domingo, 5 de junio de 2022

LUCÍA MENDEZ, LA EMPERATRIZ DE LAS TELENOVELAS

 

Por Joaquín Rivera Larios

La transfiguración del rostro de Lucía Méndez, a fuerza de cirugías estéticas, en un esfuerzo por perpetuar la juventud, ha eclipsado una belleza arrolladora y espectacular que dominó la TV, la radio y el cine en México que es y era el Hollywood del espectáculo en Latinoamérica. No obstante, la conmoción que su presencia en los escenarios generó en el espíritu de sus fans en los años setenta y ochenta es una experiencia abrumadora cuyas efectos se prolongan a nuestros días.      

La indiscutible reina de las telenovelas mexicanas, que se catapulto a la fama con la célebre película “El Ministro y yo” (1975), estelarizada por Mario Moreno “Cantinflas”. Qué mozalbete de aquella época no clavó su pupila  en el rostro angelical y el despampanante cuerpo  de “Colorina”, “Vanesa”, “Diana Salazar”, “Marielena”,  varios de los múltiples personajes que protagonizó en la pantalla chica. Si bien su voz es agradable y bien modulada, su capacidad vocal carece de la potencia de otras cantantes, sin embargo, popularizó temas que marcaron época “Culpable o inocente”, “Margarita”, “Mi amor, amor”, “Don corazón”, “Enamorada”, “Atada a nada”, “Corazón de piedra”

                                                                                


En su período de mayor apogeo  los medios de comunicación no eran sobreabundantes como hoy, consecuentemente el catalogo de artistas era sustancialmente menor,  eso probablemente contribuía a que la efervescencia, la exaltación, el morbo  por una actriz o cantante específica fuese más intenso, fascinación que suele agudizarse en la adolescencia, por ello fue una experiencia inolvidable ver a Lucía en los vídeos de sus canciones o en el  programa “Siempre en Domingo”, icónico espacio de Televisa,  que durante 28 años presentó  Raúl Velasco (1969-1998). 

En cada vídeo musical, entrevista o escena de telenovela la estrella literalmente nos atrapaba y nos trasladaba a un mundo de fascinación que lindaba con la alucinación. Fue una diva en el sentido integral de la palabra, combinaba la atracción física con la mental y el efecto en sus admiradores era fulminante. En YouTube, se aprecia un vídeo que es un verdadero “premio a la vista”, ya que reúne en un verdadero ramillete a Adela Noriega que también tuvo gran suceso en las telenovelas y a Lucía, interpretando el tema “Corazón de Fresa”.

                                                                             


                                             

Su estatus de diva asediada por una lluvia de pretendientes  de alto perfil, le pasó factura en la telenovela “Tú o nadie” (1985), prueba de ello fueron las consecuencias de la ruptura de  su romance con el argentino Héctor “Toti”, Maselli, el  manager de José Luis Rodríguez “El Puma”, quien explicó en vídeo que se puede apreciar en YouTube titulado “El Puma Rodríguez confiesa a Lucía Méndez por qué se fue de Tú o Nadie”,  que  Maselli influyó en él para que abandonara la telenovela antes de comenzar la grabación en Acapulco, diciéndole que todo el protagonismo lo llevaba la actriz en el guión,  presumiendo Lucía en su relato que ello fue por el despecho que Maselli sentía hacia ella.                                               

María Félix era tachada de altiva, desdeñosa, soberbia, despreciativa con otras actrices, como Elsa Aguirre y Colomba Domínguez, sin embargo, la actriz que encarnó a Diana Salazar gozó de la venia de “la Doña” según un vídeo de YouTube, bajo el título “Confesiones de Lucía Méndez en Primer Impacto”, aquella la aleccionó que no fuera fresa, que tenía que ser un poquito más astuta, quería que tuviera un hijo con su único vástago, Enrique Alvarez Félix, con quien Lucía actuó en la telenovela “Colorina” (1980).

Al navegar en la red para rastrear las conexiones de Lucía Méndez con El Salvador, lo más próximo que encontré fue su presentación en la Teletón 2003 que tuvo lugar en el anfiteatro del Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO) el viernes treinta y uno de enero  y  el sábado uno de febrero de ese año, donde alternó en la franja estelar con una pléyade de artistas internacionales, entre ellos Alexandra (ex Sentidos Opuestos), Alejandra Guzmán, Vilma Palma, Amanda Miguel,  Diego Verdaguer, Francisco Céspedes, contándose con la animación de Adal Ramones.     

