domingo, 13 de octubre de 2019

CERVANTES EN LA MEMORIA (II)


Por Joaquín Rivera Larios 
                                            


Álvaro Darío Lara relata en un artículo que apareció el 7 de mayo de 2014 en Co Latino titulado “Cervantes en la memoria”, que don Rafael Antonio Velasco “el Chele Velasco” , director de la sección nocturna y a la muerte de Trujillo director de la Sección Masculina, portaba una enorme regla (un “metro” de madera), que no dejaba santo parado después del toque de fin de recreo. Gran devoto de las bellezas femeninas y de las bebidas espiritosas.



Cierta vez el profesor Velasco nos puso a correr de castigo y a bajar y subir las gradas de los estrados de la cancha de BKB de la Sección Masculina, por espacio de hora y media. Pasé tres días con grandes dificultades para sentarme y caminar.
                                   
Especial recuerdo también para don Miguel Ángel Alas, encargado del Tercer Ciclo “el gallinero” (ubicado en una vetusta casa de madera de dos plantas), quien nos dejaba después de clases, castigados en la cancha, a pleno mediodía, haciendo sentadillas, patitos y toda clase de ejercicios, por más “amnistía” que le rogáramos. Por esos arranques de tipo militar, los estudiantes castigados en pleno sol le gritábamos “Comandante Alas”.




Las bromas y los apodos (algunos crueles y otros benévolos) estaban a la orden del día. En primer año a un compañero gordito de apellido Tobar, le decíamos “Guazapa”, municipio de donde era originario. En noveno grado a otro alumno oriundo de ese mismo municipio le decían “Górgola” o “Cara de caricatura mal hecha”.

Algunos compañeros a la salida de los exámenes trimestrales hacían peregrinaje en grupo por los burdeles de la Avenida Independencia, al punto que una trabajadora sexual le dijo a uno de ellos: “Este niño ni tres pelitos tiene en…” Fue así como le quedó de apodo “Tres pelos”. A un alumno espigado, de tez blanca, le decían “Zoltar”, en alusión al cruel villano de la serie animada “Las Fuerzas G”.
                                                                                    

    
                                                                      

 
        
El profesor Alas acuñó dos apodos memorables: cierto día un hijo del profesor Miguel Angel Rodas, estaba inquieto y le dijo “comportese ‘Tanate Rodas’” y un compañero alto no se sentaba y le dijo “Siéntese ‘Guliver’”. Daba mucha risa en séptimo grado cuando nos impartía educación sexual en la clase de geometría, y explicaba el proceso de la menstruación.

En el primer lustro de los ochentas del siglo pasado, probablemente la homofobia y el machismo eran más salvajes que hoy, no existían la Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas y otros instrumentos que protegen contra la discriminación por la orientación sexual. Pues bien, era vox populi que al apasionado entrenador del equipo mayor de baloncesto, Francisco Chicas, le atraían las personas del mismo sexo. Y ese murmullo afectaba a los jugadores. Cuando los veían luciendo nuevos zapatos deportivos Nike o Adidas, les decían “Chicas te los compró”. 


Por otra parte, rememora Lara en su crónica que un grupo de estudiantes le hicieron una protesta a don Filiberto Antonio Trujillo Córdova, Director de la Sección Masculina, por el aumento de los derechos de exámenes trimestrales, que paralizó a todas las secciones, y a la que se unió, un ex compañero del Colegio Externado San José de negrísima melena, que llegó en último año de bachillerato, y que fue diputado, diplomático, el abogado Walter Durán.

Trae a cuenta Lara que con el señor Trujillo dialogaron al inicio, en pleno conflicto, pero su posición era intransigente. Como no llegaban a ningún acuerdo, se levantamos de la mesa -como se dice ahora- y a la salida de su oficina, informaron al conglomerado. Se armó una verdadera trifulca. Ya en las gradas, cuando iban de salida, un chusco gritó: ¡Muerte a Trujillo! Lo que provocó que aquel buen hombre que venía aún encolerizado tras ellos, contestara: -¿Quién me quiere matar…? Con una voz tan molesta como temerosa. La carcajada fue general. 

