra del juez que se reúne privadamente con una sola de las partes. Y una vez que ha llevado a cabo esa actuación a espaldas de la otra parte, asumamos que reconocer su influencia en el proceso le puede ser poco menos que imposible. La Psicología cognitiva lo explica a la perfección.


                                                        
Hay otros instrumentos nacionales e internacionales que nos ilustran sobre la ética en la administración de justicia, tales son: Principios Básicos de la Independencia de la Judicatura, Reglamento de la Ley de Ética Gubernamental, Código de Ética Judicial de la República de El Salvador su respectivo prólogo, Principios de Bangalore sobre conducta judicial (aprobados por la resolución del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas 2006/23), la Carta de derechos de la Persona ante la justicia en el espacio judicial iberoamericano, Código Modelo Iberoamericano de Ética Judicial.




martes, 2 de noviembre de 2021

MARTA LILIAN GALVEZ: GUERRERA DE LA FE Y LOS NEGOCIOS

Por Joaquín Rivera Larios


Es muy triste tener que interiorizar la partida de seres entrañables. El sábado 11 de septiembre de 2021 marchó a la eternidad Marta Lilian Gálvez Duarte (1956-2021), luego de batallar de treinta días contra esta pandemia que devasta y aterroriza al mundo. Marta Lilian nació el 6 de marzo de 1956, en la Colonia Manzano, Barrio San Jacinto de San Salvador, en el hogar formado por Mauricio Gálvez y Lilian Duarte. 



Su padre fue gerente de una sucursal de Ferreterías Sagrera, su madre secretaria y su abuelo materno, Encarnación Duarte, violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien por cierto acompañó en Colombia conciertos de Sarita Montiel. 




Mi hermano Eduardo relata que la conoció en la Iglesia Misión Centroamericana cuando ella tenía quince años. Habrá sido allá por 1971. Estudio en el Colegio Bautista de San Salvador, el Espíritu Santo, coronando el bachillerato en 1974 en el Liceo Cristiano central que después pasó a llamarse Juan Bueno. 

                                        


Esta formación en la fe y la palabra desde las aulas escolares, le permitió adquirir cierta madurez de la que carecen otros líderes del evangelio, para ayudar con genuina empatía a almas inmersas  en la desesperanza. Sabía plenamente que el crecimiento espiritual con frecuencia no es líneal, si no que tiene altas y bajas, caídas y recaídas. Consciente que los frutos del trabajo espiritual no se ven a la vuelta de la esquina y que las iglesias son hospitales de almas,  tenía  mucha paciencia con los grupos que dirigía.                        

        

 

Marta Lilian quien fue un ángel de la guarda para muchos seres ávidos de apoyo, incluyéndome a mi, alguien que llevó el altar de Cristo a muchos fieles, trabajando como lideresa de Casa de Paz de la Iglesia Nueva Familia, con sede en Ciudad Merliot. Al abrazar la fe cristiana a temprana edad, adquirió pasión por las almas y procuró llevar apoyo material y espiritual a personas atribuladas de su entorno. 



En algunas ocasiones me llamó a mi celular para que estudiara versículos concretos de la Biblia, en especial el libro Hechos de los Apóstoles y venía a traerme a mi domicilio y a dejar para que fuera a la Casa de Paz que ella inauguró  el 11 de febrero de 2009 y  dirigió hasta junio de 2017 en los Multifamiliares de  Monserrat, siendo los anfitriones  los hermanos Enma de Peña y Jesús Alfonso Peña (QDDG). Para ello,  Marta Lilian   viajaba de noche desde Residencial Pasatiempo en Lourdes, Colón, llevando en su vehículo a otros fieles, trasladándolos luego  a sus respectivos lugares de habitación.                                          
                                                    

Existe la creencia que a los hijos hay que darles un apoyo dosificado, restringido, para que ellos sepan lo que cuestan los bienes que se les proveen. Marta Lilian pensaba lo contrario, que a los hijos había que darles lo más que un padre pudiera: la educación en las mejores universidades, viajes al exterior, capacitación en música e idiomas, generarles una condición de abundancia no de escasez, para que se apuntalaran en la vida, sobre la mejor plataforma posible. En esa línea de pensamiento y acción, sus hijos Josué y Deborah estudiaron en su orden Química y Farmacia en la Universidad Alberto Masferrer y Economía y Negocios en en la Escuela Superior de Economía y Negocios.

