miércoles, 10 de enero de 2024

MÓNICA SPEAR: UNA DIVA APAGADA EN LA CÚSPIDE DEL ESPLENDOR

Por Joaquín Rivera Larios




La muerte es un hecho natural, cotidiano, el destino natural de todo lo que entraña vida. Pero cuando se muere en la flor de la edad, en la cúspide de la fama, cuando aparentemente se tiene todo (amor, juventud, dinero, talento, belleza, prestigio) y más aún, cuando la vida es cegada de manera despiadada por siniestros y obcecados artesanos del mal, cuesta encontrar sosiego y resignación.

                                            


Y es por eso que impactan tanto la conciencia colectiva muertes despiadadas como la de la ex Miss Venezuela y actriz, Mónica Spear, estrella que se apagó a las 10: 30 p.m. el 6 de enero de 2014 junto a su ex esposo, Thomas Berry, de ascendencia irlandesa, a manos de sicarios, que tomaron por sorpresa a la pareja que había tenido un percance automovilístico en la autopista Valencia-Puerto Cabello, en la zona de El Cambur (Carabobo) y estaban pidiendo la ayuda de una grúa. La hija de la pareja, entonces de cinco años,  resultó herida en una pierna debido a este hecho.



En sus últimas horas la ex reina desplegó su amor patrio por hermosos parajes de su tierra natal. Momentos antes de ser asesinada comentaba en su cuenta de Twiter el deleite que le generaba disfrutar de su terruño.

                                              

Quizá la muerte de una diva, de un ícono de belleza, que embelesa a millones de espectadores, desenmascara la descomunal sin razón y barbarie que se anida en la criminalidad común y organizada. Si una figura tan querida y de tan elevado perfil mediático es asesinada así, sin ningún tipo de miramientos y contemplaciones, qué podemos esperar los habitantes comunes y corrientes no investidos de fama y sin ningún status quo que nos socorra.






Maracaibo, Estado de Zulia, una urbe petrolera de gran pujanza económica, embellecida por edificios coloniales, un gran lago y costas en el Atlántico, vio nacer a Mónica Spear el lunes 1 de octubre de 1984 en el hogar formado por Rafael Spear e Inge Mootz



La costera y turística ciudad ha dado a la patria del libertador Simón Bolívar dos señoritas Venezuela, incluyendo Mónica, y cuatro Miss Mundo Venezuela, incluyendo Ninibeth Beatriz Leal, quien ganó el certamen mundial en 1991, disputado en Atlanta, Georgia el 28 de diciembre de ese año. 


Pero más allá del talento escénico, de la deslumbrante belleza física que atesoraba, era una chica de férreo carácter que se abrió paso con determinación en el competitivo mundo del espectáculo como lo revela la última entrevista que sostuvo en el programa “Detrás de la cámara”, con el conductor Luis Olivarrieta.

                                          


En ese espacio televisivo explicó cómo venció la incredulidad de sus compañeros mientras estudiaba arte dramático en la Universidad La Florida Central, quienes no le auguraban éxito por su acento, quienes le aconsejaban solo quedarse como modelo y las burlas de otras participantes del concurso Miss Venezuela.

                                            


No he encontrado registro que Mónica Spear haya visitado El Salvador o haya tenido alguna conexión con nuestro país. Lo que si encontré en la edición virtual de la Prensa Gráfica del 8 de enero de 2014 fue un testimonio de una salvadoreña que la conoció y trató. Es Irma Dimas, Miss El Salvador 2005, quien concurso con ella en Bangkok, Tailandia, en la edición 54 Miss Universo, una emotiva edición luego del tsunami de 2004 que afectó gran parte del país sede.
                                                
Irma Dimas, nacida en San Salvador en 1986, quien fue estudiante de ciencias jurídicas en la Universidad José Simeón Cañas (UCA), recordó: “Era una persona amable, abierta, amigable. Entre las latinas éramos unidas y ella era parte de ese grupo…." Luego enfatizó vía telefónica que Monica Spear, quien fue cuarta finalista en Miss Universo, se destacó por ser disciplinada y enfocada en lo que hacía; además, no se le notaba que estuviera nerviosa, disfrutaba lo que hacía.




No se entiende los designios de Dios, no siempre se cumple aquello que una vida bien usada produce una dulce muerte, y probablemente no es plenamente cierto que somos autores de nuestro propio destino, ya que los percances y las casualidades suelen entrecruzarse para estropear los proyectos. Dudo que la muerte sea un sueño eterno, lo que si es cierto es que la muerte es un largo  viaje por las calles de la memoria de quienes evocan al ser extinto. 



La abrupta extinción de Mónica Spear, como las desapariciones de Marilyn Monroe, Miroslava Stern, Blanca Estela Pavón, Selena, Mónica Santamaría,  entre otras divas arrancadas en la cima de su esplendor, dejan una herida sangrante y un sentimiento de melancolía en la conciencia colectiva y nos confronta con la frágil condición humana y con la fugacidad de nuestra existencia que nos franquea un breve espacio temporal para que intentemos trascender y dejar un valioso testimonio a la posteridad.



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