                                                                            


 
                                                                                    
Lo que tengo presente es que todos los lideres de aquella gesta estudiantil, excepto Álvaro Darío, fueron expulsados. Para esa época,  Álvaro ya gozaba de mucho prestigio intelectual, había ganado ya un concurso literario, motivo por el cual Carlos Balaguer le dedicó un artículo en su columna diaria en El Diario de Hoy. Uno de los expulsados fue Maynor Ivan Payes, un compañero chele, delgadito, locuaz, hiperactivo, cuyo padre tenía un taller de carpintería en el Barrio Santa Anita. Payes solía hacer arengas contra el sistema capitalista. Se tuvo que ir a graduar de bachiller al Colegio Jean Piaget. 


                                                                                

  
                                                      
Por gestos vulgares y patanes de compañeros cuando las señoritas visitaban las aulas de varones para anunciar algún evento especial, doña Cristina Marina de Flores, directora de la sección femenina dictó ordenes estrictas de alejamiento para restringir el contacto con las condiscípulas cervantinas.
                                                                    
Eduardo Alfaro un ex cervantino que estudió bachillerato de 1985 a 1987 rememora que a la Sección Femenina los llevaron dos o tres veces durante todo el bachillerato, solo para ciertos actos donde debían reunirse ambas secciones como el aniversario de fundación del colegio o la celebración del nacimiento de Miguel de Cervantes. 





En lo que atañe a su faceta periodística, Lara narra que don Alfonso Vega Retana, Director General, lo apoyó cuando retomó en 1982, el periódico estudiantil “El Cervantino”, que dirigió y vendió – literalmente- con sus compañeros, por los colegios de la ciudad capital. Los textos del periódico se elaboraban con máquina de escribir manual. El gran avance en 1983 fue que se elaboraron en una máquina eléctrica IBM con tipos de letras cambiables, gran novedad para aquella época.

Al graduarse Lara de Bachiller, la idea es que yo me hiciera cargo del periódico en 1984 (estaba en primer año de bachillerato), me reuní dos o tres veces con el Director Alfonso Vega Retana para tal efecto. Elaboré el machote de un primer ejemplar y se lo presenté a Retana, pero no tuve el financiamiento de la institución para hacer los tirajes. El legado que me quedó de aquella gesta intelectual fallida fue que aprendí mecanografía con un sencillo manual.

                                                                

                                                                          
El primer contacto que tuve con Álvaro Darío Lara fue en 1982 cuando hizo una cruzada para recolectar fondos a favor del escultor, Valentín Estrada, el artista que esculpió  al indio Atlacatl, que hoy se erige en Antiguo Cuscatlán. Estrada sufría una situación de extrema pobreza y lo estaban lanzando de una casa, porque no podía pagar. Darío Lara fue aula por aula dando una verdadera arenga sobre el desprecio a la cultura de los sucesivos gobiernos y sobre el abandono a sus exponentes. Días después apareció la foto de Lara con Valentín Estrada en un importante rotativo, en la que aparecía la entrega del dinero colectado.  

No solo admiraba en Álvaro sus dotes de escritor, sino también sus habilidades relacionales, especialmente la amistad, el cariño y los cálidos abrazos que le prodigaba Florencia Figueroa, una bella y popular compañera de la Sección Femenina, de chispeantes ojos verdes, radiante sonrisa, cabello corto y pantorrillas firmes y gruesas, que lucía preciosa, aun vistiendo el monótono uniforme: la blusa blanca, la falda verde a cuadros, zapatos negros tacón bajo. Solía ser la madrina de los equipos de futbol masculinos y femeninos de BKB y en 1984 fue la Reina de los Deportes. 