                                                        

                                                        
Partiendo de un pequeño puesto de venta de medicinas en el centro de San Salvador, instalado en 1988, muy pronto incursionaría con éxito en la rama farmaceútica, llegando a distribuir productos  propios (Omni-Toss, Call-ion, Gluta-Phos, Haima-Vit, Oscall) en todo el país y exportar a Honduras y Estados Unidos. Hacia el 2010 estableció una pequeña cadena de farmacias con sucursales en Sonsonate, Juayúa y Santa Ana.



Gracias a ella, al frente de la Farmacia Regina varios vendedores de medicinas por cuenta propia tuvieron acceso al Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), los carnetizó, los capacitaba en el Colegio de Químico Farmacéuticos, con el auxilio de los doctores Mauricio René Lara y Alba Estela Polanco de Lara, propietarios de Laboratorio Tecnoquímica. Y así generó demanda para sus productos en todo el país. Algunos de estos vendedores reconocen como Marta Lilian dignificó su labor y les abrió las puertas del conocimiento para comercializar sus productos con mayor éxito.

                                        
Bajo la sombra de Farmacias Regina y de la Sociedad Rivera Galvez Sociedad Anónima de Capital Variable, que se abrevia RIGAL S.A. de C.V., que Marta Lilian fundó junto a sus hijos en septiembre de 2004, mi persona incursionó en la inscripción de marcas y Registros sanitarios, me familiarice con contratos de suministros, de fabricación de productos farmacéuticos, compraventas de farmacias,  marcas de fábrica y de comercio y trámites en el Consejo Superior de Salud Pública y en el Departamento Nacional de Medicamentos.






Cuenta la señora Sandra Maribel Sánchez, contadora de Farmacia Regina, que en el 2012 doña Lilian asignó un día para ella, Sandra Aquino y Sandra  López, vendedoras, para leer el libro cristiano  "Cómo pastorear el corazón de su hijo", cuyo autor es Tedd Tripp, que trata sobre la educación de niños y jóvenes, a través de la ministración de su corazón. Las invitaba a desayunar en un Pollo Campero y luego leían la obra, discutían algunos puntos y el abordaje de casos del momento que vivían con sus vástagos.




No era egoísta y se gozaba del éxito de otros empresarios, especialmente si profesaban la fe cristiana. Animada por ese espíritu solidario compartió la formula de su negocio con Maria Celina Castillo, fundadora de PRONAVID S.A. de C.V., que fue pionera en la legalización de productos farmacéuticos naturales en el Consejo Superior de Salud Pública. María Celina que ahora tiene oficinas en San Salvador y Tegucigalpa, era maestra y en sus ratos libres vendía manzanas en el centro. Una vez desconsolada porque la habían despedido del colegio donde trabajaba, un alma generosa la puso en contacto con Marta Lilian, quién le dio crédito e inició así su ruta ascendente en el marcado de los medicamentos, llegando a formar pocos años después su propia empresa.



Nunca olvidaré sus sabias e inspiradoras palabras de aliento y apoyo en coyunturas muy críticas, cuando el ánimo decae y  el panorama se torna nublado. Nos decía que debíamos tener una agenda espiritual, para cultivar la fe. Ayudaba como que si ella misma no tuviera sus propios problemas. No cabe duda que un espíritu superior guiaba sus pasos. Quizá su mayor legado espiritual se ve reflejado en sus propios hijos Eduardo Josué y Lilian Deborah, a quienes envío mis condolencias.

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Fue un corazón abierto, una mano extendida para ayudar, una fuente de fe y esperanza para nuestra familia. Sin duda una destacada empresaria, una hija amorosa, una excelente madre, una hermana altruista, una abuela inmensamente generosa, una sierva de Dios. Al marchar a la eternidad, nos deja un gran vacío, pero también un legado de lucha,  bondad y solidaridad. Que en paz descanse Marta Lilian Galvez Duarte.