                             


Eleonor Roosevelt, ex primera dama estadounidense,  dijo: “Las mujeres hermosas, son accidentes de la naturaleza, pero las ancianas hermosas son obras de arte”.   Sin hacer a un lado, la gratitud hacia Lucía por tantos momentos luminosos que me obsequio en la adolescencia, quizá deba objetársele su obsesión por refugiarse en las cirugías, a fin de negarse a mostrar abiertamente sus arrugas y exhibir con dignidad el proceso de envejecimiento, dado que continúa bajo los reflectores inmersa en sus proyectos artísticos.

                                                                                  


El Príncipe de las Letras Castellanas,  Rubén Darío escribió: “Juventud divino tesoro/que te vas para no volver/cuando quiero llorar no lloro/ y a veces lloro sin querer”. Al escudriñar los recuerdos a través de estas memorias, imágenes y tonadas que rompen la barrera del tiempo, me reencuentro con la juventud pérdida, al evocar una estrella que con su rostro y capacidad histriónica enamoró a las cámaras de  televisión y a toda una generación, de la que honrosamente formo parte,  erigiéndose en un paradigma de belleza, en un modelo ideal de mujer ampliamente deseado y admirado, en un símbolo resplandeciente de una época entrañable.     

                                                                            









martes, 10 de mayo de 2022

BIBY GAYTAN, "LA BARBIE MORENA"

Por Joaquín Rivera Larios

 





Pocas carreras han sido tan ascendentes y fugaces como la de Biby Gaytan que generó una fascinación superlativa a su paso por las bandas “Timbiriche”, “Muñecos de papel”, o bien cuando actuó como solista. La cámara se rindió a sus pies en novelas como “Baila conmigo”, “Más que alcanzar una estrella” y “Dos mujeres, un camino”. Basta que agitara los brazos, se desplazara de manera sensual sobre la playa, la piscina o el escenario, desplegara su cuerpo escultural sobre un aposento o diera un pasito de baile para que los espectadores entraran en shock y la ovacionaran.                                                         

                                                                 

   

Desde cualquier ángulo o pose que se le contemplara, Biby cautivaba. Tenía la gracia, el porte, la magia, la femineidad, el carisma, la sonrisa, la hirviente sensualidad, que la elevaron a la categoría de la Barbie morena, por sus peculiares y esplendentes rasgos físicos. La huella del ballet clásico se advertía en la prestancia, en sus fluidos y gráciles movimientos. Nada que ver con los prototipos más convencionales de bellezas anglosajonas que usualmente nos cautivan.
                                                                    


                                                                            
Nacida en Tapachula,  el 27 de enero de 1972, el talento artístico con el que cautivo a sus fans hasta el delirio tiene raíces genéticas, al tiempo que se pulió y acrecentó en el ambiente familiar: es hija de la maestra de ballet clásico Silvia "Bibi" Barragán y del arquitecto Daniel Gaytán. Tiene cuatro hermanos que han figurado en el ambiente artístico, entre ellos, Gonzalo "Chacho" Gaytán, quien formó parte de los grupos musicales Gravedad Cero y de Sentidos Opuestos y hoy en día es uno de los compositores musicales más importantes de México;  Daniel "Mano" Gaytán, quien también fue parte de Gravedad Cero y el exitoso grupo Timbiriche

                                                                                        

A principios de los años 90 se puso de moda entre los poetas jóvenes de México escribir odas a las actrices del momento. En una ocasión, le preguntaron a Bibi Gaytán, objeto de más de una obra, quién era el poeta mexicano al que ella más admiraba. Ella respondió: Carlos Monsiváis. Aunque Monsiváis (1938-2010)  no fue poeta, fue cronista y ensayista, prefirió la prosa para retratar la cultura mexicana, con mucho sentido de humor e ironía.  


Huberto Batis narra en el articulo titulado “Sábado, el destape erótico” que   Biby Gaytán causó sensación entre los escritores. Por su causa vimos un fenómeno pocas veces visto: los poetas empezaron a dedicarle poemas a una estrella de la farándula. Relata  lo que hizo el poeta tapatío Jorge Esquinca cuando llegó al aeropuerto de Villahermosa de Tabasco, se bajó del avión y lo primero que hizo fue besar el suelo, como hizo el papa Juan Pablo II en su primera visita a México. Le preguntaron si era muy católico y Esquinca respondió: “No, es que aquí nació Biby Gaitán”.