                                                                 

                                                           
Gracias al periódico estudiantil “El Cervantino”, también tuve la oportunidad de conocer y tratar al dicharachero, hiperactivo y estrambótico Hugo Rafael Castillo Cañas, quien después se haría famoso al enfundase en la piel de la comediante “Debora Penelope”, que se autodenomina “la sexóloga número uno de El Salvador”.  Irrumpió en televisión haciendo dupla con Julio Yúdice alias "La Tenchis", en el programa Telepirata de Canal 12 . Hacia 1983 cursaba Tercer año de Bachillerato Comercial y fungió una época como Jefe de Redacción del periódico, cubriendo las páginas deportivas, sociales y musicales. 
                                                                                  
Castillo Cañas cobró notoriedad al montarse en la avalancha que provocó a principios de los ochenta el quinteto juvenil Menudo,  organizando un grupo de imitadores que hacían fono mímica al que pertenecieron, entre otros, los hermanos Milton y  Edwin López, que cursaban en ese tiempo en su orden  noveno y séptimo grados en el “Gallinero” (Tercer ciclo del Instituto Cervantes).  Sus coreografías y llamativos atuendos eran tan similares a las de los artistas originales que causaban alboroto en donde se presentaban, incluyendo concursos de televisión.                                                                                                   

Con el ánimo de echar a andar el equipo que daría vida a “El Cervantino”, visité en su casa a Julio Arita que era un tipo muy carismático e hiperactivo. Fue el encargado de ventas del periódico en 1983, Lara me había comentado que era muy bueno para el mercadeo en los colegios vecinos. Estando en su casa le ofrecí el puesto de “Gerente de Ventas”. Para mi sorpresa voy viendo en la sala de su casa retratos del gran luchador Kali Valdez, (bautizado como "El Gladiador Cuzcatleco", por Miguelito Alvarez), quien curiosamente era el padre de Arita.


CERVANTES EN LA MEMORIA



Por Joaquín Rivera Larios




Recuerdo el orgullo con que los alumnos del fenecido Instituto Cultural Miguel de Cervantes lucían una chumpa azul con ribetes rojos y blancos y una colorida camisa, ambas con el Oso estampado en la espalda. Nos sentíamos identificados en cuerpo y alma con el rostro de ese oso furioso. Evoco aquella frase que acuñó el emblemático profesor Ramón Cárcamo Callejas: "¡Cervantino clávate el nombre de tu colegio en el corazón...no duele!" Tenía una vinculación familiar con el Cervantes, allí habían estudiado tres de mis hermanos: César, Gladys y Myrna.                                        
                                                    

PROFESORES DISTINGUIDOS

Flotan en mi memoria varios 
profesores, todos formados en estrictas escuelas normales: Alfonso Vega Retana (Director General), el señor Filiberto Antonio Trujillo (Director de la Sección Masculina, el profesor Rafael Antonio Velasco (Director de la sección masculina después de la muerte de Trujillo), Régulo Pastor Murcia (profesor de estética), Miguel Angel Alas (Director de tercer ciclo "el gallinero"), que tenía un jeep viejito, Luis Crisanto Lemus (Estudios Naturales), Ramón Cárcamo Callejas (Estudios Sociales y Literatura), el profesor Miguel Angel Duque (matemáticas), Miguel Ángel Rodas (Idioma nacional), el señor Efraín Cerna, profesor de inglés, le decían Larry (en alusión al personaje de los Tres Chiflados), que viajaba en un Volkswagen escarabajo.

        

                                            


 


Tengo presente  por su educación, mesura y corrección para tratar con el alumnado e impartir clases, al profesor Régulo Pastor Murcia, quien en primer año de bachillerato (1984) nos impartió Estética, además impulso el proyecto de organizar una rondalla, reuniendo a los alumnos que tenían inclinaciones musicales.  Solía decir don Régulo: " Que nunca pasen 20 minutos sin ser mejores".



En la red encontré  la noticia de la muerte de dos de nuestro mentores: el profesor Filiberto Antonio Trujillo, Director de la Sección Masculina, quien falleció presuntamente el 28 de febrero de 1988, según noticia de El Diario de Hoy del 1 de marzo de ese año; y el profesor de inglés,  Efraín Cerna, quien entregó su alma al creador el 9 de febrero de 2023.      