                                 












sábado, 2 de octubre de 2021

LAS DIVAS DEL CELULOIDE

Por Joaquín Rivera Larios



Cuando la televisión blanco y negro era la regla general y el betamax era patrimonio exclusivo de familias pudientes, el cine era el espacio de recreación por excelencia en la ciudad de San Salvador, donde los sitios de sano esparcimiento históricamente se han contado con los dedos de la mano. La primera imagen borrosa que atesoro de una sala de cine es la exhibición de “El Mago de Oz” (1939), protagonizada por Judy Garland en el Teatro Presidente, hacia 1974.
                                    


Tengo frescos dos momentos cumbres de mi relación con el celuloide que tuvieron lugar en 1977. Recuerdo haber quedado extasiado con las desgarradoras imágenes de la bellísima Jesica Lane delirando en las rudas manos de “King Kong”(1977), film que colmó las salas por varios meses. Asimismo, me cautivó la imponente y sensual presencia de Hedy Lamarr, en “Sansón y Dalila”(1949), protagonizada por Victor Matur, que presencié en el Cine Modelo.          
                                                                 
                                                                                

            
Asocio las imágenes desdibujadas de las divas que se marchitaron o se extinguieron, con el aciago terremoto del 10 de octubre de 1986 que modificó el rostro urbano de San Salvador, precarias salas de cines daban un halo de vida a una alicaída ciudad, vapuleada por una cruenta guerra civil y el incremento galopante del comercio informal. La hecatombe hizo añicos centenares de edificaciones, muchas de ellas con valor histórico y nos privó de la gran mayoría de salas, ensombreciendo aun más la vida citadina, al apagar el tenue brillo y chispa que el cine le inyectaba a nuestra golpeada capital.




Ciertamente, ver a las divas en los extintos cines era una experiencia intensa, trepidante, única, muy diferentes a las emociones que concita actualmente el DVD o el cable, en gran medida por eso extraño la red de cines que los citadinos perdimos a consecuencia del terremoto y de la crisis que luego se desató sobre ese negocio. Apolo, Libertad, Darío, Central, Paris, Presidente, Iberia, América, Modelo, Capitol, Roxy, Tropicana, Avenida, Deluxe, Regis, Plaza, Jardin, Izalco, Maya, Renovación, Astor, Cinelandia, son solo algunas de las salas de exhibición que quedaron sepultadas en el pasado.                                                     
                                                        

Quien escribe en el  primer lustro de los ochenta era un mozalbete que se escabullía de la casa para tratar de sorprender al portero de la sala de exhibición, a fin de que no advirtiera la minoría de edad. La efervescencia que se instala en la mente y el cuerpo de los adolescentes se conjuga con los nutridos estímulos de erotismo que proyectan la pantalla grande, la pantalla chica y la música.

Sophía Loren (Roma, 1934) la leyenda italiana del cine que estelarizo “El Cid” (1961) con Charlton Heston, dijo: “La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer”. El cine y la televisión son fabricas de sueños, alimentan patrones de pensamiento y acción, incrementan nuestra natural adicción a la belleza.                                                                                           

                                        
En la cresta de la adolescencia fue alucinante visualizar las actrices espectaculares que dominaban las pantallas, frente a un grupo de fascinados y delirantes espectadores que boquiabiertos contemplaban aquellas imágenes femeninas esculturales y rostros con finos rasgos, a veces angelicales.

En esa etapa tan fluctuante, el contacto visual con las estrellas del celuloide, desataba emociones contrapuestas: tribulación, deleite, fascinación, perturbación, exaltación, que luego desembocan en un estado de embeleso. Y el morbo se agudiza, cuando los instintos se exasperan, lo que me recuerda una frase del film "Jimmy Neutron: el niño genio" (2001), en el que Jimmy  presagio a Carl:  "Seremos invadidos por un rio de hormonas que nadie controla, y perseguiremos a la raza femenina contra nuestra propia voluntad".

                                                                     
                                                                                                                                                                  
Esos deseos que con frecuencia se tornan perturbadores, son alimentados por las divas que deslumbran en la pantalla, volviéndose símbolos o estereotipos de belleza ideal, que se convierten en el nun plus ultra del encanto y fijan por ende el estándar con el que solemos cotejar a las féminas atractivas que deambulan en nuestro entorno. Ello revela una vez más que el mundo predominantemente es visual y la primera impresión es la imagen.