El proceso de formación y preparación que requiere una artista es arduo.  Cuando estaba en las Ciudad de México en unas vacaciones visitando a sus hermanos que vivían ahí, fue a unas audiciones junto a 30 jovencitas. Quedó entre las 15 finalistas, luego las 3 últimas finalistas y cuenta la leyenda que Diego Schoening influyó para que fuera la elegida, quien rápidamente se convirtió en su novio. 





Fue así como  Biby  con solo 17 años se enroló en el famoso grupo Timbiriche, en febrero de 1989, en lugar de Alix Bauer. Con su imagen sensual, mirada penetrante, su voz firme y agradable revolucionó la banda.
  

                     

En Timbiriche compartió vestuarios, cámaras, reflectores, estudios de grabación y escenarios, con una pléyade de talentos artísticos que luego labrarían como solistas su propia senda de éxitos, de la talla de Thalía, Paulina Rubio,  Diego Schoening,  Edith Marquez, Erick Rubin (sobrino de la compositora Amparo Rubin), Eduardo Capetillo, con quien Biby Gaytan años más tarde protagonizaría un mediático idilio.   





Ciertamente, en 1994 con solo 22 años, en una decisión que dejo helados a su fans, Biby  abandonó el trono que le correspondía como la estrella más brillante de su generación, se retiró de los reflectores, apagó su luz y se encerró en un hogar que formó con el actor Eduardo Capetillo, amor explosivo que se cristalizó cuando ambos protagonizaron la telenovela "Baila conmigo"(1992). El desenlace fue una fastuosa boda transmitida por televisión que tuvo lugar el 24 de junio de 1994   


  




La única vez que Biby Gaytán paseó su curvilínea estampa en un escenario salvadoreño fue el 8 de diciembre de 1992, con motivo de la primera presentación de "Siempre en Domingo" en El Salvador, que tuvo lugar en el CIFCO, ocasión que hizo las delicias del público con dos temas que sonaron fuerte “Mucha mujer para ti” y “No me importa”. Para ella la sensualidad era una cuestión de actitud, no de maquillaje, peinados ni de ropa provocativa y esa concepción la proyectaba al contonear su esbelta silueta sobre la tarima, mientras el público absorto la observaba. 
                                                                    

                  

 
                            

Escudriñando en la red alguna otra conexión de la “Barbie morena” con nuestro terruño, me encuentro con un vídeo en YouTube titulado “Biby Gaytan en El Salvador” que data del 2011 relativo a una imitación de Biby que escenifica la modelo y conductora salvadoreña Celina Chanta en un programa matutino de variedades de Canal 12. Y las criticas que fluyen en la red en su mayoría son ácidas hacia Celina, y es que no es fácil calcar la peculiar capacidad de hacer suya una tonada, de inyectarle sentimiento y emotividad a la interpretación, es muy fatigoso  replicar  esa milagrosa habilidad de conectar con el público, hasta llevarlo al éxtasis, exclusiva de artistas ungidos.
                                                            
                                                

Siendo todavía un mozalbete, ver a Biby Gaytan recorrer la playa en el vídeo de la canción “Tan solo una mujer”, cuya letra es de Ricardo Arjona, me aceleraba el ritmo cardíaco, al tiempo que me hacía reflexionar sobre las apariencias y espejismos que suelen estremecer la vida de las estrellas del espectáculo: por un lado, bajo los reflectores despliegan su fulgurante presencia y concitan la admiración colectiva, pero en privado son seres apesadumbrados, carentes de amor y caricias emocionales.















sábado, 16 de abril de 2022

SOPLOS DE MADUREZ

Por Joaquín Rivera Larios
 
                                                       

                                                  
La vida es un fluir perenne, en la que lo único constante es el cambio. Nos va colocando en escenarios diferentes donde la capacidad de adaptación se impone. Resistirse a cambios inevitables nos hace sufrir más. Debemos procurar que el cambio sea nuestro aliado y no nuestro enemigo.

La adaptación a circunstancias variables supone versatilidad, tolerancia y respeto a la diversidad, los seres humanos no somos lo que debemos ser, sino lo que podemos ser. Todos nos hemos formado bajo circunstancias diferentes (hogar, escuela, iglesia, comunidad, cultura, etc.), y eso genera naturales dificultades de entendimiento que debemos asumir como realidades.