Rastreando en la red páginas de periódicos antiguos, me encuentro con una amarillenta página de El Diario de Hoy del 4 de septiembre de 1984, en la que aparece don Alfonso Vega Retana, recordado Director del Instituto Cultural Miguel de Cervantes, cuando era miembro de la Directiva de la Asociación Salvadoreña de Instituciones Educativas Privadas (ASIEP) y visitaron con otros connotados maestros de la época la Asamblea Legislativa para que les permitieran aumentar las colegiaturas, siendo atendidos por la entonces Presidenta del congreso, doctora María Julia Castillo.
                                                  
                                                                                             
                      

                                         

El profesor Ramón Cárcamo Callejas nos impartió en noveno grado Estudios Sociales (1983) y Literatura (1984), era muy amigo del gran escritor de la Generación Comprometida, José Roberto Cea. Escribía artículos para El Diario de Hoy. Con su potente y modulada voz, nos hablaba de Homero, de la Odisea, la Ilíada y nos dictaba, sin apoyarse en ningún texto. Nos pedía para complementar la información, que compráramos como libro de apoyo “Letras de primer año de bachillerato”, escrito por Cea.
                                                       
                                                    
 
                                                   
Al ingresar al aula en “el Gallinero” (Tercer Ciclo), Cárcamo Callejas solía decir “Alíniese joven, alíniense", cuando las filas pupitres no estaban ordenadas. Una vez hice una exposición en la clase de literatura que le gustó, como premio me llevo a la Sección Femenina para que diera una charla motivacional a las señoritas, contacto que en esa época era vedado a los varones por restricciones que existían. A las señoritas las veíamos de lejos. ¡Un sueño hecho realidad!
                         
                                                                                        
          
El profesor Duque desparramaba humor a su paso, solía fumar compulsivamente y no procesaba mucho lo que decía. Recuerdo que en noveno grado nos dijo: “salgan a la calle…y vean como camina la gente, es para c…de la risa”. Solía poner a darnos clase de matemáticas a un compañero pequeño, robusto, moreno, que habían expulsado a medio año del Colegio Externado San José y que nos dejaba atónitos por su magistral forma de explicar los ejercicios. No nos explicábamos por qué siendo tan brillante lo habían despachado, hasta que al final del año, furibundo y fuera de control, quería fulminar a golpes a un compañero.
                                                  
  
FUNDADORA DEL INSTITUTO

Por cierto, su fundadora  y directora Eva Alcaine de Palomo (San Salvador, 13 de mayo de 1899 y murió en la misma ciudad el 14 de marzo de 2001) fue descendiente de una familia de ilustre abolengo: su padre era el ingeniero José Emilio Alcaine, constructor del segundo Palacio Nacional, inaugurado en 1911 y de Eugenia Cáceres Buitrago, descendiente a su vez de José María Cáceres (1816-1889), connotado educador salvadoreño.  




Estudió en el internado del Colegio Sagrado Corazón y en la Escuela Normal de Maestros. A los 15 años de edad enseño matemáticas y castellano. Publicó cuentos con el pseudónimo Eugenia de Valcacer. Fue fundadora del Ateneo Salvadoreño de Mujeres (1948)  y la única mujer fundadora de la Universidad "Dr. José Matías Delgado" (1977).

ESTRELLAS DEL DEPORTE

Tengo presente aquellos vibrantes partidos en el Gimnasio Nacional lleno a reventar contra el Liceo Salvadoreño, el Don Bosco, Santa Cecilia. Casi siempre perdíamos con los grandes, pero era encomiable la garra del quinteto cervantino. A los que solíamos ganarle eran el Instituto Nacional Francisco Menéndez (INFRAMEN) y al Divino Salvador. En aquellos choques las barras tenían un rol predominante y el cantico que más sonaba al calor de pitos y tambores: “Diganle que no se meta, porque al Cervantes se le respeta”.




