lunes, 26 de octubre de 2020

LA CONMOCIÓN JUVENIL DE LOS OCHENTA

Por Joaquín Rivera Larios



Arribaron a escena en una época álgida para Latinoamérica, que era uno de los principales campos de batalla de la guerra fría. Todo el alboroto, el frenesí que provocaron probablemente respondió a una estrategia deliberada de generar distractores, para acallar e invisibilizar el dantesco panorama de la violencia política, que tuvo diferentes matices y modalidades en América Latina y cuya magnitud y secuela se ha ido develando en la posguerra.

Pero más allá de ver la música como un evasor de la realidad, la conmoción que generaron los grupos juveniles como los Chicos, Menudo, los Chamos, Parchis. Timbiriche, fue un auténtico fenómeno mediático y mercadológico que dominó la conciencia colectiva de una juventud ávida de esperanza. Dejaron una huella indeleble y perpurable en la adolescencia de la época, nutrieron sus sueños románticos y en alguna medida modelaron su identidad.

                                           




Despertaron la histeria colectiva en cuanto teatro, estudio de televisión, gimnasio, estadio se presentaban con sus trajes brillantes, peinados de salón y atractivas coreografías. No era extraño que sus llegadas a los hoteles, aeropuertos generaran alborotos y hasta disturbios, convocaban abarrotadas conferencias de prensa, procesiones de enardecidos seguidores presenciaban su recorrido por las calles de las ciudades que visitaban.

Se puede hablar con propiedad de "Menudomanía", "Chicomanía", se organizaron grupos de imitadores que hacían fono mímica y cobraban por sus presentaciones en parques y escuelas, colaboraban en actividades benéficas, se crearon clubes de fans en diversos países. El centro de San Salvador lucía atiborrado con posters de estos muchachos. En El Salvador la televisión montó concursos de imitadores que gozaban de gran audiencia, engalanados con bellas presentadoras. 




Hace poco me abrumó la nostalgia y afloraron nuevamente los ímpetus juveniles, al ver un resumen en YouTube  de la mini serie “Quiero ser” (1981),   estelarizada por los actores venezolanos Henry Zakka y Caridad Canelón  y la generación más exitosa de Menudo: René, Xavier, Jhonny, Ricky y Miguel. En la mini serie Menudo trata de ganar un concurso para salvar del cierre el colegio donde estudiaban. Me llamó la atención la  escena en que la profesora Julia (Caridad Canelón), aconseja a  Rene Farrait, cuando éste le confiesa que está enamorado de una compañera: “… enamorarse es una cosa muy grande, la gente se enamora cuando sabe lo que quiere ser, cuando ha logrado cosas…”                                 



Se puede hablar con propiedad de "Menudomanía", "Chicomanía", se organizaron grupos de imitadores que hacían fono mímica y cobraban por sus presentaciones en parques y escuelas, colaboraban en actividades benéficas, se crearon clubes de fans en diversos países. El centro de San Salvador lucía atiborrado con posters de estos muchachos. En El Salvador la televisión montó concursos de imitadores que gozaban de gran audiencia, engalanados con bellas presentadoras.





Menudo y Los Chicos escalaron tanto el gusto popular que llegaron a ser comparados con los Beatles. Recuerdo una visita a la ciudad de Guatemala en 1981 y los anuncios en televisión de las presentaciones de Los Chicos con tono de espectacularidad comparaban las escenas de los gritos de histeria, los desmayos de las fans de los Beatles en los 60 con las reacciones eufóricas de las admiradora del cuarteto boricua en la tierra del quetzal.

Mientras los grupos enarbolaban ilusiones haciendo alusión a motos, dulces besos, besos de ceniza, anhelos de vuelo, amores platónicos, puros y virginales, en las urbes y en las zonas rurales el lenguaje de la guerra asolaba poblaciones completas en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y otros epicentros de la conflagración este oeste.





Desde la trinchera masculina, había cierta campaña homofóbica en el sentido que al que le gustaba la música de estos grupos y sus coreografías, es porque le atraían los hombres, lo que provocó que muchos fans masculinos no declararan abiertamente su predilección, para evitar ridiculizaciones o burlas. Sin embargo, haciendo a un lado la atracción sexual y la natural envidia que despiertan artistas que embelesan a tantas admiradoras, estos grupos juveniles capturaron la predilección de fans de ambos sexos.

En una entrevista televisiva Edgardo Díaz, productor y dueño del grupo Menudo, dijo que medios internacionales habían destacado que Menudo paró la guerra en El Salvador cuando se presentó en 1983 en el Estadio Cuscatlán. No se hasta qué punto fue positiva la alucinación que provocaron, no sé hasta qué punto es benéfico no asumir una realidad atroz con los cinco sentidos. Pero debo agradecer a Parchis, Enrique y Ana, Menudo, Timbiriche, los Chicos, por habernos pintado con bellos colores lo que fue una realidad gris y sombría, por habernos inyectado júbilo y emoción en medio del dolor.







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