La dinámica de la existencia es acelerada y estresa, la violencia impregna todos los espacios y relaciones, conservar la cordura y la sensatez, cada vez es más difícil, pero debemos hacer un esfuerzo para gobernar nuestras emociones sin desbordarnos, aunque los estímulos sean tan fuertes que pareciera que no dan otra opción.

Debemos amar con intensidad y sin reservas, pero saber decir adiós cuando la relación es insostenible. Hay que tener una elasticidad espiritual, para amar sin ser posesivos y ser desprendidos cuando la relación ya no es viable. Debemos interiorizar que la ley es dar para recibir. Y no esperar gratitud de las personas, porque hay una ley de compensación que opera inexorablemente.

Recorrer la senda  de la excelencia y el éxito conlleva ineludiblemente la comisión de errores que deben ser bien interiorizados y capitalizados. No debemos temer al fracaso, solo a no aprender. Toda situación adversa nos da una oportunidad de aprendizaje y perfeccionamiento. El entusiasmo y la buena vibra son los hilos conductores del éxito. Debemos explotar nuestras potencialidades, sin desconocer nuestras limitaciones.

Los vínculos afectivos con el sexo complementario, son claves para nuestra estabilidad emocional. Deben ser una fuente inspiración para crecer y desarrollarnos y no una obsesión que nos deprima. Debemos procurar que las relaciones de pareja nos transmitan fuerza, no que nos la quiten.

Hay que trabajar la autoestima y el amor propio sano, solo el que no hace nada no es criticado. Una crítica injusta es un elogio disfrazado. El sendero de la superación está llena de piedras de tropiezo, cuanto más avancemos más ataques sufriremos.

El sentido de humor debe ser un compañero en nuestro trajinar, para mitigar las penas, aminorar la neurosis y resolver envenados problemas. Es imperativo no tomarnos muy en serio y  aprender a reirnos incluso de nuestros propios defectos.  Lo que no significa andar salpicando a los demás con sarcasmos, burlas o ironías. 

En medio de tanto ninguneo y tanta maledicencia, confórmate con tu conciencia tranquila de haber obrado bien. Conténtate con el regocijo interior que genera cumplir con el deber, no esperes aplausos, ni reniegues del anonimato. Busca la felicidad en el fondo de tu alma.  Disfruta de las cosas sencillas y de los bienes que te obsequia la naturaleza. La vida es a pesar de todo, un milagro y un espectáculo.   

Debemos hacer un plan para desactivar los obstáculos que se oponen a la consecución de nuestras metas y propósitos. Hay que construir una visión clara fundada en valores. La autocrítica y la auto evaluación deben ser ejercicios constantes.

viernes, 8 de abril de 2022

RACIONALIZAR EL AMOR

 Por Joaquín Rivera Larios


El trovador mexicano Nicho Hinojosa canta con todo sentimiento “Así son ellas”: “No hay que comprenderlas, solamente amarlas…” Circula por doquier aquella frase de Blaise Pascal: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”

Hay quienes piensan que si te pones a filosofar, a buscarle la "lógica" al romanticismo o encuadrar un sentimiento como si fuera conocimiento, entonces deja un poco de ser amor para volverse reflexión. Parafraseando a Jacinto Benavente amar cuerdamente es no haber amado nunca.


Parece una tarea infructuosa amarrar la pasión, el sentimiento al entendimiento, a la inteligencia, para que la fuerza emotiva se canalice por cauces racionales. Al parecer así piensa la famosa cantante Shakira: “El amor y la razón son dos viajeros que nunca habitan juntos en el mismo albergue: cuando uno llega, el otro se va”.

Algunos consideran que cuando encontramos el amor, encontramos la razón, porque aquél le da sentido a la vida, nos proporciona un motivo, un propósito para luchar, sacrificarse, trabajar por esparcir dicha sobre el ser que nos cautiva.

                            


Entre los diversos conceptos y criterios sobre el amor que los teóricos han formulado, me llama la atención uno que combina la racionalidad, la voluntad y el humanitarismo y es justamente el que menciona en la red el sacerdote Guillermo Oviedo Gambetta: "Capacidad constante de desear el bien conveniente a la persona amada, aunque se sufra y no se note".  