Todavía cuando llegué al Instituto en 1981 brillaba en BKB colegial Oscar "Kiko" Yánez Varela, quien después fue seleccionado nacional. Hubo una selección juvenil que entrenaba Quique Samour que quedó campeona centroamericana en Guatemala en 1983, a la que pertenecía nuestro compañero cervantino Vladmiro Rosas. Tres compañeros de aula defendieron los colores cervantinos en la primera categoría colegial de BKB: Rigoberto Arias Ahuat, Napoleón Flores que le decíamos “Napito Reloj de Flores” y José Alberto Franco Castillo, quien después sería un destacado abogado.

Hubo allá por 1984 un concurso de quien era el atleta más popular de los Juegos Deportivos Estudiantiles, el profesor Filiberto Antonio Trujillo movilizó a todo el estudiantado para que llenaran los cupones y los mandaran a la empresa promotora, resultando la estrella colegial del BKB Jonathan Yánez Varela, hermano de "Kiko" Yánez, como el deportista más votado.

             
             
                                                 
Pero además  las estrellas del BKB estudiantil,  también tuvimos a mediados de los ochenta compañeros que brillaron en la liga mayor de futbol: Dagoberto López Medrano y Juan Ramón "el Pitufo" Pacheco (QDDG), de Aguila y Alianza respectivamente. 

DARIO LARA Y "EL CERVANTINO"

Otra figura que recuerdo del Cervantes, fue la del novel escritor, orador y gestor cultural, Álvaro Darío Lara, condiscípulo y fundador del periódico estudiantil El Cervantino en 1982, que fue el crisol que me permitió desplegar mis primeras inquietudes literarias.
                                                            
El periódico se imprimía bajo sistema offset en la Editorial Abril Uno, propiedad del ilustrador Bernando Mejía Rez, ubicada en un local que estaba a la par del Banco Salvadoreño, frente a la Plaza Morazán, centro de San Salvador. En 1983 Álvaro tuvo la gentileza de publicarme en el periódico El Cervantino dos artículos uno sobre los animales prehistóricos en El Salvador y otro sobre la poetisa Claudia Lars.




Álvaro tenía una sala de estudios con una biblioteca en su casa, situada en la trece calle oriente de San Salvador, justo en la esquina del pasaje Araujo y ese espacio era un punto de encuentro de jóvenes oradores y aprendices de escritor. Dentro de su biblioteca figuraban dos tomos gruesos con empastado de lujo del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

                                        
                               

COMPAÑEROS DE ESTUDIOS

Otro compañero que cultivó las letras a través del periodismo fue Mauricio Edgardo Vásquez Acosta, quien fuera el primer lugar de mi sección en 1984, cuando ambos estudiábamos primer año de Bachillerato. Al fallecer el 12 de enero de 2013  era editor de Noticias Internacionales de El Diario de Hoy.                              



La crónica de su defunción revela que su sólido ascenso en las noticias del mundo, lo llevó a recorrerlo: Francia, Egipto, Israel, Jordania, Alemania, Estados Unidos, Taiwan, fueron algunos de los países que visitó en su fructífera carrera. En la foto que antecede se le observa con Lech Walesa, Premio Nobel de la Paz 1983, lider del Sindicato Solidaridad, ex presidente de Polonia (1990-1995).

Recuerdo un episodio de mi ex compañero Vásquez Acosta en la materia de Estudios Sociales, justo en los primeros días de clase: el profesor Ramón Cárcamo Callejas, nos dejó de tarea contestar las clásicas preguntas existenciales ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Y cuando le pidió a Vásquez Acosta que leyera su tarea, éste con total determinación se paró, en voz fuerte y con un típico gesto socrático, contestó con tres contundentes ¡No sé! El profesor Cárcamo le dijo de manera tajante ¡Tiene cero! En el momento todos nos reímos, pero con el tiempo comprendimos que esas respuestas tan parcas y francas eran producto de una inteligencia  superior al promedio. 

Gracias al periódico estudiantil “El Cervantino”, también tuvé la oportunidad de conocer y tratar  al locuaz, hiperactivo y estrambótico Hugo Rafael Castillo Cañas, quien despúes se haría famoso al enfundase en la piel de la comediante “Débora Penélope”, que se autodenomina “la sexóloga número uno de El Salvador”. Para esa época cursaba  Tercer año de Bachillerato Comercial y fungió una época como Jefe de Redacción del periódico, cubriendo las páginas deportivas, sociales y musicales.