Si los salvadoreños podemos alardear de tener una diva del celuloide, tendría que ser Isabel Dada (1941-2017), quien en 1969, se unió al reparto de "Los peces bajo el agua", que bajo la dirección de José David Calderón se convirtió en la primera película realizada por cineastas salvadoreños. Dada interpretó el papel de Olivia, la protagonista. El 16 de octubre de 2003 fue reconocida por la Asamblea Legislativa como "Actriz Meritísima de El Salvador" y en 2008 recibió el Premio Nacional de Cultural.




Antes que posara mis pupilas en Marilyn Monroe (1926-1962), la primera rubia que me embelesó fue Farrah Fawccet (1947-2009), la despampanante chica dorada, de sonrisa encantadora, que estelarizaba la serie televisiva “Los Angeles de Charlie”, en la que libraba un duelo actoral con Jaclyn Smith, de cabello negro. Farrah era una figura omnipresente en los kioskos de revistas, en los anuncios, en los posters, en las portadas de los cuadernos, en los estantes de cosméticos. Entre las actrices rubias, representaba el biotipo más admirado.    
                                                                                


                        
Mi predilección hacia las artistas de tez blanca continuo y después 
volqué mi admiración hacia Yuri, la reina de la canción juvenil en español a finales de los setenta y a principios de los ochenta. El corazón me estallaba de emoción cuando escuchaba por la radio “Primer amor” (1980): “Cuando estés aquí te adoraré/ Y cuando no estés te añoraré/ Cuando necesite tu calor/ Te buscaré, te buscaré/ Si te encuentras triste llámame/ Que tu soledad alejaré/ Cuando necesites de mi amor/ Acudiré, acudiré…” Por cierto Yuri estelarizó varias películas 
“Canta chamo”(1982), “Siempre en Domingo”(1984), “Mi verdadera historia” (1997).

                         
                      


                


A finales de los setenta me deslumbró Brooke Shields, nacida Manhattan, Nueva York el 31 de mayo de 1965, procedente de una aristocrática familia de raíces europeas, quien fue considerada como la mujer más hermosa de todos los tiempos. Su impresionante belleza la llevó a ser modelo infantil, a protagonizar campañas publicitarias y películas como “Pretty Baby” (1978), “La laguna azul” (1980), “Fin del amor”(1981), que sobre explotaban su imagen de símbolo sexual. Posó desnuda la mayor parte de escenas de “La Laguna azul” cuando solo tenía 15 años.  

En 1979 me dejo perplejo una rubia que estelarizaba la comedia erótica “10, la mujer perfecta” junto a Dudley Moore y Julie Andrews . Se trata de Bo Derek, nacida en Long Beach, California el 20 de noviembre de 1956, quien ascendió de inmediato con el film “10” al estatus de sex symbol. A pesar de que la crítica cuestiona su capacidad actoral, su belleza innegable y el auxilio de John Derek, el actor que encarnó a Josué en “Los Diez Mandamientos” (1956), la condujeron al estrellato. Protagonizó con menor éxito otros films “Tarzán el hombre mono”(1981), “ Bolero” (1984) y “Los fantasmas no pueden hacerlo” (1989).




Aunque el brillo y el glamour que irradió la juvenil Michelle Johnson (Alaska, 9 de septiembre de 1965) en su debut cinematográfico en la famosa sexi comedia “Echale la culpa a Río” (1984), filmada en las playas de Río de Janeiro y coprotagonizada con Michael Caine, se fue diluyendo en sus sucesivas películas, para mi el derroche de sensualidad, carisma, coquetería que desplego en ese film que vi en el extinto Cine Paris de San Salvador, fueron suficientes para tenerla en pedestal de honor entre mis divas favoritas. Paradójicamente, una Demi Moore con aspecto adolescente que tuvo una participación pequeña en esa comedia, sí llegó a la cima del séptimo arte.    
 
