Por Joaquín Rivera Larios
El autor de mis días no atendía los señalamientos que se le endilgan al ex gobernante estadounidense en el sentido que auspició el terrorismo de Estado en la lucha contra insurgente, patrocinando una guerra atroz en Centroamérica, con las consecuentes masacres de personas inocentes.
El mandato de Reagan coincidió con el de otro gran comunicador, su homologo salvadoreño, José Napoleón Duarte (1925-1990), un político que se opuso al régimen militar en los setenta, ingeniero civil de profesión, graduado en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, EE. UU. y que concitaba multitudes en la plaza pública, a las que electrizaba con su vibrante oratoria. Duarte por su mote de mártir de la dictadura militar que lo flageló en 1972, fue pieza fundamental del engranaje contrainsurgente impulsado en los ochenta por el país de las barras y las estrellas.
Más allá de la polémica que rodea a Reagan y que lo liga a excesos en la guerra contra la expansión soviética, fue un fino cultor del sarcasmo, la ironía, el sentido de humor, aunado a su inigualable carisma, lo que le permitió inyectarle sabor y pimienta a sus discursos y conferencias, haciendo claramente la diferencia en un mundo plagado de políticos grises y monótonos. Por algo se le erigen monumentos en Hungría e Inglaterra, pese a la controversia histórica que rodea su legado político, muy marcado por el escándalo Irán-Contras, el financiamiento con dinero sucio de la contra nicaragüense, bombardeos a la Libia de Muamar el Gadafi.
Ronald Reagan, decía: "El gobierno no resuelve problemas, el gobierno es el problema", y también dijo: "El gobierno es como un bebe. Un canal alimenticio con gran apetito en un extremo y ningún sentido de responsabilidad en el otro". En otras palabras, solo los esfuerzos articulados y bien direccionados de la sociedad civil pueden impedir que los órganos de gobierno continúen siendo parte del problema y no de la solución.
Siempre he creído que existe una conexión entre la fe cristiana, la iglesia protestante y el poderío imperial estadounidense, iglesia que en EE. UU. tiene 163 millones de fieles, en esa línea me llama la atención un discurso que pronunció “el gran comunicador”, por cierto hijo de una predicadora presbiteriana, en la Asociación Evangélica de su país y que puede apreciarse en YouTube bajo el título “Ronald Reagan, un Presidente pro vida y familia”, elocución en la que expresó a los asistentes que necesitaba de su ayuda para estar al tanto de los principios que lo llevaron a participar en la vida pública.
Puntualizó que la base de esas ideas y principios es la libertad individual, los cuales se fundamentan en el hecho de que la libertad prospera solo cuando las bendiciones de Dios son ávidamente buscadas y humildemente aceptadas.
Reagan citó en esa intervención un ramillete de frases célebres, entre ellas una máxima de William Penn: “Si no somos gobernados por Dios, entonces seremos gobernados por tiranos”. Hace alusión que Thomas Jefferson al explicar los derechos inalienables dijo: “Cuando Dios nos dio vida nos dio a su vez libertad”. Trajo a cuenta a George Washington quien dijo: “De todos los elementos que llevan a la prosperidad política, la religión y la moral son apoyos indispensables”.
Aludió a su vez a uno de los mejores observadores de la democracia, Alexis Tocqueville, quien al indagar sobre la causa de la grandeza y el genio americano de manera elocuente dice: “Hasta que no vaya a las iglesias de EE. UU. y escuché sus pulpitos hablar, jamás podré comprender la grandeza de los EE.UU”. Finalmente, el longevo gobernante sentenció: “Norteamérica es buena, pero si algún día dejara de serlo, perderá su grandeza”.
A la luz de la desconfianza con que solemos apreciar los discursos políticos, pareciera a primera vista que las expresiones vertidas por Reagan no son sinceras, que solamente buscaban incrementar su aceptación entre los fieles de la iglesia protestante, ya que que pesar de ser un Estado oficialmente laico, la religión es omnipresente en Estados Unidos. La influencia de las iglesias evangélicas es enorme.

Reagan tendria un discurso con cierta retorica de hombre de valores Cristianos,pero su politica guerrerista,de oidos sordos de las masacres y muertes que propiciaba en Centroamerica,como parte del combate al Comunismo,nos hace concluir la doble moral de su personalidad.Quien puede ser buen Cristiano,financiando ejercitos violadores de Derechos Humanos y seguir el juego de una guerra prolongada,que conlleva todo conflicto su cuota de dolor y muerte.Con todo y quien fue,debe reconocerse que Reagan con su Politica exterior y la inteligencia de Estado que tenia,logro ser el ganador de la guerra fría.La Unión Sovietica con una Economia derruida por decadas de corrupción y centralización del Estado,termino desplomandose y cedio ante el Occidente Capitalista.
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