     

                                                                                                                       

Castillo Cañas cobró notoriedad al montarse en la avalancha que provocó a principios de los ochenta el quinteto juvenil Menudo,  organizando un grupo de imitadores que hacían fono mímica al que pertenecieron, entre otros, los hermanos Milton y  Edwin López, que cursaban en ese tiempo en su orden  noveno y séptimo grados en "el Gallinero” (Tercer ciclo del Instituto Cervantes).  Sus coreografías y llamativos atuendos eran tan similares a las de los artistas originales que causaban alboroto en donde se presentaban, incluyendo concursos de televisión.      

                                                      

Mientras cursaba séptimo grado el aciago año  1981,  conocí a Alex David, a quien llamábamos afectuosamente "KIKO", compañero de mi sección  y a su hermano Elmer Napoleón,  que estudiaba noveno grado, ambos de apellidos López Castillo y  estaban en el Tercer Ciclo cervantino, el famoso  “ Gallinero”.
 




La mañana del sábado 31 de octubre de 1981, justo al inicio de las ansiadas vacaciones, me entero  al abrir  las páginas de El Diario de Hoy de la trágica muerte de los dos compañeros que habían sido secuestrados por seis hombres fuertemente armados el día 29 de octubre en Ciudad Delgado, mientras jugaban. Los cuerpos fueron encontrados en el Cantón Guadalupe, a inmediaciones de Mariona el día treinta y reconocidos por el Juez de Paz de Apopa. Sin duda el hecho más triste e impactante de los cuatro años que estudié en el Instituto Cervantes. 


EXTINCIÓN DEL INSTITUTO CERVANTES

Cuánto lamento que el Instituto fundado por doña Evita Alcaine de Palomo haya desaparecido. Los locales del Cervantes fueron adquiridos por El Diario de Hoy. Fue muy triste para mi muchos años después, ver que el espacio que ocupaba la cancha de BKB de la Sección Masculina fuese destinado a una bodega de ese matutino y el terreno donde estaba construido el edificio de la Sección Femenina ahora es parqueo de la misma empresa.

Me contaba con nostalgia el profesor Daniel Genovevo Romero que el Cervantes en su ocaso pasó de tener cien maestros a tener cien alumnos. Feneció igual que el Líceo Ruben Darío, Líceo Centroamericano, Líceo Salarrue, David J. Guzman, Líceo Cultura y tantos otros que daban vida y colorido juvenil al Centro de San Salvador.  





                                                                     

domingo, 6 de octubre de 2019

LAS PUERTAS DEL FRACASO


Por Joaquín Rivera Larios

                                           



Un sermón del hermano Toby Jr. “Las puertas del Fracaso”, en YouTube, nos ilustra sobre los efectos perniciosos de ciertas taras: 1)del orgullo, 2) la altanería, 3) la soberbia, 4) la ignorancia, 5) la resistencia al cambio. Dice que el orgullo hace subir el furor, “es como el agua hirviendo, mientras la tienes contenida, está burbujeando, pero si la sueltas te destruye”.

                                                

Toby Jr. recalca que a la persona orgullosa le hace falta mucho por sufrir, el orgullo ciega el entendimiento y no le entrega un premio a nadie. Es el arma favorita de Satanás para romper ministerios, empresas, familias, noviazgos, amistades y proyectos. Mateo 23:12 nos enseña: "Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

                        
                                               
El orgullo es síntoma del cáncer espiritual del egoísmo, es aliado de la tristeza. Te sumerge en la soledad y la incomprensión. Te impide pedir ayuda, aunque la necesites. Te autoimpone barreras, que te impiden tender puentes. Hace que tu ego aumente, te hace sentir que los sabes todo, que nadie tiene nada que enseñarte. Puedes sentirte mejor que los demás, pero eso no te hará feliz.