                                                

Eduardo Galeano sostuvo que le gustaba la gente sentipensante, que piensa y siente a la vez, sin separar la cabeza del cuerpo, ni divorciar la emoción de la razón. Y en internet sale un meme que simula un pequeño manual de miles de páginas denominado “Cómo entender a las mujeres”.

                                    


La canción “Cada cosa en su lugar”, entonada por Guillermo Dávila en los ochenta, pone en el tapete de discusión esta dicotomía de razón vrs. emoción: “Por qué no esperas un momento/busquemos la razón/Por lo qué hoy tan solo hay dudas/en lugar de nuestro amor/tratemos de poner cada cosa en su lugar…” Alguien escribía en la red que el amor es un deporte extremo de alto riesgo. Y en efecto en un sentimiento que nos coloca en una situación equidistante del gozo y del dolor.

                                                


    

Como se advierte, se ha creído errónea y peligrosamente que el amor no hay entenderlo, solo sentirlo y disfrutarlo, y son justamente las creencias que tenemos sobre el amor las que nos generan sufrimiento, aquellas que indican que este sentimiento todo lo sufre, todo lo suporta, al no poder desprendernos o desligarnos cuando las otra persona no nos quiere bien.

                                    


    

Erich Fromm despoja al amor de sentimentalismos y de enfoques emotivos, para verlo como un arte que hay que cultivar, que demanda paciencia, concentración, fe, disciplina y hacer a un  lado el narcisismo. Sostiene que es una práctica, no un sentimiento.



No hay que perder la fe en el amor, aunque muchas veces, hallamos resultado mortificados en su búsqueda. No perdamos el optimismo que encontraremos ese ser complementario que sea capaz de iluminar nuestra existencia,  sin caer en esperas ilusas de amores utópicos, como relata   la historia de la Loca en el Muelle de San Blas, que inmortalizara el grupo Mana, en su famosa canción. 




       

En efecto, a veces emprendemos luchas infructuosas para revertir realidades irreversibles, como querer reconquistar al ser amado, desarticulamos o descuidamos nuestros proyectos de vida en un intento de complacer a quien no nos corresponde, o nos sumergimos en estados de depresión prolongados. Estas actitudes nos pueden llevar a empantanarnos en una relación tóxica, de la que saldremos más lastimados. No aceptes una cruz, si puedes elegir otro destino.



El sufrimiento que puede ser útil y fecundo es aquel que genera progreso interior, aquel que tiene un sentido trascendente, cuando el sufrimiento nos ayuda a encontrar un significado a nuestras vidas. Pero el dolor que genera el desamor puede ser caldo de cultivo para emociones como la ira, venganza, impotencia, tristeza, desesperación, devastación, incredulidad, negación, baja autoestima, delirios, alucinaciones que pueden malograr nuestra existencia.



Debemos focalizar todas nuestras fuerzas en construir amores racionales que sublimen los talentos del ser amado y se encaminen hacia una comunión en todos los aspectos con éste, buscando el bienestar integral de nuestra pareja. Si no se logra esto no hay amor. Puede haber pasión y ésta casi siempre está vinculada a la obsesión y ello puede en muchos casos distorsionar el sentimiento amoroso.

                                        


martes, 5 de abril de 2022

THALIA Y LA HUELGA DE SALUD

Por Joaquín Rivera Larios




En septiembre de 1993 Thalía cobró treinta y cinco mil dólares por su única presentación en El Salvador, estaba lejos de ser la diva que en la actualidad cobra dos millones de dólares por concierto, aun le faltaba mucho para casarse con Tommy Motolla, el magnate de Sony Music, pero ya era una estrella cuyo renombre se había agigantado con su participación estelar en la telenovela “María Mercedes”, curiosamente en agosto y septiembre de aquel año, se embarcó en su primera gira internacional de conciertos denominada "Tour Love", mientras en nuestro país se escenificaba una cruenta huelga en el sistema estatal de salud. 
                                                    

En aquel momento no existían el auge internet, las redes sociales ni de los medios virtuales, el poder Televisa, la casa productora de la telenovela “María Mercedes”, presidida por Emilio Azcarraga Milmo “El Tigre”, era prácticamente omnímodo, tenía el monopolio de la televisión en México y gran influencia en las televisoras de Iberoamérica, e hizo que dicha novela fuera vista en más de 25 países, lo que elevó exponencialmente la popularidad de Thalía que venía de brillar en el grupo juvenil Timbiriche, en que el disputó protagonismo con "la chica dorada”, Paulina Rubio.




