La pregunta existencial que siempre aflora ¿Quiénes somos? Somos el producto de la influencia de muchos factores y estímulos. Somos los libros que hemos leído, las películas que nos han impactado, la personalidad de nuestros padres, la música que amamos, los ídolos que tenemos, los sermones que escuchamos. Somos nuestros amigos y somos nuestros maestros, los viajes que hicimos y los amores que tuvimos.

Para el caso, tres libros que influyeron mucho en mi personalidad fueron "El hombre mediocre"(1913), "Las fuerzas morales" (1926), ambos de José Ingenieros, y "Hace falta un muchacho" (1924), de Arturo Cuyás Armengol, cuyas enseñanzas con alto valor moral siempre recuerdo. Y a nivel de películas "Casablanca" (1942), con Humprey Bogart e Ingrid Bergman, "Forrest Gump" (1994), protagonizada por Tom Hank, “Mujer Bonita”(1990), estelarizada por Julia Roberts y Richard Gere, films que promueven el cultivo de la espiritualidad por encima de las ambiciones materiales.
Llama la atención el film "Mujer Bonita" (1990) que ilustra influencia positiva que una persona ejerce sobre otra, basada en las expectativas que tiene sobre ella. Esta comedia romántica recrea el cambio sustancial que se produjo en ambos protagonistas: Vivian (Julia Roberts) y Edward Lewis (Richard Gere), al unirse en pareja. La primera pasó de ejercer el oficio más antiguo del mundo con modales un tanto vulgares, a ser una dama de alta sociedad; y el segundo pasó de ser un rico hombre de negocios, basado en el utilitarismo y el ánimo de lucro, a un individuo abocado a los valores espirituales.
Cuando escribo siento que estamos en una carrera contra la muerte, que tarde o temprano bajaremos sin vida del globo terráqueo y que hay que dejar testimonio que pasamos por aquí, por eso he tratado de escribir pensamientos, vivencias, experiencias, anécdotas y algunos relatos que son mero fruto de la imaginación, ya que parte de la magia de la literatura es que se puede combinar la realidad con la ficción.
Veo con cierta inquietud necrológicas en las redes y en los periódicos, algunas de ellas empapadas de mucho cariño hacia el fallecido, me pregunto qué tan abismal es el vacío que éstos dejan a sus deudos y cuál fue su legado a su familia, a la sociedad, al país. Y me estrello con el silencio, porque los seres que los querían regularmente no comparten una semblanza de la persona extinta, solo externan su pesar de manera muy genérica, empleando regularmente frases trilladas.
Somos perecederos y en nuestra corta estancia en este planeta, hay que tratar de dejar un legado que impacte material y espiritualmente a las presentes y futuras generaciones, en términos positivos. Proverbios 13: 22 nos enseña: “El hombre bueno deja herencia a sus nietos, las riquezas del pecador se quedan para el justo”.
Alguien dijo que la vida era un paréntesis entre dos silencios: el silencio que precede al nacer y el silencio que sobreviene al morir. Con la muerte se acalla una voz que tejía historias día a día. Hemos estado muerto durante siglos y volveremos a un estado de reposo, por lo tanto el tiempo para trascender es escaso.

Como padres es muy difícil estar a la altura de las exigencias afectivas, materiales, sociales, educativas que plantean nuestros hijos. No solo hay que procurar la provisión material, si no también la provisión espiritual. Y gran parte de ese legado impacta para bien o para mal la existencia de nuestros hijos y sus descendientes, que se convierten en nuestros sucesores.

Hay que saber inspirarlos y motivarlos con consejos y con ejemplos de conductas integras y nobles. Es importante cómo vienes a este mundo, obviamente las circunstancias que acompañaron tu natalicio no estuvieron bajo tu control, pero como sales de este mundo es más importante aún, y esto si depende de ti. Debes ser plataforma para la nueva generación. Haz que tus descendientes se sientan orgullosos de ti.
Debemos soltar el pasado negativo, borrar la herencia de dolor, proyectándonos al futuro, dejando a nuestros descendientes en una mejor posición o situación que la que tenemos nosotros, sembrando una nueva simiente en sus corazones. Honremos los ejemplos de nuestros antepasados, que mediante actos de heroísmo mejoraron nuestras vidas, enfrentando grandes vicisitudes.
Pensando que no siempre estaré dando vueltas en este mundo, en mis crónicas he procurado enaltecer lo noble, lo grande, lo bueno que hay en nuestro terruño y en el mundo. He tratado de rescatar algunas puntadas y personajes de nuestra historia, intentando cumplir el lema que me inculco mi padre: “Honor a quien honor merece”.
Un héroe del séptimo arte sentenció: "Lo que hacemos en la vida tiene un eco en la eternidad". Cuando partamos a la morada celestial, procuremos dejar un legado desbordante de amor que dé frutos de generación en generación y que nuestro recuerdo de nuestro paso por esta tierra sea fuerza motriz para que otros sigan bregando hasta el último latido. Que tu vida sea fuente de luz e inspiración en tu circulo de influencia.
Un héroe del séptimo arte sentenció: "Lo que hacemos en la vida tiene un eco en la eternidad". Cuando partamos a la morada celestial, procuremos dejar un legado desbordante de amor que dé frutos de generación en generación y que nuestro recuerdo de nuestro paso por esta tierra sea fuerza motriz para que otros sigan bregando hasta el último latido. Que tu vida sea fuente de luz e inspiración en tu circulo de influencia.
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