Hay un orgullo sano que emana de la satisfacción que se percibe por algo que se hace o se posee. El sentimiento se envenena cuando se desborda en un exceso de estimación propia y nos conduce a considerarnos superiores a otros por capacidad, apariencia, riqueza o posición social, influencias sociales. Transitando la senda del orgullo, llegaremos al destino de la derrota. A veces nos enorgullecemos de conductas incorrectas. La búsqueda de vanagloria y protagonismo produce muchos conflictos en el mundo.

                                                                

El adjetivo altanero se utiliza para calificar a la persona que es arrogante o vanidosa. La altanería, de este modo, se enlaza con la soberbia. La persona altiva no solo se considera superior a los demás, sino que es despectiva y hostil en su trato.

El individuo altanero busca subyugar a otros, ser el centro de la escena, creer que tiene el monopolio de la verdad o la razón, se dedica a ensalzar sus logros, se arroga el derecho de reprender a sus congéneres y de despreciar figuras de autoridad. Proverbios 16:5 Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune”.

La soberbia en lugar de ser una capacidad es una discapacidad y es otro vicio autodestructivo. Se ha dicho que el orgullo, la ignorancia y el poder son una combinación letal. Aquel que sin ascender por la senda del mérito, se encuentra con una lastimera cuota de poder, por acción u omisión puede provocar mucho daño. El poder mezclado con la ignorancia desborda en prepotencia. San Agustín decía: “La soberbia no es grandeza, sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”.
                                            


La soberbia hermanada con la ignorancia, mata el talento y engendra una especie de necedad, de cerrazón de uno mismo. Hay que tener apertura al conocimiento, al aprendizaje, abrir nuestra alma al resplandor de un poder superior. El filósofo ecuatoriano Luis Alberto Costales escribió: 
"La soberbia crucifica la fe”.
                                                


El conocimiento del bien nos liberará del pecado, nos alejará de los poderes de las tinieblas, de la esclavitud de las bajas pasiones. En tal sentido, hay que buscar con humildad y ahínco la sabiduría que viene de lo alto. Juan 8: 1 nos enseña: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

La guerra espiritual supone cultivar valores como la sencillez, la humildad, la mansedumbre, que son las verdaderas llaves del éxito, para contrarrestar antivalores tan lesivos, como los expuestos, que arrastran tras de sí inflamaciones del ego y desprecio a la sabiduría. Efesios 4: 2 establece: “Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor”.

                                    

No solo la soberbia y la altanería son caldo de cultivo a la perdición. El hecho de vivir a nuestra manera sin observar  leyes, mandamientos, reglas, nos coloca a merced de grandes peligros, ya que tal como lo señala el Salmo 91 abundan las trampas y  las tentaciones  que nos pueden destruir. Los factores de riesgo están a la orden del día en el ejercicio profesional, en los negocios, en el cumplimiento de los roles familiares, en las relaciones amorosas. 

                                              


 

Un fracaso sentimental puede incidir en la quiebra de una empresa, en una adicción al alcohol o a las drogas, en un suicidio u homicidio, por eso debemos estar muy alertas y alimentar nuestra fe que puede ser nuestra mejor coraza. Suelo recordar al respecto aquel tema que canta Alejandra Guzman“Ten cuidado con el corazón,/ aquí abajo en este mundo material/ Te defiendes o te van a destrozar/Por nada”.                           

                                       

Me estremece recordar la desgarradora historia de la bella adolescente Dana Plato que protagonizara la comedia televisiva "Blanco y Negro", junto a Gary Coleman (Arnold) y Todd Bridges (Willis) e interiorizar cómo los fracasos amorosos, el agotador trabajo actoral, los vacíos  familiares, las incomodidades inherentes a la fama, pueden conducir a una estrella del espectáculo de la cima del éxito al camino de la autodestrucción, al extremo de morir  ahogada en un mar de drogas el 8 de mayo de 1999.       

El orgullo, la altanería, la soberbia, la ignorancia,  la desobediencia a las leyes espirituales,  pueden ser letales y conducirnos invariablemente a la derrota. Hay que cerrar las puertas a estos desvaríos y abrirles la puerta al Rey de Reyes, ya que como lo expone Proverbios 11:2: “Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría”.