jueves, 9 de abril de 2020

EL DEBATE PRESIDENCIAL ENTRE EL MILITAR Y EL INTELECTUAL

Por Joaquín Rivera Larios




En 1964 el doctor Fabio Castillo Figueroa, Rector de la Universidad de El Salvador (UES) viajó a la Unión Soviética y firmó un convenio la Universidad Lomonosov, para traer profesores rusos al país. Recibió virulentos ataques de la derecha y tuvo férreos detractores, entre ellos Enrique Altamirano Madriz, que fuera Director de El Diario de Hoy.

Hacia 1966 el gobierno militar del Coronel Julio Adalberto Rivera a través de su Ministro de Interior y posterior presidente General Fidel Sánchez Hernández acusó a Fabio Castillo de ser un comunista por haber firmado un convenio con la Universidad soviética, mediante el cual vendrían profesores rusos a la UES para contribuir al desarrollo científico de la institución. 




El Rector defendió el acuerdo amparándose en el derecho que la asistía a la UES de establecer convenios que sirvieran para su desarrollo. Al final el convenio entre las universidades no pudo ejecutarse, pues el gobierno no permitió la entrada de los profesores que vendrían( Periódico virtual El Faro. net, “Defensa de Fabio Castillo a la autonomía de la Universidad de El Salvador”, publicado el 15 de febrero de 2015).

Al respecto Waldo Chávez Velasco relata que a Fabio Castillo se le ocurrió invitar a profesores comunistas a la UES. El ministro del Interior, el entonces coronel Sánchez Hernández, negó la visa de ingreso. Fabio, enfureció, lo desafió a un debate público, el primero en la televisión del país, tal como consta en una crónica publicada con motivo del fallecimiento de Sánchez Hernández el 1 de marzo del 2003 en El Diario de Hoy

                                                            
         
                                                            
Chávez Velasco añadió que la mayoría no tenía dudas sobre quién ganaría el enfrentamiento. Un “chafa” —como llaman a los militares— contra un médico no tenía la menor posibilidad de ganar. Ante la sorpresa de los telespectadores, Fidel le propinó a Fabio una paliza memorable, con argumentos y razones.

Cuando se enfrentaron ambos eran candidatos presidenciales, Castillo Figueroa por el Partido Acción Renovadora (PAR), fundado en 1949 y el coronel Fidel Sánchez Hernández, del Partido de Conciliación Nacional (PCN), fundado en 1961.

                                                                    
Por su parte, el periódico virtual Diario Latino. Net refiere que contrario a lo que la izquierda esperaba, el militar se impuso a la dialéctica marxista del entonces Secretario General del Partido Comunista Salvadoreño y Rector de la Universidad y ganó ampliamente las elecciones de marzo de 1967. (Diario Latino. Net,  “Lo que se espera del debate del domingo” 17 de marzo del 2015). 




Prosigue el Diario Latino. Net. que el formato del debate entonces permitió que los candidatos se dijeran hasta de lo que se iban a morir, frente a frente, sin trancas de ninguna naturaleza. Finalmente el mal carácter de Fabio le hizo perder los estribos y sucumbió ante el militar al que la izquierda llamaba “chafa ignorante”. Los resultados se vieron en las elecciones que tuvieron lugar el 5 de marzo de 1967.
                           
                                                                            
Carlos Federico Paredes Castillo, sobrino de Castillo Figueroa, sostiene en un mensaje que me envió por Messenger que Fabio dimensionó el futuro de la educación, Fidel se concentró en mostrar que el Rector había firmado un convenio con la Universidad de Lomonosov y lo sacó al final de las deliberaciones, dando a entender que lo hizo sin contar con la autorización del Consejo Superior Universitario (CSU), cuando sí tenía el aval de este organismo. El militar cerró las intervenciones, sin que el Rector tuviera espacio de respuesta.  



A juicio de Paredes Castillo en el debate quedó la impresión que Fabio había tomado decisiones sin estar autorizado. De acuerdo a esta opinión, Fidel tenía una ventaja que respetaba la inteligencia de Fabio, por el contrario éste despreciaba el cociente intelectual de su interlocutor militar.

Contrario a lo que a veces se piensa en la sociedad civil que los militares son matones con una pobre formación académica, Sánchez Hernández era en aquel momento uno de los oficiales más capacitados de El Salvador. En 1945 estudió Armas Blindadas en Fort Knox, EE.UU. Luego lo nombraron delegado de Naciones Unidas en Corea, en tensa situación militar y política.                                                                
                    
                                                    
                                                                               
Fidel fue becado a España, donde se diplomó en la Escuela de Estado Mayor de Madrid. De España pasó a París como agregado militar a la Embajada de El Salvador. En 1960, fue nombrado agregado militar y aéreo en Washington D.C., donde fue presidente y vicepresidente de la Junta Interamericana de Defensa. Me comentó mi profesor de Derecho Administrativo que fue vicepresidente en esa época, doctor Humberto Guillermo Cuestas, que Fidel hablaba inglés y francés.


    
                                                                          

 
    

Por supuesto Castillo Figueroa también era un profesional con una preparación privilegiada: se graduó de Médico en la UES en 1947, fue director de médicos residentes del Hospital Rosales de 1948 a 1949, realizó estudios de Fisiología en la Universidad Cantonal de Ginebra de 1949 a 1951 y luego en las Universidades de Cornell en Nueva York y Pensilvania en Filadelfia, enfocándose en el área de Fisiología.






1 comentario:

  1. Fabio no fue secretario general del Partido Comunista. La historia reivindica a ambos. USA ganó la guerra fría. La educación no dió los saltos cualitativos que aspiraba Fabio. El Salvador no se convirtió en una nación científicamente desarrollada y el modelo educativo se truncó. La ideología dominante fué el freno. Pero el debate desarrolló una escuela. Lo de paliza me parece exagerado. El nivel de la propuesta educativa de Fabio se sustentaba en el avance del método científico y su aplicación. Fidel esgrimió con habilidad la tesis este oeste. Y ocupó el final del debate que él cerraba para presentar copia de contratos firmados por Fabio haciendolo parecer como mentiroso. Fabio no tenía tiempo para responder. Eso fue interpretado como un golpe bajo, pero válido por la forma como pactaron el método.

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