                                                           
                                                                         
Una de las actrices más espectaculares que han desfilado en el cine mexicano y que incrementó el éxito de las sexi comedias fue Lina Santos (Coahuila,  16 de marzo de 1966), quien debutó en el séptimo arte a la edad de veinte años, con el éxito en “Los Lavanderos” (1986). Al igual que Galilea Montijo, Alicia Machado, Ana Berta Lepe, Dayanara  TorresXimena Navarrete y otras luminarias del espectáculo, se catapultó a la cima del cine  gracias al trampolín de los concursos de belleza. Lina fue Miss Coahulia en 1985 y desde ese momento estuvo en el radar de los productores cinematográficos. 

Una de las escenas más intensas y vibrantes del séptimo arte, fue aquel fuerte interrogatorio policial que sufrió Sharon Stone (Pensilvania,  10 de marzo de 1958), enfundada en la piel  del personaje Catherine Tramell,  en el film “Instintos básicos” (1992),  acto que hizo explotar la sensualidad al máximo en la pantalla grande. Tal  film combina magistralmente, el erotismo el suspenso,  el crimen y el misterio, convirtiéndose Sharon  en sex symbol  y en una estrella internacional. Gracias a esa película,  pasó a la historia por protagonizar una de las escenas más memorables del cine erótico.  

Hay una frase en el el cine que para mí describe esta compleja amalgama de emociones y es la que dice Peter Parker a Mery Jane en Spider-Man I (2002): "Lo mejor de Mary Jane es, cuando le miras a los ojos, y ella te mira a los tuyos, todo lo notas raro, porque te sientes más fuerte y débil al mismo tiempo. Te sientes excitado y al mismo tiempo aterrado. La verdad es que no sabes lo que sientes, excepto el tipo de hombre que deseas ser. Es como si hubieras alcanzado lo inalcanzable y no estabas preparado para ello".

                                                    
                                  

El cine proyecta realidades y fantasías y sus imágenes nos marcan con escenas surrealistas. Cuesta concebir que hacía Sasha Montenegro, con su belleza espectacular en un lupanar nauseabundo de la ciudad México, encarnando a Carmen en la tragicomedia erótica "Bellas de Noche" (1974), el film que  significo el arranque del diluvio de dinero que generó el vilipendiado Cine de Ficheras.



Corría 1981, cursaba séptimo grado, recibía clases de inglés en el Instituto Cultural Miguel de Cervantes con el teacher Efraín Cerna, y las ininteligibles clases se iluminaban cuando veía el retrato de Olivia Newton John  que había pegado en la contraportada del libro texto. Newton John nos hizo adorarla por su actuación en la película musical Grease (1978) y por canciones que la volvieron ícono como "Xanadu", "Physical" y "Please Mr. Please".

En los años noventa Demi Moore escaló a la cumbre Hollywood, gracias a su impecable presencia, magnética mirada, talento, versatilidad, luminoso cabello negro y lacio que se convirtió en su distintivo personal, rompiendo los estereotipos del cine de acción, como su papel estelar  en el film "G.I. Jane" (1997), para el cual se sometió a un entrenamiento militar de élite al estilo de los Navy SEALs, mostrando su enorme compromiso físico. Entre sus títulos más representativos se encuentran ”Ghost” (1990) , el cual la catapultó al estrellato; ”Striptease” (1996), cinta que la posicionó como la actriz mejor pagada de los años 90 al recibir 12,5 millones de dólares.



Quién no soñó en la adolescencia con la símbolo sexual que acaparaba titulares de los tabloides y los programas y revistas de espectáculos en aquellos años idos, quién no se enfundó en su sueños febriles en la piel del galán de turno que se fundía en un plácido cuerpo a cuerpo con esa diva que despertaba suspiros y concentraba miradas enamoradas. 




Las bellezas físicamente se marchitan y extinguen, pero sus rostros en el celuloide permanecen eternamente jóvenes. Pues bien, aun tengo frescas a esa constelación de musas que martillaban mi mente con sus espectaculares imágenes. ¿Cómo olvidar a Raquel Welch (1940-2023), Sophia Loren, Olivia Newton John(1948-2022), Brook Shields, Lucía MéndezSasha Montenegro (1946-2024),  Lina Santos, Rebeca Silva, Felicia Mercado, Sharon Stone?