Thalía sonaba por los cuatro costados con sus temas “Amarillo azul”, “Saliva”, “Pienso en tí”, “Fuego cruzado”, en una época en la que el gobierno de Alfredo Cristiani Burkard lanzaba una campaña publicitaria con el lema "Seguiremos mejorando", para subrayar los logros alcanzados por su gobierno de cara a la campaña electoral de marzo de 1994. Sin embargo, la huelga iniciada por los trabajadores del Ministerio de Salud el 30 de agosto y que se prolongó durante el mes septiembre de 1993, desnudó las precarias condiciones de los hospitales públicos y los bajos salarios de sus empleados, concentró la atención de todos los sectores sociales y políticos del país durante todo un mes.




Mientras la prensa y la radio anunciaban el concierto de Thalía y el corazón de los fans latía más fuerte conforme se aproximaba la fecha del evento, la huelga coloco en primer plano los exiguos recursos con que contaba el sistema público de salud para atender a la población: 18,276 plazas de personal médico, enfermeras, técnicos y administrativos, distribuidos en 372 establecimientos de salud de los cuales son 15 hospitales, 15 centros de salud, 163 unidades, 150 puestos de salud, 34 puestos Comunitarios y 3 dispensarios.                                                              
                                                                    

    

En los anuncios de prensa, Credomatic El Salvador invitaba al concierto a realizarse el sábado 25 de septiembre en el Gimnasio Nacional, con el auspicio de TACA, Hotel Presidente, Club Activo 20-30 Internacional, las entradas tenían precios de 200 colones preferencial, 100 colones costados, 50 colones general, en tanto las organizaciones sindicales, que aglutinan a la mayoría de los trabajadores, exigían la mejora de los equipos médico-quirúrgicos, el abastecimiento de medicinas fundamentales, la gratuidad de los servicios para la población y un aumento de los salarios en un monto de 500 colones.




Como mucho fans salvadoreños de Thalía, me consumían las ansias de ver a la estrella azteca en primera fila y dejarme llevar por su glamour y su donaire, curiosamente por primera vez tenía los recursos para pagar la entrada al concierto. Pero estaba embarcado en una tarea sumamente demandante: verificar la huelga de salud en mi calidad de Delegado Departamental de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y asegurarme que se atendieran las emergencias en hospitales Santa Teresa de Zacatecoluca, Santa Gertrudis de San Vicente, de Cojutepeque y Sensuntepeque. 
                                                                                                                                                                             
Albergué la esperanza de que la huelga en los hospitales, me diera un respiro y poder ver a la artista, pero el viernes 24 de septiembre en horas de la tarde, con la diplomacia y la cortesía que lo caracterizaban, el Procurador Adjunto, Agustín García Calderón, quien siete años después sería Presidente de la Corte Suprema de Justicia, me pidió que verificara el cese de labores en los nosocomios de la zona paracentral los días sábabado y domingo y que presentara un informe completo el lunes 27 a primera hora en su despacho.



Rememorando aquella herida y hurgando en la red sobre la única presentación como solista de la protagonista de “María Mercedes” (1992)  en nuestro país, me encontré que la agencia United Press Internacional (UPI) un día después del evento divulgó que los organizadores del concierto de Thalía en El Salvador se mostraron sorprendidos con el pliego exigencias, gustos y excentricidades de la diva previos a presentar su show. 
                                    
            
                                    
Las peticiones incluyeron un espejo de cuerpo entero, una bandeja de frutas y quesos de todo tipo, tres camerinos privados-dos para sus técnicos-en los cuales debería haber 48 bebidas y refrescos ligeros, cinco galones de agua, dos bandejas con frutas variadas, hielo, vasos plásticos y servilletas. 

                                             
                                                                        

Desde aquel sábado 25 de septiembre de 1993, me he lamentado que las peripecias y contingencias del trabajo me privaron de un gran deleite, me remonto a aquellos días agitados y vuelvo a recordar que mientras me conducía en las carreteras rumbo a los centros de salud y hablaba con los médicos y huelguistas, pensaba en la primorosa imagen de Thalía que en esa época utilizaba flores en el cabello y en el micrófono. Cuando reflexiono como el cumplimiento del deber nos aleja del placer, evoco con nostalgia el recital de Thalía en el Gimnasio Nacional al que no pude asistir.